martes, 31 de enero de 2012

Melodía de la semana

-Pero quizás si hubiera tenido más suerte…
-No- me interrumpe- Los conflictos nunca se resuelven si no es afrontándolos. Ninguna persona dañada se cura por el amor de otro, ni porque tenga un hijo, ni  porque le toque la lotería. Y si en una generación no se resuelve un nudo, este se hace más grande y más grande, y se perpetúa en las demás.
Abro mucho los ojos, me siento agotada y vencida pero, aún así, pregunto:
-¿Para siempre?
-No, para siempre no, sólo hasta que a alguien le da por resolverlo. En el fondo es muy sencillo pero da mucho miedo.
-Vaya... Es un alivio...

Y con esta melodía semanal confirmamos:
1) Que será difícil que vuelva a creer en las soluciones mágicas, la suerte y los atajos.
2) Que el cantante de Love of Lesbian es un neurótico consciente y en proceso de curación.
3) Que esta canción y este vídeo son la caña.
4) Que terminaré comprando este libro.


Cuestiones de familia

 
Nunca te callas, vuelves a insistir,
ya ni respetas los días como hoy,
no nos reunimos para debatir
cuestiones de familia que
del antes pasan al después.

Especialista en aumentar la tensión,
tanto si callas como si hablas por dos
todas tus frases siempre acaban con
cuestiones de familia que
se evitan una y otra vez.

Tengo un plan,
digo "lo siento, ya me han vuelto a llamar",
y me levanto haciendo ver que es verdad,
simulacro de evasión
en mi antigua habitación.

Y una voz te dice: "ven ya,
no te hagas notar, hoy no, hoy no".

¿Cómo hablar y estar ausente?
Es mi actitud.
¿Cómo hablar y estar ausente?
Dímelo tú.

¿Sabes a quién te pareces?
¡Yo no quiero parecerme!
¿Sabes a quién te pareces
con tu actitud?

Y ahora tú,
preguntas si aún te aprecio y yo
pretendo desviar la atención
diciendo que ésta no es la cuestión.

Sólo son cuestiones de familia,
son comunes por definición,
en tablas el rencor y el perdón.

¿Cómo hablar y estar ausente?
Es mi actitud.
¿Sabes a quién te pareces?
¿Sabes a quién te pareces?

Conclusión:
La vida va deprisa
es dura
y la familia
no se elige

Love of Lesbian

lunes, 30 de enero de 2012

'La estrella invitada' de Fátima Vila

Os paso la estupenda crónica que José Rasero ha publicado en Suite 101, todo un sorpresón de cumpleaños...

Cual supernova La estrella invitada aparece en la galaxia literaria allá por el 2010, aunque su origen haya que buscarlo en el 2007, en el universo virtual, cuando a su autora, Fátima Vila, le regalan un blog, Una boquita prestá, en el que irán germinando y tomando cuerpo estas pequeñas historias que, por humanas -en lo ruin y en lo generoso- a todo lector tocarán alguna víscera. Sigue leyendo en Suite101

domingo, 29 de enero de 2012

Frases célebres

Manu: "Y siguiendo con el debate existencial en torno a Kevin Costner, ¿nadie se ha dado cuenta de que Avatar podría ser perfectamente Bailando con aliens?

sábado, 28 de enero de 2012

Dejarse alcanzar

Tiene el augurio un regusto trágico, una mezcla de letras que invita a dejarse inspirar por el oscuro universo de la profecía, de la negra memoria del presentimiento. Siglos de letras, siglos de palabras, nos hablan del augurio oscuro, de la piel erizada, de la mala noticia.

No sé si lo saben, pero no es más que es una trampa.

Una trampa más. Trampa de esqueleto, de molde, de vehículo equívoco. José María Gómez Valero sabe mucho de esas trampas y también lo saben sus Augurios, peleando por rebosar esos límites estrechos entre las vocales, entre las letras y las experiencias, entre los huecos de la memoria. Cayendo, resbalados, donde se acaba un verso. Donde empieza el siguiente. 

 CASA CONOCIDA
Se vierte en la noche 
la oscuridad del pozo
Observa este paso
que das, y este paso
que no das.

