viernes, 11 de noviembre de 2011

Cosas bonitas

11:00 Chat de Gmail
El amigo inconexo, anónimo y escondido que tengo. Despues de laaaaaaaaaarga charla en busca de sentido:
-En fin... En 11 minutos serán las 11:11 del 11-11-11
Asi que pide un deseo.
Mmmmmm  [me concentro mucho mucho]
-Cómo mola :)

Once minutos más tarde:
-Rápido, concéntrate.

11:12
-Ya. Me ha encantadoooooooooooooo. Me he concentrado un montón, yo no sabía que podía concentrarme tanto...
-Pues yo no...
-Jajajajaja. ¿En serio? ¿Ni un poquito?
-Bueno, un poquito sí.... De todas formas hoy vale para todo el día... :b

Así que ya sabéis. A aplicarse.

Grandes inventos

Lástima que en la vida no tengamos tanto control sobre ellas...

jueves, 10 de noviembre de 2011

Me gustan las cosas rojas

Si pinchas la foto, mola más.



Roja, toda roja
 
Roja, toda roja vi siempre la vida;
como una inmensa hoguera
donde quemaba bien
mi pobre corazón, rojo también.

Todo rojo el camino,
todo rojo el sendero
a seguir
y el día a vivir.
Y rojo el mundo entero.
Rojo de amor.
Y de dolor y de horror...

En este vasto incendio
(brasa, flama, carbunclo),
que todo centelleante apareció
en esa luminaria,
¿qué habia de ser yo,
alma furtiva
y temeraria?
¿Qué habria de ser yo
sino una llama viva?

Del libro 'Sinfonía en rojo'

Elisabeth Mulder (1904-1987)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Melodía de la semana

Es el primer día de frío, en muchos sentidos. Nos hacemos casi quinientos kilómetros juntos. “Fíjate bien, si tomas este desvío hacia Puerto Real te ahorras más de media hora. ¿Te estás fijando? Luego dices que no te atreves sola”. Desde hace años soy su segunda conductora aunque me haya sentado poco tras el volante. Nos hacemos una buena tirada de kilómetros. Lo he elegido yo. “Así vas entretenido, será como una excursión juntos”. Cruzamos Andalucía en busca de algo que no sabemos qué puede depararle. Tomamos un café en compañía. Es una visita relámpago. “Qué bien veros aquí”, nos dicen desde el otro lado del mapa. “Os tendríais que haber quedado a dormir”.

Tras el almuerzo tomamos café. Mientras juega al Pájaro Pollo con el pequeño rubiales, cansada después de una semana de poco sueño y muchas emociones, le miro despacio. Contemplo sus rizos cortos, las canas salpicadas en las sienes, las marcas de expresión. Está muy guapo. Hace ya un par de años que está muy guapo. Siempre lo fue por dentro, ahora también por fuera. En los últimos tiempos él –el duro, el seco, el inflexible- nos ha dado una lección de vida y yo decidí que quería aprenderla. Otra más. Aprender que nunca está todo dicho sobre nosotros mismos, que ninguna idea es tan importante como para llevarse nuestra vida, nuestra felicidad, con ella. Los ojos se me llenan de lágrimas pero nadie se da cuenta. “Bueno, ¿nos vamos? Vamos a llegar tardísimo a Cádiz”.

Por la carretera hago muchas fotos. “Estás enviciada Vila”. Él sabe que me gusta que me llamen así. Dejamos el paseo de palmeras atrás y la carretera, con el mar a un lado, nos acoge azul y llena de nubes. Juego a adivinar las formas. Un perro que se estira, un ratón. Alrededor, los verdes son más verdes, los colores, contrastados, revelan otra intensidad sobre las cosas. “Dios mío, ¿has visto qué día? Esto es precioso...” Él me sonríe. Me sabe intensa, le gusta y lo sé. Entonces todo estalla. Bueno, yo estallo. Emociones descorchadas por una carretera de colores formidables. Le cuento todo lo que he pensado mientras tomaba ese café. Los recuerdos que se me han agolpado en la cabeza.

