| Salvador Gutiérrez Solís |
Una boquita prestá...
"Hay muchas cosas que no puedo decir a nadie, casi todas se refieren a las matemáticas". Carlos Edmundo de Ory
viernes, 26 de abril de 2013
Gutiérrez Solis: “Siempre he buscado desacralizar la figura del escritor”
Frases célebres
Aitana: "No, no la conoces. No es de ninguna de las pandillas. Es amiga unicelular".
martes, 23 de abril de 2013
miércoles, 27 de marzo de 2013
Melodía de la semana
Amar, desear, crear. Tener la suerte. O la oportunidad. Tener los ojos abiertos. Que no pase, que no se escape. Ser un monstruo a veces, ser un ángel. Odiar y venerar a quien duerme a nuestro lado. Ser dentro y fuera, ser uno, ser dos y la suma de dos. Ser algo en lo que los demás no caben. Pesadilla, grifo abierto. Ser el frágil hilo. Ser y que no se escape. Ser dos en un camino confuso. Y terrible. Amar. Crear. Matar. Amar. No dejar que entre el miedo. Cazar a la paloma. Amar.
Tener la suerte,
o la oportunidad.
Impromptu No. 3 in G-flat D899, Schubert.
lunes, 25 de marzo de 2013
Sentarse junto al piano
Cuando era pequeña tenía prohibidas las películas de niñas prodigio y tonadilleras. Por prescripción materna, ninguna cinta sospechosa de basarse en la explotación infantil y/o sexista o de contribuir a estereotipar el papel de la mujer españolacuandobesa podía visionarse en nuestra destartalada tele que nunca fue HD. El castigo era una buena bronca seguida de un tiempo de distanciamiento comunicativo, castigobichomortal cuando una es una niña llorona y sentida cuya imaginación catastrófica va muy rápido.
Que tuviera vetada la época dorada de nuestro cine patrio no significó sin embargo que lo desconociera. Mi abuela, azote de las contraórdenes maternas, aprovechaba cualquier cuadro de anginas, cualquier festividad sin colegio, para bajar al videoclub a hurtadillas y, con alevosía y ensañamiento, a alquilar una catastrófica película de Marisol, la Dúrcal o Chispitas que yo canturrearía durante meses en recreos, autobuses escolares y sobremesas familiares. Antes de que Cine de Barrio nos abriera el mundo multicolor de la España enamorada de sí misma, yo pude disfrutar de los títulos más importantes de la cinematografía de Concha Velasco y Carmen Sevilla con el gustirrinín de quien siente que está haciendo algo prohibido. "Esto que quede entre tú y yo Currita", me decía giñándome un ojo.
De aquellas experiencias prohibidas me quedaron las letras pegajosas del fenómeno niño prodigio, mi absoluta fascinación por Madrid Capital del Reino y, sobre todo, ciertas escenas que me gustaba imitar delante del espejo y que, años después, aún me acompañan, o me persiguen, según se mire. Soy yo la que se imagina vestidita de enfermera antes al poner una tirita de vida o muerte para salvar a un ladrón bueno o la que inventa letras imaginarias para decir moñadas con canciones estandocontigocontigocontigo. Todavía, más de veinte años después, soy yo la que tiene que recuperar la voz tras haberme salvado del Titanic. Y es aquí de lo que va mi reflexión.
Escribir, como cantar, es como un músculo. Si lo abandonas, lo fuerzas o lo encapsulas en una fédula se vicia, pierde volumen, se quiebra y puede quedarse tocado para siempre. O para después de un largo reposo. Le pasaba a La Violetera -Cañí Lesson n7 de mi bronquitis de los seis- después de sobrevivir al hundimiento del Titanic (sí, con narices el guión de Arozamena) en mitad del momento más brillante de su carrera. Magullada por la vida y el agua fría, el personaje interpretado por Sarita decidía dejar los escenarios, se perdía entre la muchedumbre gris y un día, por arte de birlibirloque, la redescubrían. La ponían de nuevo junto a un piano y la hacían cantar. Primero afónica, luego -por supuesto- perfecta. Con los dedos algo ateridos después de meses de inactividad y el rostro de Sarita en la cabeza, empiezo a parir letras que primero salen afónicas y luego no salen estupendas porque ni yo soy la Montiel, ni esto es tecnicolor. Hay veces en la vida de una en las que es mejor no escribir, como es mejor no hablar o no pensar. Hay veces en las que vas en el Titanic y sólo puedes sentarte a esperar que se hunda, pillar una balsa y empezar una nueva vida.