Los augurios de Valero a veces son oscuros, otras luminosos. Destellos del destino que se filtran para hablarnos de sol, de esperanza, de individuos que se escapan de sus cárceles invisibles.  Sólo un libro de Gómez Valero podía encerrar tanto en tan pocas páginas, páginas con vocación de asombro, palabras que rasgan el mundo, su mundo, nuestro mundo, dejándose arrastrar por una fuerza que se interesa más por lo que puede ser, por lo que se infiere o se intuye, que por lo que es. 

¿Por qué hay algo que se atreva ser así, cerrado, simplemente?

El lenguaje como trampa, el lenguaje como redención, el juego de las letras para hablar de los destinos que se sienten, de las vidas que ocurren mientras le ponemos nombre a nuestras vidas. El lenguaje como límite y el límite como objetivo, para rebosarlo, para desbordarlo en palabriznas y dedosombras.

Encontramos en estos augurios un militante gusto por retorcer estructuras. Poesía que cuenta historias, historias que son poesía.

ABATIMIENTOS
Me pesa mi persona
dijo la sombra.

Las cuatro partes que dividen este pequeño libro brutal desnudan ese universo sin nombre que todos conocemos y sólo unos pocos –Valero entre ellos- se atreven a rozar. A acariciar apenas con la afilada piel de un verso. Si esta vocación se intuía ya en poemarios como Miénteme (Qüasyeditorial, Sevilla, 1997),  El libro de los simulacros (Ayuntamiento de Lepe, Huelva, 1999), Travesía encendida (Vitruvio, Madrid, 2005)  o  Lenguajes, editado por César Sastre (colección Carne y Sueño, 2007), en Los Augurios se pone sobre la mesa con una madurez que no fija cosas, sino todo lo contrario.

Premio Internacional Alegría de Poesía, Los Augurios de Valero hablan de la lucha –de la íntima, de la propia, de la ajena y colectiva-, pero también de la esperanza, de un hombre en resistencia, como la poesía que él –Valero y también los suyos- pelean, sin quererlo, o mejor dicho queriéndolo, queriéndolo mucho, contra las normas rígidas del academicismo. Forman parte de esta poesía militante sus trabajos junto a La Palabra Itinerante con los que ha llevado a escena espectáculos como “Todo se entiende sólo a medias” o el actual “Su mal espanta” con el que están en gira por España. Forman parte de esta militancia de palabras sus actividades en torno a la pedagogía poética en la que ésta, la poética, escapa de las estanterías polvorientas del culto al libro para perderse en talleres, recitales y otras formas de compartir. De compartir la palabra.

Los augurios de Valero hablan de la lucha, por eso uno termina de encontrarse con ellos con una plácida sensación de triunfo, de haber vencido, al menos durante unos segundos, a la red, a la malla, al imperio del signo y el significado, al código conocido, al tedio. Caminan los versos de este libro por los caminos del mundo hasta converger algo tan sencillo, o tan complejo como el amor. Un amor libertador que tampoco conoce un nombre sino muchos. O ninguno.

JUEGOS REUNIDOS
Dados en blanco
para perder
cada partida
contigo.

Dados en blanco

y en aire.

Esta no tenía que ser una presentación larga, porque la magia de los augurios es dejar que sean, dejarse alcanzar por ellos...


Presentación de la lectura del poemario Los Augurios. Leída ayer en La Clandestina por esta servidora muy orgullosa de presentar páginas tan tan maravillosas :) 


José María Gómez Valero. Los augurios (Premio Alegría de Poesía 2011). Barcelona: Icaria, 2011. 74 págs. ISBN: 978/84/9888/386/2

viernes, 27 de enero de 2012

Frases célebres

Javi M: "En la vida siempre hay un momento en el que eres un portero futbol: todo depende de si eliges lanzarte a un lado u a otro. Lo contrario es quedarse bloqueado y dejarte vencer. Que es lo que le pasa a Casillas con ciertos goles del Barça..."

