domingo, 15 de marzo de 2009

Letra para cantar un domingo

Y a última hora no quedaba nada:
ni siquiera las hojas de los árboles
_acacias_, ni el viento de la tarde,
ni la alegría, ni la desesperanza.
La caricia que pudo haber rozado
aquella piel, no se produjo porque
aquella piel no era la tuya,
ni los ojos
que me miraban eran
tus ojos, ni el deseo
-que en otro tiempo hubiera sido
suficiente_
tenía sentido, desviado
del cauce de ti misma.

A última hora había pasado un día,
y al sentirlo hecho sombra, y polvo, y nada,
comprendí que la luz que había llenado
sus horas,
y todas las palabras
que ocuparon mi boca, y los gestos
de mis manos,
y la fatalidad de mis designios,
y las calles que anduve paso a paso,
y el vino que bebí, y la alegría
de saber que existías en el mismo
instante,
no eran sólo el fracaso repetido
del Día del Señor, sino que eran
un día más sin ti:
comprendí con dolor que jamás, nunca
para mí habría domingos ni esperanza
fuera de tu mirada y tu sonrisa,
lejos de tu presencia tibia y clara.

Ángel González

viernes, 13 de marzo de 2009

Yo también...

... duermo en una cama demasiado grande.



Jon Klassen

Melodías de la semana

Hoy vuelve el revival, las horas de talgo y el frío de marzo. Hoy me he vuelto a levantar con esa quebrada confianza de que algunas cosas hayan sido sólo una pesadilla. Hoy vuelvo a enfilar el bus sorbiendo mocos. Hoy me limpio las lagrimillas destempladas mientras escucho a Mina. Y hoy a un colega se le ocurre enviarme una buena dosis de petardeo. "Temazo: melodía, armonía, letra".
En el fondo, y aunque no pueda decir que como Cyrano tuviera la suerte de preservar el orgullo, a una se le calman las tripas al darse cuenta de que tiene algo extremadamente difícil de arrancar: las ganas de reír.



Y para que me revuelque, C. S. me recuerda toda una oración a la Más que Santísima Tigresa del Oriente:

"Esta mujer me da taaaaaaaanta felicidad", me repite.

¿Y por que no puedes rectificar
Siempre hay un nuevo amanecer
mientras dios te da vida y salud
Aprovecha para ser feliz...

Brinda una sonrisa
Sé más cariñoso
Ponle alegría
Si tu sabes dar amor
entonces serás feliz

Domina tu orgullo
no seas egoísta
sé más admirable...


martes, 10 de marzo de 2009

Minucias evolutivas

Uy... de estos conozco yo unos cuantos... ¿Vendrán también un grupo de suecos a estudiarlos? ¿Lo publicarán en Current Biology? ¿Quedarán por el Nahu después de todo el día de estudios de campo?

En serio, entre el nombre tan taaaan Corleone y el retorcimiento premeditado, ¿no me diréis que no se escurren por los vericuetos de la ciencia las teóricas maldades femeninas? Ay... atávicos san benitos de género, quedáis k.o. ante los ataques de inseguridad de cualquier macho dominante...

jueves, 5 de marzo de 2009

De visita

Mi ex solía disculpar mi desmemoria remitiéndose a mis convulsiones vitales. Tu vida ha sufrido muchos cambios, es imposible que recuerdes tantos detalles... blablabla... Mi mejor amigo lo achaca, sin embargo, a mi patológica falta de atención. Yo prefiero la explicación primera que me absuelve y me disculpa y me hace sentir -ya que una no puede evitar sumar la experiencia de situaciones dolorosas- más interesante. Supongo que, más allá de literarias vidas nómadas y cosmopolitas, mi ex se refería al bloqueo mental ante personas que están y desaparecen, a las ciudades fugaces, a las esperanzas que uno tiene y la vida te quita, a los inimaginables regalos que luego te da. A esa incómoda sensación de pertenecer y no a los sitios, de pertenecer y no a las personas.

