
Mañana por la noche dará su
último concierto, en el pueblo que le vio crecer, Verges. Yo no estaré allí. Lo impedirán las anginas, el sueldo pírrico y la distancia... Cuestiones que abortarán la presencia en el directo pero no la sensación de saberse parte de algo que mucha gente comparte. Hay voces, hay formas de crear, capaces de acompañarte e insuflarte de ganas y vida cuando lo necesitas.
Lluis Llach es un buen ejemplo.
De todas las posibles... he elegido ésta para el penúltimo adiós. Es de las que martillea en mi ipod junto a otras medicinas que, a veces, llegan a mi correo electrónico.
Habla de ese momento en el que todo se decide, en el que eliges si permanecer al lado de alguien o seguir tu propio camino. Habla de la suerte, la que debe acompañarte si decides caminar solo, "para encontrar todo lo que nos faltó", y la que necesitaremos si finalmente permanecemos unidos: "No pidas un camino plácido... ni una mañana llena de promesas... pide sólo un poco de suerte".
Sencillo, ¿verdad?
Ésta es la versión en directo con
Pedro Guerra... Otro experto en hacer dulces las despedidas...
2 comentarios:
Porque amar no es atar. Tampoco poseer. A veces simplemente dejar marchar.
Como dijo otro de aquellos que piensan en qué decir antes de soltar palabras sobre el pentagrama, uno sólo conserva lo que no amarra.
Original
En versión original, salvando las distancias del tiempo, todavía llega.
J
Pue s ami Luis llach me parece un petardo...
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