miércoles, 25 de enero de 2012

Melodía de la semana

A la cigarra el bosque a veces la rodea y la aprieta. No te muevas, quédate quieta. Sé hormiga de cabeza gacha y paso diligente. Ponte en fila, no te salgas del redil. Trabaja, trabaja, trabaja. No te arriesgues, no te entregues. Aunque te aburras, aunque no te lo creas, aunque tus tripas te pidan a gritos que les des tregua. Ahorra, y cuando ahorres, gástalo, consume, compra. Trabaja para ahorrar y comprar cosas. Y no te expongas, no crezcas. No hagas preguntas de las que no sepas la respuesta. No bailes desnuda en ningún sitio, alrededor de ninguna hoguera. Crece. Pero no crezcas de verdad. Crece como yo quiero, como yo te quiero. Seria, cabal, responsable, hecha toda una mujer, perdón, una cigarra. No crezcas a lo ancho que está feo. Y no crezcas por dentro que nadie va a entenderte, que harás que otros insectos salgan corriendo. No te salgas de la fila. Trabaja, ahorra, acumula miedo y dinero para luego comprar cosas. O, mejor, no seas cigarra. Sé otra cosa. Podemos hacer un trato. Serás cigarra, la cigarra que yo quiero. Sé cigarra de viernes tarde a domingo noche. Entonces te dejaré bailar y desnudarte ante quien quieras. Te animaré a bailar y a desnudarte frente a quien quieras. Frente a quien puedas. El lunes -¿me lo prometes?- volverás a ser hormiga, hormiga que observa el mundo de reojo, por los lados, miradas a ambos lados de la fila. Te dejaré disfrazarte de cigarra en vacaciones, en ciertos destellos, algún día en que tu cabeza sucumba, sólo un rato, a los peligros del deseo. Sé hormiga como todos y nunca tendrás frío en invierno, ni hambre, ni sed. Sé hormiga, hormiga buena, y estarás segura.
 
Nadie le contó que hay un hambre y una sed que no se sienten en el cuerpo. Nadie le contó que siempre hay una hoja seca, una semilla fértil, un charco del que beber. Nadie le contó que a pesar de todos los inviernos, a pesar de todos los aprietos, lo único verdaderamente valioso es el milagro de reinventarse. Resistir, seguir cantando, afinando y desafinando en canciones nuevas. Quemar el bosque si es necesario. Nadie le contó que ser hormiga, insecto sin canción, es una mierda.

Cuando era pequeña me reventaba, pero mucho, la moraleja de la fábula de La hormiga y la cigarra

De mayor también.



Y con esta canción maravillosa les digo adiós a mis 31 años.
Los que me han hecho crecer por dentro y sentirme muy muy orgullosa, saltando de bosque en bosque en mitad del incendio.
Os quiero.
Y cuando seáis uno más, os voy a querer más :)

sábado, 21 de enero de 2012

viernes, 20 de enero de 2012

Frases célebres

Anabel: "Yo creo que no es gay... Es que es de Huelva".