La clave es que, quizás de no pensar, de no hablar y no escribir, el músculo de la creación -como la voz- se queda seco, y una siente como miedo. Piensa pensamientos ñoños de menudatontería... Piensa, por ejemplo, ¿A quién le interesará que piense esto? Piensa con pudor púbere y con la cobardía de a quien de tanto pensar le sobran neuronas fritas y le falta entrenamiento. Y piensas y te paras, y lo vas dejando y dejando hasta que un día ya no piensas. O al menos no piensas de esa tristísima manera. Un día alguien que recién conoces te dice que se ha visto en los reflejos de un iceberg o que conoce a una mujer hiedra. Entonces, contaminada por las triquiñuelas de tu abuela, te acuerdas del hilillo de voz de Sarita Montiel, y decides volver a entreabrir los ojos y sentarte junto al piano.
Vas viendo entonces que las frases célebres siguen ahí, también los hombres proyecto, las mujeres bala, el balido falso de la oveja negra... Los personajes de la Estrella que me encuentro en cualquier vagón: El hombre palanca, la chica que muda, la madre, el niño, la vieja... Todos me siguen tirando del pelo sólo que hago que no me doy cuenta.
Hoy en Barcelona un sol tímido se asoma por la ventana sin cortinas del salón. Leica lo mira repanchingada -como perra panza arriba- y siento, y quizás tampoco dure, que, como cupletista rescatada del Titanic, necesito dejar escapar un gallito o dos hasta encontrar el tono. Siento que vuelvo a querer que me hagan cosquillas las letras.
viernes, 22 de marzo de 2013
viernes, 8 de febrero de 2013
martes, 11 de diciembre de 2012
Frases célebres
Chapa: "Cada palabra pronunciada produce una revelación, una aparición y, en cierto modo, un milagro".
lunes, 10 de diciembre de 2012
Píldoras para entender
"...Cuidado con la palabrita. La sinceridad (cuando es sincera, porque también hay una sinceridad falluta) siempre nos llevará a odiamos un poco..."
M.B. (1958)
viernes, 7 de diciembre de 2012
jueves, 29 de noviembre de 2012
Enhorabuena maestro
Es en estos momentos cuando echo mucho de menos el periodismo...
A batallas de amor, campo de plumas
Ningún vestigio tan inconsolable
como el que deja un cuerpo
entre las sábanas
y más
cuando la lasitud de la memoria
ocupa un espacio mayor
del que razonablemente le corresponde.
Linda el amanecer con la almohada
y algo jadea cerca, acaso un último
estertor adherido
a la carne, la otra vez adversaria
emanación del tedio estacionándose
entre los utensilios volubles
de la noche.
Despierta, ya es de día, mira
los restos del naufragio
bruscamente esparcidos
en la vidriosa linde del insomnio.
Sólo es un pacto a veces, una tregua
ungida de sudor, la extenuante
reconstrucción del sitio
donde estuvo asediado el taciturno
material del deseo.
Rastros
hostiles reptan entre un cúmulo
de trofeos y escorias, amortiguan
la inerme acometida de los cuerpos.
A batallas de amor campo de plumas.
Caballero Bonald, Jerez de la Frontera, 1926
miércoles, 21 de noviembre de 2012
Cosas que me hacen mantequilla...
-I don’t want you to feel used
-I do feel used and played and lied to. I also feel good. Two minutes with you and I feel good.