Disquisiciones ultrapersonales aparte, además de la desmemoria, lo malo de no tener patria es que una acaba perdiéndose las mejores y, cuando termina por poner un pie en firme en algún sitio, se da cuenta de que la mayor parte de la gente que te importa ha vivido sus grandes momentos contando contigo pero asumiendo que te perderías la versión extendida. Por eso cuando hace unos días mi amiga PH me ofreció la posibilidad de acompañarla a mirar trajes de novia mi corazón estalló en latidos y mi imaginación saltó de un lado a otro viéndome protagonista de remanidas escenas cinematográficas de cine antidepresivo (esto es, comedia romántica y sucedáneos que acaban bien).

Aunque mi compi de curro no termine de entender mi fascinación por un acto social en el que todo el mundo está contento y todo es gratis (¿quién puede pedir más?), lo cierto es que siempre había soñado con vivir ese momento de acompañante de la protagonista. Sentarme en el sillón reservado para amigas/madres/hermanas/cuñadas de la sala de espejos y emocionarme opinando sobre esteeselmodeloquetepega, queguapaqueestás y, sobre todo, parecesunaprincesa.

Como cuando dormía con María junto a su cama de hospital, como cuando me pidieron hacer de testigo ante un cura o esperaba a Javier junto a la sala de partos de La Salud... A veces, una visita la vida de la gente y se siente, fugazmente, parte de algo. ¿Y qué mejor que de algo bonito, blanco y lleno de sedas y de encajes? Debe ser la edad, una se pone cada vez más ñoña. Era justo como yo esperaba y me hizo taaanta ilusión...

martes, 3 de marzo de 2009

Bien vale un sucedáneo...

Como una no puede tener abono y mientras no consigue que le coincida la tarde libre con la conexión a Opera Oberta, se conforma con sucedáneos.
Algunos querrán amargarme la noticia con el siempre propicio debate sobre la experiencia artística y la falsa democratización del arte. Yo, sin embargo, me apunto a pasar de complejos. Me siento tan humildemente conectada, tan global, tan internauta y proletaria...



N'est-ce plus ma voix?
, Manon
Jules Massenet

lunes, 2 de marzo de 2009

Melodía de la semana



En esta vida una nunca sabe por dónde van a venir las oportunidades, o al menos, así intenta pensarlo mientras cuenta los minutos para que esa ansiada combinación numérica salga el próximo jueves. Proyecta, Proyecta. De pequeña, y eso que me consideraba bastante feita, siempre soñé con que algún director de cine necesitara alguna protagonista descoordinada, desgarbadilla y sin embargo hiperartista y me descubriera en el súper, camino de la playa o comiéndome un helado enfilando la Calle Ancha. Después de la historia de María Galiana, hace años que decidí no perder la esperanza y confiar en que, ya torradilla, me descubra algún cazatalentos ávido de nuevas caras. Menos mal que el cine europeo mantiene papeles para mayores de cincuenta... Proyecta, Proyecta. Mientras, una hace pinitos junto a Eva y el resto de las niñas vestidas de Cuéntame, al ritmo del tres por cuatro, peluca y gafas glam a la vista. Pero bueno, eso es otra historia.

Mi cabecita pensaba sobre las oportunidades, sobre cómo uno puede recibir los desprecios de la crítica y la industria y luego ser rehabilitado porque, aunque aquellos necios no lo supieran, en realidad, estabas defendiendo un buen tema. Proyecta, Proyecta. Al cantante de country Jace Everett le retiraron su primer disco del mercado por falta de ventas. "Nos das pérdidas", le dirían con cara de palo mientras el pobrecito se comía los sueños de grandeza. Después vinieron los capítulos emitidos, las descargas de internet, los bocados de vampiro, la sangre caliente y el verano tórrido de Louisiana. Al final, ya anda grabando nuevo disco y haciendo caja. ¿Ves? La oportunidad llegará que tus sueños cumplirá. Proyecta, Proyecta.

Este finde no sólo he canturreado, también me dejé morder por un vampiro...
I wanna do bad things with you...

Bad things
When you came in the air went out.
And every shadow filled up with doubt.
I don't know who you think you are,
But before the night is through,
I wanna do bad things with you.

I'm the kind to sit up in his room.
Heart sick an' eyes filled up with blue.
I don't know what you've done to me,
But I know this much is true:
I wanna do bad things with you.

