miércoles, 17 de diciembre de 2008

Quererse


-No sé cómo quererte.
-Quiéreme cómo tú quieras.
Ella cerró los ojos y sintió palpitar el silencio, el vacío de las respuestas que no hacen falta. Por le hilo del teléfono caminaban dejando huellas moradas las tardes de la infancia, los sueños rotos, la utopía frágil de creernos invencibles. Desfilaban las lágrimas del primer amor y la esperanza de las caricias. Desfilaban dientes apretados, trucos para sobrevivir. Desfilaba la vida que era y la que pudo ser, un desordenado amasijos de espejos, un secreto heredado, varias bofetadas y mariposas de colores de las que viven en la barriga. Desfilaban las máscaras y las mentiras piadosas, las puertas falsas, las corazas. Los pecados ajenos y los propios, los errores de los padres, del mundo. Caminaba un abrazo envolvente, el sexo y el pálpito. El miedo, dejando sobresalir su cabeza por encima del resto. Un amargor de hombres y mujeres secuestrados. Eran los pequeños fracasos y los grandes éxitos. Era el amor inmenso, era la belleza serena del sueño. Quererlo a él, era quererlos a todos, era saberse perdidos, imperfectos. Era abrirse camino, torpemente, por aquella muchedumbre propia y ajena. Era llegar agotada y rozar su mano caliente, escapar un instante del desastre, y respirar, salvados.


Ilustración: The Red Ribbon, Simona Cordero

3 comentarios:

Lazarov me marea dijo...

snif, snif...

y, encima, esa ilustración que me recuerda tanto a "El hilo de la vida"
buaaaa, hoy todo me emociona tanto, buaaaa :S

genialsiempre dijo...

Bonito poema, bonito texto....bonita autora. Gracias por todo.

José María

Fátima Vila dijo...

Por eso la pillé!!! El hilo de la vida... me hizo plantearme muuuchas cosas aquel librillo...