lunes, 27 de octubre de 2008

Ciberespacio y nostalgia

La técnica codifica sus propios reencuentros. Mi móvil comodín -un más que desagradable artilugio que nunca falla y guarda mi agendaXtrem para cuando fallan otros terminales más pijos- atesora en su galería un par de fotos que me reencuentran con las importancias del pasado. Juego a no borrarlas, merece la pena probar la turbadora sensación de ser la misma persona y ser otra, al mismo, o mejor dicho, en distinto tiempo. El último salto espacio temporal de inspiración técnica ha tenido que ver con mi anciana cuenta de yahoo. La primera, la más antigua. La que me creó un novio americano (bueno, nacido en América) que allá por 1998 me bautizó como internauta. Lo que ha llovido. Para evitar más complicaciones y registrarme en Flickr me he atrevido a probarla. He introducido el usuario, la contraseña. He fantaseado con la posibilidad de encontrar los correos de antaño... Cándidas declaraciones de amor y proyectos trasatlánticos que esperaba saborear con la perspectiva de la experiencia. Su cuenta se considera desactivada, me ha avisado un mensaje.
Ante mí, el paisaje desolador de una web vacía. Sólo un dato, en la agenda de contactos: el primer correo de mi histórico cuyo dominio no creo que ni recuerde. Ni bandeja de entrada, ni enviados, ni papelera... Nada. Ni un ápice de las epístolas que cruzaban virtualmente el atlántico. Por las que salía del instituto a conectarme en aquel único ordenador con acceso a internet de la oficina de mi madre. Está claro que, utopías cibernéticas aparte, nada puede igualarse con el papel de las cartas, de los diarios, de las notas pegadas en el cristal del baño.
Una ex compañera de trabajo algo pirada me confesó una vez que imprimía los correos enamorados de su bandeja de entrada. Claro, era una visionaria.
Ella ya sabía que la web no tiene memoria, ni piedad con la nostalgia.

4 comentarios:

Blanch dijo...

Brillante amore.
Eres una crack!

Escuela de Letras Libres dijo...

Qué bien te explicas, qué envidia... por cierto, el otro dia un amigo mío le creó cierta inquietud a una amiga mía con respecto a la volatilidad de los bits de la red de redes. Así que ya sabes; copiar, pegar, imprimir, guardar... en el cajón.

Antoñín

Fátima Vila dijo...

todavía no lo he hecho!
pa matarme

Anónimo dijo...

Hay que ver...

por aquel entonces no estabas abonada a la nostalgia!! con lo fácil que hubiera sido mantener una copia local del buzón de correo, una transferencia del correo a tu nueva cuenta...

los que todavía mantenemos nuestra primera cuenta de correo, todavía podemos echar la vista atrás.