When you came in the air went out.
And all those shadows there filled up with doubt.
I don't know who you think you are,
But before the night is through,
I wanna do bad things with you.
I wanna do real bad things with you.
Ow, ooh.

I don't know what you've done to me,
But I know this much is true:
I wanna do bad things with you.
I wanna do real bad things with you.

Bad Things, 2005
Jace Everett

Cuestión de evolución

Qué alivio vaya...

miércoles, 25 de febrero de 2009

Melodía de la semana

Una lástima que no lo eligieran como single para el primer vídeo. Así que mientras algún equipo creativo se curra su traducción en imágenes, me tendré que aguantar con esta foto entre cani y shoniwoni...
A veces la rabieta, el subidón y el soniquete tonto de una canción encajan de maravilla. Una se siente vejada y esperanzada, enrabietada y enérgica, con ganas de decir maldades aderezadas de beatífica sonrisa... Mmmmm...
Como en la vida misma...


Look inside
Look inside your tiny mind
Now look a bit harder
Cause we're so uninspired,
so sick and tired of all the
hatred you harbor

So you say
It's not okay to be gay
Well I think you're just evil
You're just some racist who
can't tie my laces
Your point of view is medieval

Fuck you (Fuck you)
Fuck you very, very much
Cause we hate what you do
And we hate your whole crew
So please don't stay in touch

Fuck you (Fuck You)
Fuck you very, very much
Cause your words don't translate
And it's getting quite late
So please don't stay in touch

Do you get
Do you get a little kick out of
being slow minded?
You want to be like your father
It's approval your after
Well that's not how you find it

Do you
Do you really enjoy living a
life that's so hateful?
Cause there's a hole where
your soul should be
Your losing control of it and
it's really distasteful

Fuck you (Fuck You)
Fuck you very, very much
Cause we hate what you do
And we hate your whole crew
So please don't stay in touch

Fuck you (Fuck You)
Fuck you very, very much
Cause your words don't
translate and it's getting
quite late
So please don't stay in touch

Look inside
Look inside your tiny mind
Now look a bit harder
Cause we're so uninspired,
so sick and tired of all the
hatred you harbor

Fuck you (Fuck You)
Fuck you very, very much
Cause we hate what you do
And we hate your whole crew
So please don't stay in touch

Fuck you (Fuck You)
Fuck you very, very much
Cause your words don't
translate and it's getting
quite late
So please don't stay in touch

You say
you think we need to go to war
Well you're already in one
Cuz it's people like you
that need to get slew
No one wants your opinion

Fuck you (Fuck You)
Fuck you very, very much
Cause we hate what you do
And we hate your whole crew
So please don't stay in touch

Fuck you (Fuck You)
Fuck you very, very much
Cause your words don't
translate and it's getting quite late
So please don't stay in touch

Lily Allen

It's not me, it's you, 2009

Mundos propios y ajenos

Pilivé! ya te estoy viendo por allí.

Frases célebres

Juana: "... y no nos dejes caer en la depresión... y líbranos del mal... Amén"

viernes, 20 de febrero de 2009

Ajuste de cuentas

-Estar juntas... de lo mejorcito que me ha pasado en mucho tiempo. ¿Quién me lo iba a decir hace diez años?
-Con las miradas de odio que me echabas.
-¿Te dabas cuenta? Bueno, es que me habías quitado al rollete...
-Ya.
-Ah, por cierto... Muchas gracias.
-De nada mujer...


Las mujeres, que tenemos que decirlo todo. A cambio, un par de cervezas para celebrarlo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Melodía de la semana

Lo llevaba en el dedo y es fino, minúsculo. Hoy he conocido a una nueva colaboradora de sonrisa grande y devoción por la moda y, con ella, al último ingenio de la factoría de princesas perfectas de Dior, un anillo que debió salir el año pasado cuando yo cuadraba números, multiplicaba las horas, tomaba nolotiles e ignoraba más de un número de aquella suscripción al Vogue que, como los amores de verano, duró demasiado poco. Es una sortija Oui que no pienso reproducir en esta entrada por el fino dolor de tener que verla cada vez que entre en mi portal. Con un diamante pequeño y unas líneas perfectas, deliciosa.
Después de haberle prometido a mi amiga que si me toca la apuesta semanal a las loterías del Estado nos compramos una -por muy de pedida que sea-, ya estoy deseando que Ana vuelva con el bolsón de material de showrooms para vérselo otra vez. Es tan mono, tan chic, tan "oui, oui, oui"...
Y, claro, como a una el entusiasmo frívolo se le mezcla con el macarrismo, pues no dejo de pensar en Los Ronaldos.