Su cara redonda de quince años atrás, las tardes de domingo en mi casa, los viajes, los novios pencos del instituto, las carcajadas cómplices. Mi madre. Su amiga. Los momentos brutales, muchos felices, algunos terribles. El miedo, las dudas. "Mete en una mochila el bikini, una toalla y la muda y espérame abajo. En 15 minutos te recojo, vas a salir de esto, tranquila". Las fotos de cuando era un señor mayor.  Conocer al minúsculo Javier por el cristal del quirófano de la clínica.  Los atracones de Nochebuena. Aquella tarde de noviembre en la cala de Roche. Escribo ahora y los ojos se me llenan de lágrimas. Sentada en el coche empiezo a gemir y el pecho se agita. “Tengo mucha suerte de que formes parte de mi vida”.

Lloro y lloro y también río. Soy consciente, por primera vez, de que hemos crecido juntos. Nos hemos hecho mayores. Yo me he hecho mayor. Y estamos ahí con nuestras vidas abiertas sin saber qué será de nosotros, si podré seguirle al cine la mañana de los domingos, si volveremos a nuestro idilio telefónico. Con la vida inexacta, indeterminada, pero juntos. Con esa unión que no exige, que no tiene prisa, que no ansía, que sólo disfruta de disfrutar de quien has elegido, de quien te ha elegido.  Espera a que me calme, me agarra la mano. En el coche suena el cedé fetiche de este año:"Te reirás pero esta canción tiene toda la razón. Es cuestión de feeling... Eso nos unió desde el principio y eso es lo que nos une", me dice muy serio. Sube la música. "Eso es lo que hay que buscar en el otro Fatima, el resto de cosas tienen arreglo, el feeling no puede dártelo cualquiera". 

Tarareamos la canción mientras me sorbo los mocos. Rendirse a los consejos de Mina ha sido la lección  de hoy pero sé que habrá muchas otras. Con él he aprendido lo que es tener palabra, palabra callada, palabra sin golpes de pecho, sin promesas, tener palabra a secas. He aprendido como llorar en los nacimientos y reír en las misas de difuntos. A ser honesto, a ser cascarrabias, a escaparse a la francesa sabiendo que nadie se enfada. He aprendido cómo quiere alguien que quiere  incondicionalmente. Que nunca estamos hechos del todo, que puede llegar alguien muy especial que merezca darle la vuelta a tu cabeza, abrir tu escafandra, dejar que entre el agua, los peces, las sirenas. Alguien con quien tengas feeling y que te enseñe que bajo tu piel hay una versión mucho mejor de ti mismo. Contemplo ahora la versión mejorada de este hombre guapo en el que se ha convertido y vuelvo a dar las gracias. A cada persona, a cada cosa, que nos ha empujado a estar en este momento, en este coche, preguntándonos adónde nos llevaran los caprichos del destino. Y cómo nos organizaremos para vernos.


Sí, sé que una primera escucha causa estupor pero... a LI, EV y a mí nos encantaaaaaaaaaaaa

Frases célebres

The Rivers: "Dios mío Fátima, acabo de plantearme con cuánta gente me he acostado que no sabe lo que significa Alter Ego. Y lo que es peor: me he planteado con cuánta gente me he acostado que no ha escuchado Guns & Roses".

martes, 8 de noviembre de 2011

lunes, 7 de noviembre de 2011

Zombies Party II

-Hola, ¿Qué haces?
-Estoy cenando...
-Ah, vale. Yo pongo el edredón, bueno, pongo el segundo edredón. Oye, ¿qué es eso que se oye?
-Walking Dead, estoy viendo Walking Dead.
-Ahhh... ¿Y no te da miedo?
-No, en la tele ponen el debate y eso sí que me da miedo.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Zombies Party

Música ambiente. BSO Películas de terror. Todos los nuevos sabores del concurso Lays. Y Cruzcampo, mucha Cruzcampo.
-A ver este juego me parece un poco sexista. "Tipo duro", "Pistolero", "Niña"... Hasta ahí bien pero... ¿"Rubia cachonda"?
-Mujer... es una traducción de internet... En realidad podría ser "Rubia buenorra"...

Como es el anfitrión, se ha currado toda la tarde recortando y pegando fichas y ha convertido su casa en una especie de parque temático zombie, me callo.

