jueves, 22 de mayo de 2008

La democracia oculta


En la vida una puede ir por el mundo obviando realidades que millones de seres comparten. Pensando que la configuración planetaria se divide, como su cerebro, en esa serie de cuestiones que a una le preocupan: las relaciones personales, la gran pregunta "¿realmente este este es el camino correcto?" , el futuro de la cultura, la inexplicable suerte del mediocre, el absurdo del mundo, la soledad, la injusticia y mi contradictoria preocupación porque nadie se enfade.
Como el desconcierto que una tiene cuando descubre que aquel chaval tan monísimo vota a la derecha, tomar conciencia de que existen realidades que muchos comparten sin que tú sepas ni media, puede convertirse algo verdaderamente turbante.
Ultimamente, quizás por eso de empezar a tener tiempo libre, me he dado cuenta de que estoy rodeada de diamantes. Yo que miraba el cajoncito de anillos dorados de mi madre con la veneración de quien observa algo importante, acabo de descubrir el papel de paria -morralla en el lenguaje de los joyeros- de la herencia propia en comparación con la acumulación de piedras preciosas que, al parecer, siempre ha existido a mi alrededor.
Y es que con una incidencia mucho mayor de lo que yo nunca imaginé, muchos de los pendientes, anillos y colgantes que me rodean, no son humildes circonitas -la única piedra transparente y engarzada cuya existencia física yo tenía probada- sino atesorados pedruscos que la gente adquiere como patrimonio a lo largo de su vida.
Y yo flipo. Flipo como quien oye un recital cuando alguien me relata el blablabla de los brillantes heredados de su abuela, me enseña los pendientes de su boda o el anillo de pedida.
-Me he quedado muerta, ¿sabes que es un diamante lo que aquella lleva en el dedo?
-Mujer, no es tan raro... Mi madre tiene varias cosas con brillantes.
-Coño, ¿la tuya también?
Exclamo con los ojos muy abiertos al comprobar que gente humilde comparte destinos con Mrs Gates, Isabel II y Paris Hilton en la posesión de estos tesoros. Como está claro que lo importante no es serlo, sino parecerlo, yo reina de las circonitas, el ámbar y el plástico, he aprendido a no minusvalorar el patrimonio del que no tiene no dinero para tomarse una cervecita pero si para ahorrar para una sortija.
Ahora sé que las tardes de cine, los muchos libros y las noches de gambas a la plancha, gallo empanado y patas rusas conforman en alguna realidad paralela ese diamante de ocio afectivo que no puedo engarzarme en ningún dedo. He crecido junto a una cariñosísima epicúrea gemológicamente independiente. Está claro.
En estos días compruebo esta sorprendente democratización oculta y, bueno, disfruto aprendiendo de una realidad que no concebía la margen de la peli de Audrey Hepburn. El descubrimiento coincide con una insólita fascinación por estas piedras y las historias asociadas a ellas, con una sensación de latido que se acelera.
¿Será manipulación mediática?
¿O es que me estoy haciendo pureta?

8 comentarios:

Lazarov me marea dijo...

si seguimos nuestros ritmos sociogastronómicos cerveceros tendremos junto al diamante, en esa realidad paralela, , un chalecito en roche!!! acuérdate de tu infancia si no, vila... jajaja

Fátima Vila dijo...

cuando he tenido yo chalé ni ná!!!!

Lazarov me marea dijo...

por eso no lo tuviste, vila, porque tu madre te llevaba a tomar tapas de chica, en vez de darte una cuña de chocolate en la plazoleta!!!

Lazarov me marea dijo...

por eso no lo tuviste, vila, porque tu madre te llevaba a tomar tapas de chica, en vez de darte una cuña de chocolate en la plazoleta!!!

Lazarov me marea dijo...

por eso no lo tuviste, vila, porque tu madre te llevaba a tomar tapas de chica, en vez de darte una cuña de chocolate en la plazoleta!!!

Lazarov me marea dijo...

ups, perdón... :-(

Anónimo dijo...

¿Que te gustan los cristales? ¡Po toma cristales!

Mira aquí:
http://www.mineraltown.com/Reports/giant_crystals/giant_selenite_crystals.php?idioma=1

Antoñín

Fátima Vila dijo...

me gustan los cristales???
mmmmm...
sí, me gustan los cristales.
Los cristales de colores intensos en anillos, pomos de puerta, adornos, bolas sujetapapeles y otros enseres... Sueño con una casa llena de pomos de cristales de colores. Alguno sabe dónde encontrarlos???
lo de los diamantes... habrá que esperar a la lotería, a una herencia inesperada, a un braguetazo... ;)