Hasta que digas, sí, sí, sí...

Mmmmm...

martes, 17 de febrero de 2009

La despedida

Ella: ¿No sientes pena porque me vaya?
Él: Mujer, si sólo son unos días...

Ella sonrió con un mohín y le abrazó mientras exhalaba un suspiro. Solía, desde niña, dejarse invadir por inexplicables accesos de melancolía. Levantó la mano para mostrar la tarjeta de embarque y enfiló el camino hacia el control de equipajes. Antes de que se perdiera entre el resto de pasajeros, él sufrió un calambre casi imperceptible. Sintió de repente, como un latido, que una fibra dolorosa, transparente y líquida, se quebraba con la despedida. Sintió el escalofrío húmedo de un cierto vacío, la carne agotada por los adioses, el abismo de las promesas y las decepciones, los segundos eternos, un batir oscuro a las puertas del deseo. Se sintió débil, herido, dividido. Confuso, prefirió pensar que era sólo un espejismo, una cesión a la nostalgia. No se dejó ceder ni un segundo, se dio la vuelta y apretó el paso. Ella, detenida, esperaba el gesto, la respuesta, la desidia. Le reconoció indolente, se reconoció vacía. Pensó entonces, como un relámpago, que había llegado la hora, el tiempo de sentir y ser sentida. Aquella despedida, lo tuvo claro, iba a ser la última.

lunes, 16 de febrero de 2009

Señales

Tu brujo te recomienda un libro que te abre la posibilidad de reencarnarte...
Tu novio se presenta con una fábula de peces que se automotivan...
Tu amiga te envía por correo un manual sobre el equilibrio...
Tu amigo te regala espiritualidad por tus 29 años...
Tu compi te recomienda mirarte las zonas erróneas...
Tu presupuesto en la estación sólo da para novela rosa y títulos de autoayuda...

Y un encantador chico calzado con gorra ladeada y victorias rosas se te dirige:
-Disculpe señora, ¿usted tampoco tiene número de asiento en el billete?
[atentos a cuán cruel puede ser una cursiva]

¿Es posible que una sola, así sin destrucción colectiva, trompetas y mares sangrientos, se aproxime unánimemente hacia el Apocalipsis?

Me hago mayor... grrr...

Si no me consuelo...

Claro... se ha notado que yo no estaba allí.
sniff, sniff...

viernes, 13 de febrero de 2009

Chutazo colectivo


-Mira, antes de hacer una tontería, voy a tomarme las flores de Bach.
-¿Las flores de qué?
-"Alivia y reconforta. Utilizar en caso de inquietud y en periodos difíciles".
-Ahh... pues entonces las necesitamos todas.
-Pues hala, a abrir la boca. Decid "A"...

Aaaaaaaaaa...

jueves, 12 de febrero de 2009

Perversiones diversas

Quiero esta muñeca...


Alfred Hitchcock's 'The Birds' Barbie, 2008

mis obsesiones infantiles y sus secretos

jueves, 5 de febrero de 2009

El tornado que no llegó...

Entre tornado y tornado, perlitas y perlitas...

Junto a la chirigotera imagen de nuestra alcaldesa "al frente de la operación", creo que los comentarios al pie de las noticias, han sido lo mejor de la tarde más soleada de la semana...

Tremendo...

martes, 3 de febrero de 2009

jueves, 22 de enero de 2009

Melodía de la semana



Cuando amas las ciudades se descubren cálidas y mullidas, las calles y rincones adquieren significados insólitos y el escorzo de una plaza puede erizarte el corazón.

Cuando amas su espacio se vuelve radiante, magnífico... Sólo porque él vive allí...