-Ah... Vale...

Una hora de lectura de instrucciones. Voz engolada por delante.

-Un momento. ¿Por qué si la Rubia Cachonda está en uno de los territorios se aumenta el número de zombies del ataque?

Todos me miran con cara de estupefacción. Una de las rubias de la reunión, que a la calladita se convierte en mi cómplice para escapar de este holocausto caníval de los muertos vivientes, me lanza una mirada de ternura.

-Pues porque la rubia grita más...

Todos asienten con gesto de Menudapreguntatonta.

-Pues por esto sí que no paso... -Gruño con la boca llena de patatas sabor Gambas al ajillo.

El juego continúa y para orgullo de mi género ganamos mi rubia, el anfitrión y yo. Todos rescatados por un helicóptero que, no sabemos si por sincronización musical del dueño de la casa -le sospecho capaz de todo- puede oírse también en la musiquilla que circunda alrededor.

-¿Te ha gustado? Al final, te has salvado...
-Pues sí, la suerte de la novata...

¿Para qué me engaño? Aquí no soy la novata. Soy la morena torpe que hace demasiadas preguntas, que se cae en las persecuciones, por la que casi se cargan a los protagonistas un par de veces y sobre la que al final de la película todos se preguntan: "Ya le vale al guionista, deja morir al héroe cachas y salvar a la petarda ésta".

Después de esta sesión intensiva y sabiendo lo novelera que soy sé que voy a mirar la vida aplicándole esta suerte de estructuralismo zombie. Me queda, mínimo, una semanita de introspección. Espérate que llegue a la oficina...

viernes, 4 de noviembre de 2011

Monkey Week, ejercicio de supervivencia

JM Grimaldi
El manual de supervivencia llega al martes agotado y con alguna página rota. El papel ha absorbido la humedad y es una especie de librillo de textura blanda, lleno de tachaduras y notas en los márgenes. He logrado no perderlo pero a veces no entiendo mi letra. El Puerto de Santa María se levantó el miércoles con la sensación de que de este puente nadie va salirse descansado, de que hacen falta una, dos semanas para recuperarse. Cuatro días de Monkey Week 2011 y la ciudad tiene que volver a replegarse, volver a colocar las esquinas, las calles. Las plazas volver a ser plazas, los bares volver a ser bares. La edición 2011 de este festival de culto sellaba el lunes su gran noche y dejaba a la localidad de gaditana aún vibrando. Once escenarios, 140 actuaciones, varios millares de personas. El festival más inclasificable de la música independiente cierra su tercera edición con un regusto de satisfacción. Sigue leyendo en MondoSonoro.es

jueves, 3 de noviembre de 2011

Melodía de la semana

Bajo la esfera de cristal todo es perfecto. Los copos caen suavemente, no duelen, no hace frío. La bailarina los siente caer sobre sus delgados hombros de resina. Al otro lado, la miran los ojos absortos de una niña. Cuando la última mota blanca se posa sobre el manto verde de pintura acrílica, la pequeña toma otra vez la esfera con las manos, la agita, la posa de nuevo sobre la mesa. Vuelve a nevar sobre los delicados hombros de la figura. Empieza y acaba el ciclo y todo continúa perfecto. 

La bailarina no sabe, porque nadie se lo ha dicho, que su mundo es extraordinariamente frágil. Que su sistema depende de un golpe, de un movimiento brusco. La bailarina no sabe de su jaula de cristal, no sabe de su cárcel sin sonido. No sabe que fuera del agua hay un mundo donde el sol refresca, la nieve arde y la piel duele a veces, aunque a veces, también, se eriza. Mientras los copos se asientan lentamente, la bailarina cree, porque nadie se lo ha dicho, que eso que se repite sin dolor pero también sin delicia, se parece a lo que al otro lado del cristal llaman vida.

lunes, 31 de octubre de 2011

Versos

...Tal vez Satán puso en vos
su vista fascinadora,
su palabra seductora
y el amor que negó a Dios.

¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?...