La química, el bolígrafo rojo y la vida

En la clase de Química no se permite escribir a lápiz ni tampoco corregir con Tipp-Ex. Antes de empezar a hincarle el diente a una problemática fórmula, la maestra mira a sus alumnos desde sus larguísimas pestañas y pregunta: "¿Tenéis todos preparado el bolígrafo rojo?". Ellos levantan la mano y algunos sonríen satisfechos. Se saben el código y se rinden felizmente al rito de la corrección en grupo. Pero, si estás atenta, puedes ver a unos pocos, salpicados entre los pupitres, que no ocultan su desgana, su cara de asco o de fastidio. Son la resistencia, los que no terminan de entender ese gusto sádico del bolígrafo de marras, ese afán por enfrentarles al color carmesí de los errores. “Maestra, es que, mire, si lo borro, parece que no ha pasado nada y queda todo más bonito..."
"No estás aquí para tener un cuaderno bonito", les responde con una impertinente sonrisa, "Estás aquí para aprender y sólo dejarás de equivocarte si sabes dónde te equivocaste antes". Más de quince años en la enseñanza hacen que ella, la maestra, se ponga tierna al hablar de vocaciones y también que se ponga dura respecto a  ciertas normas inflexibles. El boli rojo es una de ellas.
El boli de color rojo. Escandaloso e indeleble sobre la hoja de papel. Temido símbolo de la equivocación y piedra de toque de perfeccionistas y almas heridas con baja tolerancia a la frustración. El boli rojo que mancha la hoja impoluta. Ésa que, entregados, llenamos de símbolos que quedaban divinos así dispuestos, como para una foto de familia, con ordenada y a veces hasta platónica disposición. ¿Qué importa maestra si funcionaban o no? El boli rojo que no puede borrarse y se queda ahí, para siempre, rojo carmesí o rojo fuego, el rojo de los errores y también de la vergüenza. El rojo que no se borra y nos recuerda que somos carne de  imperfección. La maestra usa la didáctica y se pone un poco sería. “Sé que sólo si llevan un registro de sus errores, si identifican porqué se confundieron, aprenden a hacerlo bien”.
El boli de color rojo con el que se choca una y otra vez la resistencia. La que se revuelve y se enfada porque, “si suspendo maestra, si no entro en carrera, si no mantengo mis notas, si no hago todo lo maravillosamente bien que se espera de mí - que mi padres, el mundo, mis amigos- esperan de mí... Me muero". “Pues ve decidiendo el día…  para empezar a llorarte", contesta ella con descaro y la misma impertinente sonrisa que se recibe como un tortazo.
Muchos años de aulas, muchos años de niños, de bolis rojos y gomas interceptadas, consiguen identificar las causas bajo cada resistencia, bajo cada ego maltratado. Las razones escondidas en el interior de cada casa: la presión del padre autoritario o acomplejado o sobreprotector, la hipersensibilidad del primer hijo o del segundo, el exceso de expectativas o la falta, las ausencias planeando sobre la cabeza de ese niño que se aterra frente al bolígrafo de escandaloso color.
Después de tantos años de aulas, de niños y fórmulas, la maestra sabe ya que el aprendizaje de los cuadernos sin mácula suele ser superficial y que sólo los que se miran en el espejo de su error, los que hacen suyo el vals gráfico de la tinta roja, aprenden la lección. "Los que aceptan las correcciones suelen ser lo más listos, los más felices. Pero es que hay otros que, sencillamente, no pueden asumirlo. Son incapaces de perdonarse por no hacer las cosas como se debe, por necesitar otra oportunidad, o por ser torpes y gastar más tiempo. Aquí es donde está el problema. Si eres incapaz de asumir un error estás condenado a repetirlo. Si lo único que quieres es pasar página, borrar con la goma como si no hubiera pasado nada, estás desaprovechando la oportunidad de verte, de analizar qué pensamiento equivocado te llevó hasta ese fallo y cómo puedes arreglarlo. Todo esto parece muy fácil, pero no sabes cuánto duele para algunos sentir que se equivocan".
De repente, la maestra y yo nos miramos. Sonreímos. Las confidencias de una y otra flotando sobre el salón donde el olor del café se mezcla con el del cocido. Las dudas se ser madre, de ser hijas. La culpa de cuando se ama mal. Las oportunidades que se pierden, o que se ganan. Los pequeños chantajes en los que nos vemos reconocidas. La responsabilidad de la niña buena que tiene mucho miedo a equivocarse, a que duela. Es inevitable para nosotras, nos conocemos casi desde siempre. Sonreímos. Sabemos que hace un rato que no hablamos de trabajo, ni de alumnos, ni de bolígrafos de color rojo, ni de un miedo que pertenezca estrictamente a los niños…
“La  Química sólo se aprende si analizas tus errores… Pero el paso más duro es reconocerlos”, la maestra suspira antes de añadir: “Supongo que en la vida ocurre exactamente lo mismo”.

lunes, 16 de enero de 2012

Nunca sigas el...

Consejo de un perro

No entierres el hueso
para rescatarlo mañana.
Te sabrá a tierra


Con su nuevo poemario Los Augurios, en La Clandestina, el próximo 27 de enero :)

viernes, 13 de enero de 2012

Terapia

-Sabes que esto ya lo hemos hablado otras veces.

