viernes, 2 de marzo de 2007

Basileo


Cuando me pongo nerviosa siempre me sale uno. Flamante, perfecto, enorme y asquerosamente dominante. Siempre en la barbilla. Es la prueba de que, como el bolero, tengo una debilidad... que está en mi piel y que se manifiesta en forma de rosácea acalorada, sarpullido en el cuello o ese llamativo montículo que parece llevar un cartelito adosado "Mi portador no sabe que existo, haz el favor de recordárselo con una mirada de asco y un comentario inútil".
Esta mañana a nadie ha parecido interesarle la polémica de De Juana, el descuartizador de Tarragona o que hayan secuestrado a unos turistas en Etiopía. Lo más importante de la jornada se llamaba Basileo -tiene tanta entidad que he decidido bautizarlo con uno de los santos del día- y está en mi cara.
De repente, hasta los más exquisitos de la pandilla han puesto los ojos como platos para ofrecer una solución: "limón", "pellizco", "antibiótico", "Es que hay una plaga", ha dicho la más folclórica... Y la mirada de tu coleguita que, con expresión benévola, te suelta "Eso es por algo". Y, ea, prácticamente en bolas emocional: "Sí, duermo poco, hago cosas contradictorias y el servicio de diseño de espinillas de mi organismo se encarga de anunciarlo".
-Caray, ¿y tienes que llevar esa crema tan asquerosa?
-Hombre, ya que estoy en el curro... pues aprovecho, ¿no? Que se supone que aquí no me ve nadie
-Bueno... -ejem, ejem- nunca se sabe a quién te puedes encontrar ni dónde...
Contri... suspendes la conversación que empieza a tomar derroteros capaces de movilizar al ejército del sarpullido.
Finalmente, y para colmo, a un miembro del comité de sabios en el que parece haberse convertido la caterva de compañeros del trabajo, a una de las recién investidas autoridades en la materia "El grano y su implicación social a los veintilargos" se le ocurre recordarte que es viernes.
"Bueno", dices respirando hondo, "no me afecta tanto. Últimamente salgo entre semana".
Uff.

2 comentarios:

Luis dijo...

Pues hay quien los llama pornofos, a los granos digo.

Fátima Vila dijo...

tremennnnn