Os he dicho alguna vez que mis tórridas fantasías juveniles siempre tenían un uniforme. Será por eso... :b
viernes, 9 de noviembre de 2012
Melodía de la semana (aunque más bien del día)
En la relaciones, como en el consumo, hemos pasado del nada
al todo. De meapilas a sexoadictos, de callados a verbodiarréicos, de sobrios a
exuberantes, de parcos a estresados imitadores de escenas de Hollywood, de
bloqueados a neuróticos. En un camino irremediablemente marcado por las
temporadas del Corte Inglés y los guiones de películas y con la
extensión de la esperanza de vida por delante, ciertas palabras se han vaciado
y otras se han llenado de contenido. Ciertos gestos se han extendido para bien
de nuestra salud mental y otros se han desbordado para desnorte de nuestro
pudor. De misabuelosnuncasedieronunbeso a flipoconlascachasdelanuevanovi ademipadre, o de mi madre, que también pasa. En mitad de ese caos que, vaya por delante, tiene cosas
maravillosas nos perdemos entre significados y, a veces, lo confieso, nos
sentimos exhaustos. O al menos yo me siento exhausta. ¿Qué es más importante? ¿La ternura o las violetas? ¿Quién
eres cara el público o quién eres tras la puerta de tu casa? Pienso
todas estas cosas hoy que mi primer Lorenzo –y el único- me trae a cola a
Manzanita en su fantástica versión de esa letra agridulce sobre un hombre severo que no sabía mostrar sus
sentimientos.
¿Escribiría Cecilia hoy una letra parecida?
Dramáticos casos
de violencia machista aparte, la canción hablaba del hombre difícil, de
ese
prototipo con el que a veces el cine nos engatusa con su cara más amable
y con el que
nuestras abuelas sobre todo y nuestras madres alguna vez, lidiaban toda
su
vida. Ese tipo especialito que jamás te decía que te quería pero traía
dinero a
casa, te hacía robustos hijos y no te daba mala vida. No puedo evitar
pensar que tal vez hoy el marido de
la canción de Cecilia se habría divorciado de la mujer harta de darle
por
imposible y se habría casado con una más joven, se habría teñido el pelo
y ahora sí se
desviviría a besos con su nuevo hijo. Cosas de la chochera del padre
mayor... Incluso, fantaseo con que quizás hoy el personaje de Cecilia
habría ido a terapia a que le curaran la alexitimia porque,
afortunadamente, en los tiempos que corren los hombres poco tiernos son
bastante conscientes de las oportunidades que se
pierden. Sí, ok, ok... ya he dicho que fantaseaba...
Hoy la canción de
Cecilia hablaría de un admirador que en lugar de
mandar violetas, enviaría un arrebatado mensaje de amor por el Badoo secreto de
la insatisfecha esposa. O no, le seguiría enviando flores pero flores
mainstream,
uno de esos ramos enormes que salen en las películas. O un bono para la
depilación láser que es más caro que ciertos diamantes... Quién sabe...
A pesar de la ternura que siempre me ha inspirado Manzanita,
hoy 9 de noviembre, prefiero regresar al origen y compartirla a ella,
cuyas
canciones grité en la ducha durante mi adolescencia con ese complejo mío
de
haber nacido a destiempo. Porque las canciones buenas nunca pasan de
moda y porque ciertas fábulas tampoco. Al fin y al cabo, en los días que
corren, con más medios que nunca, con más comunicación que nunca, a
veces somos extraños para la persona que duerme a nuestro lado, a veces
la oímos pero no la escuchamos, a veces hablamos mucho, constantemente,
pero no decimos cosas importantes. Al fin y al cabo, por muy bonitas que
sean las violetas, y los ramos, y los regalos de aniversario, ahora,
como en los años setenta, toda mujer prefiere el beso cercano, la paciencia cómplice, la satisfacción sencilla, la ternura. Saber que el otro estará ahí acariciando nuestros pies fríos, nuestro corazón frío, bajo las sábanas. Que las violetas, como los
regalos de compensación, se las puede comprar una.
