martes, 12 de febrero de 2008

Su nación


A pesar de la inestimable ayuda de la bandeja de Correo No Deseado -una pena no tener algo similar para las relaciones sociales- a veces se cuelan en mi bandeja indeseables mensajes preparados para el odio. Habitualmente los manda algún conocido facha, que piensa redimirme a costa de una torturapowerpoint como si fuera el protagonista de la Naranja Mecánica. Otras veces son los moderados que, por si tenía alguna duda de en qué siglas voy a depositar mi voto, me mandan correos encendidos con el pienso intelectual del contrario. En ambos supuestos me muero de asco.
Dicen algunos expertos que más allá de campañas, vídeos, mailing masivo y encuestas, el votante indeciso termina depositando su confianza en el candidato que vota su vecino. Así de simple e incontrolable. De nada sirven los mensajes encendidos si eres de esos que, realmente, no tienes ni puñetera idea.
En la última perla que se me coló en el mail, mi nación reclamaba mi energía. España te necesita, rezaba en el archivo. La sucesión de improperios catastrofistas me duró los segundos de mandarlo a la papelera. España me necesita. Una pena que todavía no se hayan enterado de que el voto reflexivo se mueve al contrario. Que es la gente la que necesita a un Estado decente que se llame España o como le venga en gana. Que necesita futuro, esperanza, cambio. Acabar con hipocresías, dictaduras de necios e insostenibles bolsas de ejecutivos mediocres y vagos. En un país lleno de nimileuristas (los que lo son, han triunfado), nuevos ricos, explotadores y ladrillos, todavía los hay que pretenden que hagamos un esfuerzo para salvar su nación. Porque será la suya. Para muchos es un cubículo chillón que no merece que el domingo electoral nos movamos del sillón.
Publicado en La Voz de Cádiz el martes 12 de febrero

1 comentario:

El vanidoso dijo...

muy bien
eso sí que es una columna