On the Street where you live
I have often walked down this street before
But the pavement always stayed beneath my feet before
All at once am I several stories high
Knowing I'm on the street where you live

Are there lilac trees in the heart of town
Can you hear a lark in any other part of town
Does enchantment pour out of every door
No, it's just on the street where you live

And oh, the towering feeling
Just to know somehow you are near
The over powering feeling
That any second you may suddenly appear

People stop and stare. They don't bother me
For there's no-where else on earth that I would rather be
Let the time go by; I won't care if I
Can be here on the street where you live
Can be here on the street where you live
Can be here on the street where you live

Frederick Loewe y Alan Jay Lerner

My Fair Lady


Bueno, no tiene el magnetismo cultureta del Profesor Higgins pero es que esta canción me encanta y este pretendiente me resulta tan... entrañable...

La herencia ancestral

Supongo que una fagocita demasiado pienso sentimental como para que a ciertas alturas de la película -esas alturas en las que salen las primeras líneas de expresión, empiezas a descreer que las cosas mejoren y todo el mundo comienza a hacer bromas con las fórmulas de cocción del arroz- sea capaz de pensar por su cuenta. Si todos los finales felices terminan con un beso en el Empire State y una casa con perro y niños, no es raro que a una le cuesta trabajo adaptar tales categorías cinematográficas a su prosaica vida de superviviente. Una cree que, al final, "las cosas se arreglarán", "los malos la cascarán", "el chico guapo se quedará con la fea simpática", y "alguien encontrarás que te dé lo que tú necesitas". Alguien que dibuje y coloree esa vida idílica de casa adosada, trabajo maravillosamente pagado, cuenta en la boutique pija y encantadores bebés que, en tus brumas mentales, no se hacen caca ni pipí.

La basura cultural de este mundo adorador de ídolos -a la tele me remito- termina por establecer perversas categorías mentales que, como si de vallas para el ganado se tratara, conducen tus acciones y tu pensamiento hacia ese happy end que alguien te ha escrito en sangre que mereces tener. O mejor, dicho, que alguien ha escrito en sangre que es la única forma de happy end.
Así las cosas, una puede tener un trabajo estimulante, una vida rica en actos sociales, una librería interesantísima, un instinto maternal propio de loba romana, una conexión wifi y un armario envidiable y echar de menos "la protección" de un señor X que imaginamos capaz de cubrir todos nuestros vacíos. Aunque ya los tengamos cubiertos.

"Oh... desgracia. Oh... incomprensión. Todo el mundo ve que mi vida es fantástica pero a mí... me falta algo". Me falta que algo cuaje con ese maromo al que jamás hubiera echado la mano encima de haber tenido 15 años menos pero que hoy -por el mágico efecto de nuestra hipoteca ancestral- resulta más guapo, más limpio, más suave, mejor. "¿Cómo puede estar con aquel tío?", se preguntan algunos cuando ven salir de la Iglesia a la extraña pareja formada por la jueza cultureta y el comercial de piensos fanático del F. C. Deportivo Pan con Migotes. Los más románticos miran al vacío y sueñan con la utopía anarca de la no cultura: "hay algo más allá que nos conecta como seres vivos..."

Ja... piensa una cuando sabe que el intimo mundo interior de cada uno no tiene puertas de conexión. Cuando sabe que no se trata de aficiones distintas, sino de distintas formas de mirar el mundo, distintas aspiraciones, admiraciones y hasta ritmos sexuales, distintas razones que te hacen latir el corazón... Distintos mundos que se vuelven uno cuando se cuenta, por fin, con un pedazo de carne que convertir en nuestro happy end, que convertir en padre, compañero de cenas y razón para sentir, muchas décadas de lucha de género en la cuneta, que por fin eres una mujer completa.

Completa aunque te estremezcas más hablando por teléfono con tu mejor amigo que cruzando en crucero el mundo con él, completa aunque tu lista de amantes se alargue hasta el infinito, completa aunque sientas cierta vergüenza de su afición a las camisetas sintéticas del equipo local. Aunque te sientas incomprendida, vacía, estafada por esta peli en la que -caray- no ganan los buenos ni tampoco devuelven la entrada.
Completa aunque a los cincuenta descubras que tal vez hubieras estado mucho mejor sola.