sábado, 27 de octubre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
Monkey Week, mono dosis
![]() |
| La Inesperada Sol Dual por JM Grimaldi |
"Perdona,
¿dónde has pillado la libretita ésa?". La miras a los ojos tristes, al
pelo despeinado, estás a punto de sucumbir para darle el tuyo pero lo
piensas mejor. Esto es una larga prueba y te quedan quince horas por
delante. Quince horas en las que todo puede cambiar con un WhatsApp, con
una llamada. "Ven, esto está que arde y te lo estás perdiendo". Ya lo
dijimos el año pasado, si para el segundo día del Monkey Week has
despistado tu "Manual de Supervivencia" estás perdido. Más de cien
conciertos celebrándose simultáneamente en los trece escenarios pueden
ser una prueba muy dura si te has quedado sin itinerario. De eso saben
mucho los capillitas, que en la música también los hay. Porque en el
Monkey Week un local, un equipo de sonido, la buena o mala tarde de un
solista, puede cambiarlo todo y, para estar ahí, es imposible andar sin
mapa. Las
miles de personas -en su mayoría músicos y profesionales del gremio-
que durante el fin de semana se trasladaron al Puerto de Santa María
desde todos los puntos de España tenían, un año más, la dura prueba de
escuchar todo lo posible, de conocer todo lo posible, de no perderse
-por error de planificación, despiste o elección- ese momento mágico del
que todos hablarán al día siguiente, gafas de sol por delante, en una
de esas terrazas soleadas de la Rivera del Marisco. Esos espacios
cegadores en los que el uniforme festivalero -pantalón pitillo, camiseta
o chaqueta negra- puede terminar asfixiando al más purista. Si esto no
tiene algo de místico, que venga dios y lo vea.
(Sigue leyendo en MondoSonoro)
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jueves, 11 de octubre de 2012
miércoles, 3 de octubre de 2012
El hombre iceberg, el trombocid y el agua dulce
El iceberg es una masa de hielo dulce que se desplaza empujado por gélidas
corrientes marinas. El hombre iceberg es la mejor forma que se me ocurre para
definir a ese ser de pocas palabras cuyas motivaciones últimas hay que intuir
–como a la masa hundida- so pena de chocarnos en una dramática y sangrienta
colisión polar. El iceberg es una plataforma flotante desgajada de un glaciar,
el hombre del mismo nombre es un ser moldeado a la medida de sus circunstancias
–como todos, por otro lado- que decide un día simplificar su interfaz para
pasar por práctico, por sencillo, incluso por tonto o simple. Aquí estoy, soy blanco y algo frío, no hay
más. No soy una isla llena de barros y bichos raros como tú, no me pierdo en
eternos debates sobre quién tiene la culpa de los mosquitos del manglar. Una une sus destinos a los del hombre iceberg pensando que le puede venir bien
ese paisaje zen del pensamiento en blanco. Esas colinas esculpidas de formas
limpias, esa claridad de mente tan distinta a su isla de raíces desordenadas y
caóticas… La ligereza, el desprendimiento. Pero un día, mientras nada entre las
contradictorias aguas de su relación –para hacer metáforas tenemos rendirnos a
escenarios surrealistas de focas y peces tropicales- se da en la espinilla. No
está sucia ni tiene tierra pegada, sino helada y manchada de sangre. Mira al
hombre iceberg –de arriba abajo porque está muy cerca- y le pregunta:
-Uy… ¿y eso?
-¿Eso qué?
-Eso… Toda esa masa que hay bajo el agua.
-Ah… Eso. No es nada.
-¿Cómo que no es nada? Si acabo de hacerme un siete en la espinilla. Mira,
mira… ¿Cómo vas a andar con todo eso ahí abajo? Tendrás que mirártelo… ¿No te
duele? A ver si me voy a volver a hacer daño…
-Ten cuidado y ya está.
