martes, 27 de febrero de 2007

Información


Que la información es poder es un perogrullo que cualquier necio reconoce. Que la información corre como la pólvora lo es aún más si una echa un vistazo al mundo que le rodea. Que la información puede chocar, rechocar y contraponer pareceres también está clarito. Que la amenaza de cortocircuito se multiplica en las ciudades de menos de 150.000 habitantes, en Cádiz, a veces, se nos olvida.
Cada uno tenemos mil formas de ser. Nos reconocemos en el que se entrega a ciegas, en el que guarda la ropa, en el que miente y en el que se precia de decir siempre la verdad. Sabemos que, extrañamente, somos los mismos los que ponemos el mohín de buenos para media hora más tarde soltar una carcajada nerviosa y estallar de maldad.
El Carnaval, la feromona y esa propensión a la concordia universal que fluye en esos días terminan formando un cóctel informativo que alucinaría a cualquier antropólogo. O, en su defecto, a cualquier cotilla. De repente, alguien se acerca, creyéndose anónimo, y le dejas hacer. De repente, eres tú la que no sabes que el interlocutor se guarda cartas bajo la manga. Cádiz es mu shico. Pues sí, lo es, así que cuiden dónde se descocan. Puede que alguna sea la amiga de la prima del vecino aquel de cuyas castitas acaba de acordarse. Puede ser que aquella belleza rubia sea colega lejana de su novia, que del improvisado compañero de copas dependa la concesión de su hipoteca...
La advertencia puede llegar tarde. Se siente, una apenas empieza a escudriñar las redes sociales que le rodean... Y alucina con ellas... Lo ideal es no ser demasiado duros... Todos tenemos la voluntad débil, el corazón confuso y la lengua demasiado larga... Seamos cautos, y en su defecto, benignos. Es algo tan humano...

(Dedicado a mi amiga, la aprendiz de arpía, amiga a su vez de la amiga de aquella con quien entrecruzo a uno de esos seres demasiado poco interesantes como para exponerse en serio. Un beso guapa)

Publicado en La Voz de Cádiz el 27 de febrero de 2007

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