J. Z.

Contaminación sentimental o maneras de perder (tontamente)

El otro día vi una peli sobre cartas que se confundían. Me explico: una adolescente enamorada le escribía cartas al guapete del pueblo y éste creía que se las escribía una cuarentona rubia y monísima que era algo así como la protagonista (es que era una comedia coral). Resultado: Guapete y cuarentona vivían un idilio sexualmente gratificante pero vacío de contenido que finalizaba diez minutos antes de terminar la película. Porque era en esos diez minutos que la cuarentona se enteraba -accidentalmente, claro- que a su vez no leyó veinte años antes la carta que un guaperas de su quinta le escribió declarándole su amor eterno y, lo que es prácticamente lo mismo, sus ganas de establecer una residencia juntos en NY. Ciudad donde el guaperas se pasó las dos siguientes décadas más solo que la una porque no tuvo mejor idea que meter la dichosa y transcendental cartita en una especie de pestaña falsa adosada a una postal que la cuarentona -que entonces tenía veintitantos- naturalmente no vio. En realidad no sé si me he explicado demasiado bien. En realidad quiero decir que el otro día -mediodía en casa de mi postiza tía Mari, más precisamente- me tragué una película sobre gente que pierde el tiempo. Toda la película iba, básicamente, de eso. Junto a estas historias principales danzaban otras de similar cuño, todas entroncadas con cartas que no se recibían y que puteaban profundamente las vidas de emisor y receptor para regocijo del guionista sádico que creyó que era un buen argumento para arrancar la lágrima fácil y engatusar al público con la esperanza falsa de que Siempre hay una segunda oportunidad.
Así que me he dado cuenta de que el otro día vi una peli sobre confusiones que hacían a la gente perder el bien más preciado que tenemos sobre esta puñetera vida: el tiempo. El que no vuelve, ni se compra, ni se vende, aunque haya quien lo intente (uy, rima y todo :b). Mientras me tragaba la edulcorada historia me fui poniendo progresivamente de mala leche. Y no porque fuera tonta y estuviera mal interpretada, que eso al mediodía y con la oferta disponible hasta se aguanta, sino porque caí en la cuenta de cómo estos guionistas de espíritu perverso terminan filtrando sus terribles historias en el paisaje de nuestras vidas. De nuestras vidas de verdad, donde el tiempo no vuelve a comenzar desde cero si reactivamos la pista, si le damos al REW - FF para pasar los malos ratos-. Mi exex me contó una vez que un jefe suyo llevó a su mujer a hacer el mismo viaje con el que Richard Gere agasajara a la Princesa Vivian para ver La Traviata y un amigo -adoradísimo pero brutísimo- por poco quema su casa por llenarla de velas para pedirle matrimonio a su mujer a pesar de que llevaban por entonces viviendo juntos como cuatro años. Somos pasto de propaganda sentimental de Hollywood y yo la primera. Mea culpa. Pero una cosa está en malgastar nuestros euros -entonces pesetas- en un viaje relámpago a NY para tratar a nuestra mujer como a una prostituta (no podía evitar el chiste) o  consumir el oxígeno de un piso para echar un polvete original imaginando que nos custodia una chimenea crepitante, y otra muy distinta jugar con el tiempo. Esto es, con la vida. Que es una, grande y no tan libre como nos enseñaron. El romanticismo cultural -el de los suicidas de los paisajes brumosos primeros y el de Pretty Woman después- es delicioso si no tenemos tiempo o ingenio para inventarnos declaraciones de amor originales y resultar epatantes -Ya van por tres los que me cuentan que hicieron el numerito de las cartulinas del penoso amigo de Love Actually- pero, señores, tengamos cuidado. Que por ahora las pruebas de reencarnación no son muy sólidas y es posible que ciertas oportunidades, ciertos minutos, segundos, horas de la vida de uno, no se vuelvan a repetir.
-Vaya tía, ¿sabes qué? Siempre he pensado que R tuvo que sufrir mucho cuando le dejaste. Sé que él era un vaina que no esforzaba y que se lo buscó un poco pero, penco y todo, te quería mucho.
-Sí, lo sé. Aún me mira con ojos tiernos cuando me encuentro con él y con su nueva familia.
-Oh... ¿Ves? La verdad es que, no sé, podría haber luchado un poco, ¿no? Te dejó ir con mucha facilidad y teníais una relación bonita a pesar de todo.
-Ya... Además creo que con él hubiera sido feliz.
-¿Ves? Si hubiera sido un poco más luchador, no sé...
-Bueno, en realidad no fue exactamente así.
-¿Cómo?
-Lo de que no lo intentara... ¿No te he contado lo del cedé?
-¿Qué cedé?
-Me escribió una carta, bueno un mensaje, bueno, varios. Los metió en un cedé que él me había regalado y en varios libros.
-¿Qué dices? No me habías dicho nada...
-No, porque las encontré como dos años más tarde. Ya cada uno teníamos nuestra vida.
-No me jodas.

