jueves, 29 de mayo de 2008

No me gusta

La gente hipócrita, los que se enfadan, pegan o gritan. No me gusta la gente tan lista que no concibe otra alternativa. No me gusta el hígado, ni el huevo crudo, ni frito, ni pasado por agua, ni duro. No me gusta mucho el huevo, en definitiva. No me gustan los días de trabajo en los que sobran minutos. No me gustan los listillos, los fachas, los pelotillas. No me gusta el miedo, ni el aburrimiento, ni la fe desmedida. No me gustan los perfectos, ni los duros, ni las chicas que van de modernas pero tienen miedo a enseñar un pecho. No me gustan las monjas y tampoco los curas. No me gustan los colegios que separan niños y niñas. No me gustan los horarios ni, en el trabajo, los calientasillas. No me gusta el olor a gato, ni a humedad, ni a cocina. No me gustan los exámenes, ni los ególatras, ni sentir envidia. No me gusta morderme la lengua, no me gusta pasar miedo, ni tener insomnio, ni ver que la gente que quiero sufra. No me gusta pensar que la gente es mala porque le gusta. No me gustan los niños maleducados, ni tampoco los adultos. No me gustan las viejas muy puestas ni que el domingo valga tan caro el cine. No me gusta estropear los libros, no me gusta, sentirme sola o sin salida. No me gustan las mentiras. No me gusta la gente orgullosa que no sabe lo que es llorar de pena o de alegría.

2 comentarios:

JUAN dijo...

¿ Te gusta que todos los sábados y domingos, haya en Cádiz una procesión? Yo suelo ser tolerante, pero quien me respeta a mí, que vivo en el casco antiguo y no aguanto el reiterado sonido de los tambores y el corte de las calles por las que me gusta pasear.
Esto es a propósito de gustos y no gustos, y en definitiva un comentario jocoso.
Gracias, por lo que comparte con tus lectores

Fátima Vila dijo...

Siempre he creído que la semana santa y similares rozaban la inconstitucionalidad...

Buff... Fatimita se tira de boca a herir sensibilidades