-Bueno, cariño, pero es que no sé qué forma tiene. Vaya, como decías que Loquevesesloquehay,
no me esperaba esté montón de hielo…Tendremos que sumergirnos, a ver qué pinta
tiene…
Agarras aire e impulso para lanzarte a las profundidades pero te das cuenta:
no se ha movido. Se ha quedado muy quieto mirándote con esa cara de témpano que
sólo él sabe poner. No piensa tirarse contigo. ¿No quieres saber qué hay ahí
abajo? El hombre iceberg no te contesta, con los años descubrirás que era una
torpe estrategia para ganar tiempo, para permitir al azar colar algún elemento –un
oso polar, un colibrí- que te desconcentre del propósito, que te entretenga con otra cosa. Sofocada por la fuerza de lo evidente te pones nerviosa, hay
toneladas de hielo inesperado y quisieras, cuanto menos, conocer la geografía y
evitar tropiezos.
-Claro que tengo mis cosas… ¿Qué creías? ¿Qué era de hielo? – [Disfruten un
momento del chascarrillo]
-Bueno, pero si está ahí, podemos hablar de ello. No me has dicho si te
duele… ¿Has pensado que pueda tener que ver con los hematomas que de vez en
cuando nos salen en las piernas?
El hombre iceberg ya no contesta, no piensa reconocer que descubriste un
inhóspito paisaje de complejidades, que también lleva una mochila cargada de agua
y que de vez en cuando le destrozan las rodillas. Semanas más tarde, cuando
regresas al ataque con tu Posgrado en Iceberología Práctica ya sabes que
esconde una octava parte de sus motivaciones, digo, de su tamaño; ya sabes que es
capaz de sacar la cabeza al sol porque su forma sólida es más densa que la
líquida –es de firmes principios y buen corazón- y que no terminó en los fondos oscuros
de las fosas oceánicas gracias a la polarización de la molécula de agua. Cuestiones
de electricidad, desde el principio te pareció que tenía chispa… Cuando
regresas al ataque con tu manual de instrucciones es cuando más golpes te das.
Si lo sé no te lo enseño. ¿Pero cómo lo
vas a ocultar? Te preguntas, le preguntas. Para entonces ya sabes que un
iceberg puede encallar contra un Transatlántico y cepillarse a 1512 personas y
que es posible que, al final de la película, no haya sitio para los dos en el
tablón. Echas al mar los apuntes y procuras morderte la lengua en las siguientes
colisiones, digo ocasiones, en esos derroches de complicada sencillez que ahora
sabes que no es cierta. No es casual esa mirada, no es casual ese olvido, ni el
gesto, ni el bufido, ni la caricia. Disfrutas en esas tardes de mimo y sofá en la que se deja caer un trozo y lo mezcláis con un gintonic y alguna confidencia. Te compras rodilleras y te das crema.
Fantaseas con que un día te muestre un mapa
pero sabes que hay temperaturas en las que da miedo hacer submarinismo. Sabes
que en el fondo es agua dulce, muy dulce, le quieres por eso, ¿no es cierto? Sabes,
en definitiva, que te toca moderte la lengua. Esqueerestancompleja. Esotepasapordarlevueltas. Entonces miras de soslayo el vastísimo sótano de hielo bajo
sus pies y sonríes.
-Ya sabes Loquevessóloesunapartedeloquehay.
-Sí, menudo rollo… Con lo tranquilo que vivo yo.
-Ya. Oye, ¿me ayudas a ponerme trombocid en el morado?
-Sí, claro, cariño -te encanta que te unte crema con sus manos de agua tibia- Menuda hostia te has dado, ¿ehn? A ver si caminas con
más cuidadito…
lunes, 24 de septiembre de 2012
Frases célebres
Coronada: "Luego me di cuenta de que no, de que no estaba colocada, esa euforia no te la da ni la mejor cocaína. Es la euforia de quien no sabe adónde va y se ha convertido en RRPP de su fantástica vida".
viernes, 14 de septiembre de 2012
viernes, 7 de septiembre de 2012
viernes, 31 de agosto de 2012
Melodía de la semana
Te sientas a su lado y le acaricias el pelo.