Pues eso. Este podría ser el argumento de una película pero no, lo que lo hace terriblemente más dramático. Entendiendo y todo el momento de subidón barroco que le debió dar a él para hacerse semejante paja mental Sí encuentra mis cartas será porque está escrito en el destino, ¿podéis imaginar una forma más idiota de perder el tiempo? ¿Y un final más triste? Yo no.

Frases célebres

Sonia: "Cuando otros destilan alcohol, yo destilo gominolas".

viernes, 28 de octubre de 2011

Morriña

Dice el Chapa que hay cosas que no caben en las estructuras que nos da el lenguaje.
¿Cómo vas a definir lo que es el amor? ¿O el miedo? ¿O hasta el frio? Si cada amor, cada miedo, cada frío es distinto. Una no nació con la suerte de tener varias lenguas maternas pero sí que se acercó mucho a algunas. Tanto como para que al oírlas se despierten cosas que tampoco las letras y los fonemas pueden explicar con exactitud. Hay idiomas que despiertan caricias, o arañazos. Que te hacen sentir una diva o te descomponen el cuerpo con los recuerdos de una entrevista de trabajo. Hay idiomas con los que has crecido, que entiendes aunque no sean tuyos. Bueno, porque son un poco tuyos... La lingüística tiene algo de matemática y algo de magia por eso es la única ciencia –abstenerse a cuestionarlo- que medio entiendo. 
Hay sensaciones imposibles de meter en un molde pero también hay palabras pequeñas y gigantes que se acercan mucho a ellas.

Lo importante es parecerlo

LA ASESORA FISCAL: Fátima, ¿sabes por qué te llamo?
UNA SERVIDORA: Sí.
LA ASESORA FISCAL: ¿Ya te lo han ingresado?
UNA SERVIDORA: Sí.
LA ASESORA FISCAL: Lo imaginaba… Me metí el lunes en la web de la Agencia Tributaria y lo vi. Bueno, pues ya sabes, no te lo gastes todo de un tirón…
UNA SERVIDORA: No, claro que no.
UNA SERVIDORA (PARA SUS ADRENTROS): Anda que no…

jueves, 27 de octubre de 2011

Soluciones

A María se le salió el corazón por la boca y decidió entonces que era un poco absurdo volver a comérselo. Nunca le habían gustado las vísceras y mucho menos las propias. Sabían más amargas de la cuenta y además tenían largas y pesadas digestiones. Con el corazón en la mano, buscó un recipiente adecuado donde transportarlo. No valían los cestos, porque la sangre se filtraba, con el dramatismo medieval del gota a gota. No valían las bolsas de tela que tenían el mismo problema. Tampoco las urnas con su tufo fúnebre, ni las fiambreras propias de las sobras del domingo ni, por supuesto, ningún recipiente de madera. Desechó las bolsas de plástico por vulgares y las peceras por transparentes. No estaba ella como para andar por el mundo enseñando a todos la íntima mecánica de sus sentimientos. Anduvo con el corazón desnudo unos días –a punto de congelársele de frío y de llenarse de polvo-  hasta que se topó por accidente con una olvidada caja de lata. Una de esas cajas gastadas que algún día contuvieron dulce de membrillo. Sacó las fotos viejas de dentro –no hay nada peor que encerrar un corazón entre recuerdos- y depositó el ensangrentado órgano con muchísimo cuidado. 

