lunes, 5 de abril de 2010

La sublimación del bricolaje o Culturetas que se atreven con todo

Fátima, la que firma, y su amigo el gestor cultural, una tarde-noche cualquiera mientras comparten una Leffe en el bar de la esquina -resucitado desde los tiempos del trópico en antro americano pero siempre fiel a la bachata, el merengue y Andy & Lucas (aunque impagablemente generoso con su barra libre de cacahuetes)-.


-A ver, en realidad se cayeron tres azulejos, pero se supone que él lo iba a arreglar así que tiró el resto y ahora la columna está casi pelada...
-Bueno, mujer, eso se hace en nada!!! ¿Te quedan azulejos?
-Un montón...
-Pues nada mujer... Yo mismo los pego con una cosa que venden para pegar azulejos.
-Pero el tamaño del azulejo nos es justo... Habrá que pillar una rotaflex...
-Mmmmm... entonces es más difícil...
-Yo creo que vale dándole una capa de yeso y pintándolo de algún color vistoso.
-Bueno, puede ser... ¿Pero no se te estaban cayendo también el resto?
-Sí...
-Mira, no te preocupes. A ver si me paso un día de estos y te hago una auditoria.

La cursiva, de nuevo, nos es circunstancial. La ilustración de aquí.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues mira, ya que estamos con la catarsis, podemos armarnos de cincel y martillo y desazulejar lo que queda :-)
Gracias por echarme el lazo!!

Aprendiz de Arpía

Anónimo dijo...

Pues mira, ya que estamos con la catarsis, podemos armarnos de cincel y martillo y desazulejar lo que queda :-)
Gracias por echarme el lazo!!

Aprendiz de Arpía

Anónimo dijo...

Pues mira, ya que estamos con la catarsis, podemos armarnos de cincel y martillo y desazulejar lo que queda :-)
Gracias por echarme el lazo!!

Aprendiz de Arpía

Fátima Vila dijo...

jajajajaja... mari, espera, ¿no había cola para el mueble de mampostería de la entrada????