El escalón está frío y piensas que te ensuciarás los pantalones. Son las cosas que piensan los adultos porque los niños nunca caen en este tipo de historias. Te sientas a su lado en silencio y no la abrazas, si lo haces, sabes que romperá a llorar, que sentirá más pena de sí misma. Su madre se lo decía: nunca llores delante del espejo, entonces no podrás parar. Si abrazas a alguien que se rompe, lo romperás del todo. Y no siempre hay que romperse del todo. A veces no es tiempo de romperse del todo. Ahora no es tiempo de romperse del todo.
Permaneces a su lado en silencio y compruebas como se calma. Estoy aquí, le dices sin saber demasiado bien si te está escuchando. He crecido, tengo el mismo pelo quebradizo, los mismos ojos excavados de colmenas. Tengo el mismo lunar de chocolate y el mismo ombligo enterrado en la carne. Me han salido marcas alrededor de los labios y caminos que me surcan la frente pero estoy aquí. Soy la misma. Seguí el rastro de golosinas y me quedé atrapada en casa de la bruja, escapé de la boca del lobo y he dormido muchas noches en la misma cama que los monstruos. Perdí la mano de mi madre y me tragó la multitud. Me desperté sola un día. Hice todas esas cosas, pero soy la misma. He venido a decírtelo porque sé que tienes miedo. Quizás quieras saber que aún espero cuentos en los que equivocarme. Más aún, quizás quieras saber que me quedan pesadillas de las que escapar. Que a veces tengo mucho miedo y sé que eres tú, que me pides atención, que me necesitas. Lo siento, a veces me confundo, me rindo, no encuentro el camino para venir a buscarte y decirte que todo está bien.
Cuando, ahora sí, la abrazo, puedo identificar el olor de mi champú en su pelo. Cómo se destensa su cuerpo enclenque con mi contacto, como suspira aliviada.
Regreso en calma. En el ascensor rebusco en mi pantalón y sonrío. Dos Sugus de naranja y uno de piña. Nadie como ella sabe llenarme el corazón y los bolsillos de caramelos.
Supersubmarina, 2012
Querer creer
-Nena, ¿tú crees que la gente cambia?
-Sí, claro. Los hay que para peor y los hay que para mejor.
-Pero la naturaleza de cada cual...
-Bueno, expresémonos mejor, la gente no cambia, la gente es materia, así que ni se crea ni se destruye, se transforma.
-Sí, claro. Los hay que para peor y los hay que para mejor.
-Pero la naturaleza de cada cual...
-Bueno, expresémonos mejor, la gente no cambia, la gente es materia, así que ni se crea ni se destruye, se transforma.
martes, 10 de julio de 2012
Química humana
Escorzo son ocho amigos y una furgo. También son artistas, compositores, empresarios de
la música y residentes en Granada. Hace mucho tiempo, quizás desde el
principio, que esta banda no es sólo una banda, que es algo mucho más complejo
de explicar que rebosa la manida palabra familia. Algo que se sale de
los moldes para hablar de gente que crece junto a otra gente, de destinos que
se escriben juntos. De hombres que ríen, lloran, aman y aprenden mano a mano
con una música que les da sentido. Tony, Jose, Jimi, Prudencio, JJ, Pepegu,
Zeque y Manuel se unieron para pasar un buen rato tocando y 15 años después son
una de las bandas más respetadas de la música nacional. Un grupo heterogéneo y
heterodoxo en el que cada gusto, cada identidad, tiene un espacio. Todos juntos
y todos por separado, en una mezcla rara y sin embargo equilibrada con la que
han escrito cuatro álbumes y varios sencillos. ‘El encanto de lo irreverente’
(Maldito Records, 2012), grabado en diciembre de 2010 en la Sala El Tren de
Granada, es el recopilatorio con el quieren rendir homenaje a estos 15 años de
escenarios y carretera. Sigue leyendo en la página 4 de MonsoSonoro Sur
lunes, 9 de julio de 2012
Resaca Autoinducida Vol II
-Tienes mala cara, ¿dormiste mal?