Desde entonces, de vez en cuando, se siente un poco vacía cuando se lleva la mano al pecho. Entonces abre la lata estampada de claveles y lo contempla ensimismada. Se siente tentada, alguna vez, con volver a comérselo. En esos casos lo lame con delicia y lo saborea. Paladear metal dulce y salado. Es un rito casi materno que al corazón le agrada porque tiembla con regusto. Como bebé después de la ducha, se siente limpio y agradecido. Con esta nueva fórmula no echa de menos el calor de un cuerpo y, lejos de bilis, decepciones, mordidas, lágrimas y otras digestiones problemáticas; se siente victoriosamente entero.

martes, 25 de octubre de 2011

Frases célebres

Anabel: "Pon un cani en tu vida antes que un guachi: se lo montan mejor, están más buenos y tienen menos pretensiones".

Una estrella en la biblioteca

Que después de meses haya quien se acerque a la estrella y la acoja, le dé un sitio en su galaxia y además quiera compartirlo, es un verdadero honor y un gustazo. Os paso la entrevista que Raúl Rubio ha publicado en La Biblioteca Imaginaria sobre La Estrella Invitada. No tiene enlace directo así que hay que buscar en la web hasta la fecha 20/10/2011 9:24:10, sección Conversaciones en Diferido en el menú. También hay una reseña!!!!!!!
Desde aquí, la estrella y yo reiteramos nuestro agradecimiento :)
bsotes

lunes, 24 de octubre de 2011

Melodía de la semana

Dos amigas que se dan la mano pero no como en la canción cursi, sino en un bus de regreso, con nuevas patas de gallo y ampollas en los pies. Cosas que han cambiado en un puñado de días. Llevamos  un mapa pero no cogemos atajos, porque ya no hay ganas de hacer el tonto. Llegar a casa y que te acoja, que te abracen las paredes y hasta la nevera famélica, como siempre. Saber que nos movemos en frecuencias, que somos como una vez me dijeron, líneas que se unen en el infinito. Elegir las que quieres ahora a tu lado, despedir a las que se quedan en el camino. Dejarles la puerta abierta porque sin esa rendija ella y yo no nos daríamos la mano en este autobús. Porque todos hacemos el tonto, porque a todos alguna vez nos arrastra la rabia, la euforia, el miedo, el sentimiento. Hacer maraña con los tuyos. Crear nudos, hacerlos y deshacerlos, creciendo con ellos. Encontrar centros en espacios, con personas, que tal vez no vuelvas a ver nunca. “¿Te das cuenta? Es el destino. Ni siquiera tenías que haber estado este fin de semana aquí”. Sin prisa, sin creerse demasiado fuerte. Pasar por la vida, por la tuya y por la de los demás, estando presente -Vaya, creo que por fin lo he entendido-. Viéndote y viéndoles. Identificando los disfraces y los atajos, los tuyos, los suyos. Sintiendo un poco de lástima por la última hora de conexión. Esta vez elijo tomar el camino largo, he dejado de huir y no ha sido tan grave. Le he dado la vuelta a mi piel para descubrirme de nuevo: las cosas que soy capaz de hacer, o de no hacer. Buscar un centro de gravedad permanente, flotar. Y disfrutar flotando.




miércoles, 19 de octubre de 2011

Frases célebres

Sonia: "No es por nada Fátima pero me he dado cuenta que a los católicos les huele muy fuerte el zudor".

(la "z" es intencionada)

viernes, 14 de octubre de 2011

Frases célebres

Lolo: "Niñas, no olvidéis que entre las bermudas y el pirata hay 20 cm de estilo".

Esoterismo en la consulta

-A ver, mira hacia mí. Vaya... Puedo ver que has estado atravesando una etapa de muchos nervios, mucha tensión. ¿Sigues así? No, ¿verdad? Pero has estado muy tensa,  ya veo que sí, han sido años... Puede verse aquí y aquí. También has tenido una época en la que has dormido mal. ¿Estás mejor ahora? Vale. Te has desgastado mucho. En general esto tiene muy buena pinta, se ve que la tensión ha roto esta zona del cuello y separado la corona... pero también se ve que ha parado.