Ella dejó caer la barbilla y destensó los hombros. Notó cómo se le alojaba un nudo amargo alrededor de la garganta. Los ojos se le humedecieron. El cuello se giró evitando la mirada. Al otro lado de la mesa, el hombre mantuvo la suya uno, dos, tres segundos. El tiempo preciso para ver desarmarse, como un castillo de naipes, la figura escuálida que momentos antes había atravesado eufórica la puerta. Le había relatado con una enorme sonrisa sus avances, contado detalles y esperado anhelante su aprobación con esos mismos ojos solícitos de aquella primera vez hacía ahora muchos años. Minutos más tarde se despidió de ella y la acompañó  hasta la puerta. Aún notaba el calor, alojado en su mano tras el clásico apretón con el que se decían adiós, cuando volvió a su mesa. Como otras veces, un hormigueo eléctrico se deslizaba desde la punta de sus dedos, se alojaba en su palma, viajaba por las autopistas azules de sus arterías hasta el centro del estómago. Respiró hondo y notó cómo el corazón se calmaba. Se había descuidado, se dijo, debía estar más atento. Había estado muy cerca pero aquel giro, aquella frase lapidaria que tanto llevaba dentro, le garantizaba un nuevo encuentro. Al otro lado de la puerta, las voces cruzadas con la recepcionista, confirmaban que estaba pidiendo una cita y que la vería en la próxima consulta.


miércoles, 11 de enero de 2012

Melodía de la semana

Magia. Psico-Magia :)






Magia... que se posaba en nuestras manos,
magia...volando sobre los tejados,
magia que nos juramos,
que duraría para siempre,
magia... que nunca engaña pero miente.

Magia... de las palabras a los hechos,
magia... hasta quedarnos sin aliento,
bendita magia.

Magia... para evitar lo inevitable,
magia... para olvidar, lo facil que se olvida como por arte de magia,
y hubo magia,
que borro todas las pisadas,
magia... dolía mucho y no fue nada.
Magia que todo acaba,
y ahora te empiezo a echar de menos,
magia que salió como una paloma de algún sombrero.
Magia... que volverá para salvarnos,
magia... en otros cuerpos y otras manos,
magia de equivocarnos,
y nadie quiso hacerse daño,
magia sin un gramo de maldad.

Magia... Oh... Magia...

Y nadie quiso hacerse daño,
y nadie quiso hacerse daño,
yo nunca quise hacerte daño.

Iván Ferreiro

lunes, 9 de enero de 2012

Momento Alicia

Dícese de ese instante o periodo en el una llora tanto, tanto tanto, que termina nadando en sus propios fluídos o, en su defecto, como bien me recordaría PiliB, destrozando un teléfono móvil.

En la tienda Movistar.
- No se enciende, se ha mojado.
-Ya veo, ya... ¿Se te ha caído en el puchero?
-No, ¿por qué?
-Por la sal, hay restos de sal.
-Ya... Son lágrimas.

Utilidad del Momento Alicia: Aprender. Es lo que a una le queda... Y, de paso, quedarse como si hubiera tragado un blíster de ansiolíticos



sábado, 7 de enero de 2012

Postdata

Noemi: "El año que viene nos vamos todos de viaje, muy lejos. Vamos a tener que crear nuestra propia Navidad y almacenar nuestros propios recuerdos, los que tenemos no son nuestros. Hay que pasar página, no crees?"

viernes, 6 de enero de 2012

Día de Reyes

-Nenaaaa... Pon Cuatro!!!
-Ya, la tengo puesta. Es mi regalo de hoy.
-No me extraña. Cuando la he visto me he acordado enseguida de ti.



-¿Adónde vas?
-Con suerte, hacia delante... 

Ratatouille, 2007

domingo, 1 de enero de 2012

Terror

Ilustración de
El monstruo que vive bajo la cama apenas sale. Permanece aterrorizado por culpa de las historias que oyó de pequeño. Leyendas sobre escalofríantes criaturas con sólo dos brazos y piernas. Seres con ojos líquidos y pelo en la cabeza con los que, a menudo, tiene espeluznantes pesadillas.

Sorpresas de año nuevo

-Tia, deja de mirarla.
-Es que no puedo. Parece otra...
-Es que no va maquillada...
-Qué coño... No es sólo eso. Es el pelo, la ropa, la pinta... Parece otra. Parece que está mala. Es como si tuviera una enfermedad chunga...
-Bueno, en verdad sí, se llama matrimonio.