-Bueno, tuve bronca en casa anoche.
-Oh… Vaya, mujer, paciencia… Todo tiene arreglo.
-Supongo.
-En serio… Todo pasa. ¿Algo grave que me quieras contar?
-No, nada… Si esto viene de largo. Es conmigo.
-¿Cómo?
-Que la bronca la tuve conmigo, conmigo misma. Estoy a punto de darme un ultimátum.
-Que la bronca la tuve conmigo, conmigo misma. Estoy a punto de darme un ultimátum.
sábado, 7 de julio de 2012
Me & him in Spain
Yo: Yo me he dado cuenta Manolito de que aquí en Castilla se lleva mucho el rollo Desigual...
Lolo: Si por desigual quieres decir descompensado "mepongoestomismo" tienes razón... Que estilismo hija...
Lolo: Si por desigual quieres decir descompensado "mepongoestomismo" tienes razón... Que estilismo hija...
miércoles, 27 de junio de 2012
Jugar a hacer poemas I
Soy la luz que brilla cuando nadie mira
Soy el agua que corre hacia donde no quiere correr
Soy el pájaro que huye cuando le dan pan
Soy la niña que miente
Soy el barco que tiene miedo de salir al mar
Soy la noche en que te obligaron a dormir
Soy la luz de los que se rindieron antes que yo
Soy el fuego negro que quisiera abrasarles
Soy la que calla gritos y grita silencios
Soy el sueño que hoy no me deja dormir
Soy la que no eligió su nombre
Soy el nombre que no eligió mi piel
Soy la piel
Soy el disfraz
Soy ellos
Soy yo
Soy tú
Pero soy, aún soy
(las negritas no son mías, las propone él)
Y esto me recuerda a una canción. Y a la voz de la negra. Y a todas esas mezclas de palabras que hablan de lo que uno no es capaz de decir aunque, como yo, se pase el día hablando.
Soy el agua que corre hacia donde no quiere correr
Soy el pájaro que huye cuando le dan pan
Soy la niña que miente
Soy el barco que tiene miedo de salir al mar
Soy la noche en que te obligaron a dormir
Soy la luz de los que se rindieron antes que yo
Soy el fuego negro que quisiera abrasarles
Soy la que calla gritos y grita silencios
Soy el sueño que hoy no me deja dormir
Soy la que no eligió su nombre
Soy el nombre que no eligió mi piel
Soy la piel
Soy el disfraz
Soy ellos
Soy yo
Soy tú
Pero soy, aún soy
(las negritas no son mías, las propone él)
Y esto me recuerda a una canción. Y a la voz de la negra. Y a todas esas mezclas de palabras que hablan de lo que uno no es capaz de decir aunque, como yo, se pase el día hablando.
martes, 26 de junio de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
Prestar la prestada
Sonia Rivers (con un quinto en la mano en mitad de un bar uniformado de la roja): "Sabes lo que dice mi padre? Que el fútbol es de fachista. Que lo inculcó franco para entretener a la gente vamos..."
(las "ch" es intencionada)
(las "ch" es intencionada)
Más o menos algo así...
-Siento mucho mi manía persecutoria y lo de las patadas por
el tic nocturno. Sé que te agobio un poco y que no te dejo dormir.
-Tranquila, no pasa nada. Yo también sé que no es agradable
lo de mi fobia social. Y entiendo que no debió ser fácil cuando descubriste los
pelos verdes que tengo en la espalda…
-Pues no… Bueno, intentaré seguirte menos.
-Y yo ser menos fóbico. ¿Sabes? A veces me gustan tus
patadas.
-Y a mí tus pelos.
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