miércoles, 25 de enero de 2012

Melodía de la semana

A la cigarra el bosque a veces la rodea y la aprieta. No te muevas, quédate quieta. Sé hormiga de cabeza gacha y paso diligente. Ponte en fila, no te salgas del redil. Trabaja, trabaja, trabaja. No te arriesgues, no te entregues. Aunque te aburras, aunque no te lo creas, aunque tus tripas te pidan a gritos que les des tregua. Ahorra, y cuando ahorres, gástalo, consume, compra. Trabaja para ahorrar y comprar cosas. Y no te expongas, no crezcas. No hagas preguntas de las que no sepas la respuesta. No bailes desnuda en ningún sitio, alrededor de ninguna hoguera. Crece. Pero no crezcas de verdad. Crece como yo quiero, como yo te quiero. Seria, cabal, responsable, hecha toda una mujer, perdón, una cigarra. No crezcas a lo ancho que está feo. Y no crezcas por dentro que nadie va a entenderte, que harás que otros insectos salgan corriendo. No te salgas de la fila. Trabaja, ahorra, acumula miedo y dinero para luego comprar cosas. O, mejor, no seas cigarra. Sé otra cosa. Podemos hacer un trato. Serás cigarra, la cigarra que yo quiero. Sé cigarra de viernes tarde a domingo noche. Entonces te dejaré bailar y desnudarte ante quien quieras. Te animaré a bailar y a desnudarte frente a quien quieras. Frente a quien puedas. El lunes -¿me lo prometes?- volverás a ser hormiga, hormiga que observa el mundo de reojo, por los lados, miradas a ambos lados de la fila. Te dejaré disfrazarte de cigarra en vacaciones, en ciertos destellos, algún día en que tu cabeza sucumba, sólo un rato, a los peligros del deseo. Sé hormiga como todos y nunca tendrás frío en invierno, ni hambre, ni sed. Sé hormiga, hormiga buena, y estarás segura.
 
Nadie le contó que hay un hambre y una sed que no se sienten en el cuerpo. Nadie le contó que siempre hay una hoja seca, una semilla fértil, un charco del que beber. Nadie le contó que a pesar de todos los inviernos, a pesar de todos los aprietos, lo único verdaderamente valioso es el milagro de reinventarse. Resistir, seguir cantando, afinando y desafinando en canciones nuevas. Quemar el bosque si es necesario. Nadie le contó que ser hormiga, insecto sin canción, es una mierda.

Cuando era pequeña me reventaba, pero mucho, la moraleja de la fábula de La hormiga y la cigarra

De mayor también.



Y con esta canción maravillosa les digo adiós a mis 31 años.
Los que me han hecho crecer por dentro y sentirme muy muy orgullosa, saltando de bosque en bosque en mitad del incendio.
Os quiero.
Y cuando seáis uno más, os voy a querer más :)

5 comentarios:

Lorenzo dijo...

Te felicito. Tienes mérito, el de vivir, que no es ir pasando como de largo. Creo que se te da mucho mejor lo primero que lo segundo. Te felicito porque pones la cigarra a desvestir santos y al bosque desanimado das pan y ajo, que siempre hubo praderas, mesetas, incluso cordilleras al final de la selva. Y si prefieres quedarte en una cama de helechos, o una ribera mullida de guijarros, a los 32 años, o en los siglos que no veremos, que sea viviendo, con la sangre presta a borbotones. Busca la copa de un árbol a mano, cual baronesa rampante, para asomarte a las nubes y reir como una elefanta en un hormiguero. Besos.

Fátima Vila dijo...

Sí, sí, buscaré también una copa -ya no sé si de un árbol- para brindar en los límites de la tierra, que es algo así como brindar junto al mar. ¿Te apuntarás? Un bsote enorme

genialsiempre dijo...

Definitivamente, prefiero la cigarra, que creo que es la hembra del cigarro, lo que pasa es que ahora lo prohiben mucho, pero es más exquisita que una hormiga.

Fátima Vila dijo...

jajajaja... Ay... Tú sabes que yo siempre quise fumar??? Porque era sexy... pero me daba mareillo y no me envicié. A fumar tabaco, digo... jajajaja
La cigarra mola!!

Equilibrista dijo...

jo qué bonito

¿cómo eres capaz de llegar tanto?

gracias :)