Herencia ancestral, estructuras de género. Basura cultural para hacernos más vulnerables, más dependientes, en definitiva, más pequeñas.

martes, 20 de enero de 2009

Frases célebres

Chapa: "En Francia para trabajar, hay que hablar francés; en Cataluña para trabajar, hay que hablar catalán y en Cádiz para trabajar, hay que tener enchufe. Cada uno con su idiosincrasia..."

lunes, 5 de enero de 2009

El hombre palanca

La palanca es una máquina simple -rudimentaria y prehistórica- perfecta para multiplicar la fuerza. El miedo a la soledad -al fracaso, al envejecimiento- es una plaga virulenta muy propia del siglo veintiuno. Ambos ingenios se complementan en un concepto que, cada vez con más insistencia, se produce entre los grupos sociales que me circundan. La expresión Hombre Palanca -de nuevo aviso su capacidad para denotar versiones femeninas- sirve para denominar a aquel ser que, como el mecanismo P x dp = R x dr, sirve para aplicar y concentrar nuestra fuerza en el levantamiento -y con él, expulsión- de un cuerpo demasiado pesado como para desplazarlo con un empujoncito.
El cuerpo demasiado pesado es normalmente una relación más o menos consolidada. Un proyecto de vida naufragado a costa de postergaciones, egoísmos y mentiras piadosas que hace mucho tiempo que va a la deriva sin que nadie haya tenido narices de hablar del tema. El Hombre Palanca -el Ser Palanca para ser políticamente correctos- aparece en forma de encantador compañero de trabajo, parlanchín partenaire de estudios, amigo de un amigo presentado en una cena o vecino amable que te pregunta que tal mientras te sujeta la puerta.
El hombre palanca suele estar soltero, sin compromiso, suele disfrutar de las mieles de una independencia casi hollywoodiense y encarnar todo un catálogo de actividades más o menos intelectuales, más o menos deportivas, más o menos sociales, con las que la individua emparejada siente, de repente, una profunda y ancestral empatía. "¿Coleccionas sellos? Me encanta". "¿Eres un especialista en las migraciones de aves del norte de Europa? Jo... cómo he tardado taaanto tiempo en conocerte".
Debido a la fuerza ejercida por el punto de apoyo, también llamado fulcro, el ser que hasta entonces había compartido tus suspiros se convierte a partir de ese momento en un individuo devaluado y devaluante, cuyos hobbies son ridículos, cuya conversación resulta aburrida y su barriguita un cúmulo de lípidos absolutamente ajenos. Mientras las conversaciones se alargan con El Hombre Palanca y los mensajes al móvil multiplican tu factura, la fuerza aplicada va aligerando el peso de aquella decisión tan radical, de aquel corte por lo sano que semanas antes te hacía temblar las piernas.
Y como el peso es ligero, ligerísimo, el desplazado no vale nada, y como se tiene El Hombre Palanca para tomarlo del brazo y no sentirse deshermanada, las cosas ocurren de manera turbadoramente natural, extraordinariamente rápida.
Al menos, para una de las partes.
"Sí, lo hemos dejado, de mutuo acuerdo. ¿Con EHP? Bueno... no... es un amigo... pero nada serio..." Mentira. Estudios científicos que no sé si se han hecho, confirman que en la mayoría de los casos el agente expulsor, aquel que aplicó la fuerza a la palanca y le dio al tipo su número de móvil sabiendo perfectamente la verdadera intención, sólo quiere sustituir un peso por otro.
Si tiene suerte, la siguiente expulsión es rápida e indolora, deja espacio para la construcción personal, el cultivo de las artes, la juerga y la independencia. Si no, empiezan los problemas. Es entonces cuando en la relación recién estrenada resuenan los chirridos, los desajustes, los desórdenes. Los efectos colaterales de intentar adaptar un cuerpo al molde dejado por otro. La cosecha anémica de quién no se atrevió a dejar el corazón en barbecho.
Empieza -salvo en misteriosos casos de perfecto acoplamiento- la crisis estructural de un modelo de relaciones habitualmente coronadas con matrimonio, hijos y cuernos a los cuarenta. Relaciones forzadas que aseguran compañía durante la cena, descuentos en el cine, acompañantes en bodas y viajes y otras muchas versiones del amor a duras penas. ¿A te que suenan?