Yo no contesto porque tengo la boca abierta. Y no es porque este señor, que por año está más amable y cariñoso -¿Desde cuándo te conozco? ¡Desde los once!-, me tenga sorprendida con su capacidad de adivinación y sus profecías. No es porque las cartas de tarot me hablen del pellejazo con el que perdí la flexibilidad cervical y la inocencia, ni con los sueños de princesa convertidos en pesadillas. No, este señor no es mago, ni echa las cartas, sino que me tiene tumbada en una silla articulada con varios espejos metidos en la boca. Yo no contesto porque estaría feo eso de escupirle el tragababas y los enseres para explicarle mi vida.

-Esto está estupendo, sigues sin una caries y tus encías continuan perfectas. Qué alegría que me da  verte hecha una mujer.

Cuando salgo de la consulta, mientras me paseo la lengua por el dolorcillo delicioso que te dejan después de la limpieza, caigo en la cuenta de que su diagnóstico tiene un punto místico que me alucina. Podemos ponernos las máscaras que queramos pero es complicado engañar a cierta gente. Podemos creer que vamos dando el pego por el mundo pero, al final, no puedes mentir a tu dentista.

lunes, 10 de octubre de 2011

Quizás María tiene razón...

- ¿Te duele si te toco?
- No.
- ¿Seguro?
- Sip...
- Pues parece todo lo contrario.
- No me duele, de hecho, me gusta.
Yo, mi contradictoria relación con las cicatrices y un titular sorpresa que acabo de encontrar en Calle 20.

domingo, 9 de octubre de 2011

Frases célebres

Evelio: "Los lunes hay que cotillear bien las nuevas amistades que se crean en Facebook. Son la caza del sábado...".

jueves, 6 de octubre de 2011

Melodía de la semana


No sé cómo entraron. Podía notarlas, en cada movimiento. 
En mi cuello de un lado a otro, en la cara interna de mis rodillas, de mis codos. Justo en ese sitio donde la piel es casi transparente. Justo en ese sitio. Entre los dedos. De las manos, de los pies. ¿Cómo que te gustan las cosquillas en las manos? Sí, por favor, házmelas justo ahí. ¿Ves? Es la misma piel. Podía notarlas mientras andaba hacia ninguna parte porque el destino no tenía, creo, especial importancia. Las notaba en el agua, donde no se perciben las caricias porque estás sumergida en una caricia,  inmensa y tibia. Bajo el agua todo pasa más despacio, se distorsiona el tacto y el sonido. Sentía cierta paz.  
Me duele mucho, decía muy bajito. Le hablaba a alguien, a alguna persona que no recuerdo porque la compañía no tenía, creo, especial importancia. Levantaba mi mano y, respirando muy hondo, apretaba los puños. Veía salir una punta de plata, escondida y muy callada entre las brevísimas arrugas de los nudillos. Conseguía atraparla con la uña y tirar de ella suavemente. El acero no se rompe, no hace falta que lo hagas tan despacio. Ese alguien que me observaba me hablaba. Miraba fascinada cómo salía y me entregaba al alivio. La piel se me ha erizado y siento un leve cosquilleo en las costillas. Me doy cuenta de que el alivio es una forma de placer. Un levísimo éxtasis tras el dolor, un instante inquietante. Seguía caminando, creo, porque lo que hacía no tenía especial importancia. Paraba un segundo. Volvía el dolor. Paraba y sacaba otra. Y otra. Y otra más. Entre los pliegues del codo, en un lugar inverosímil detrás de la oreja, en los tobillos. Las ponía todas en la palma de mi mano. Metálicas, finas, frías, brillantes. Sentía un delicioso y plácido alivio.
No sé cómo entraron.
Soñé que sacaba de mi piel finísimas agujas. No salía ni una gota de sangre.



Mi vida bajo el agua
Te espero en la esquina tomando café
Ingle depilada, negro corsé
Fin de verano y no sé porque
La brisa susurra que viene es
los acaban por ser
caprichos que el viento volvió a deshacer
Son pequeños dolores
entre pálidas flores de puntas de alfiler
y aun no le quise el me quiso a mi
hicimos un año precioso rubí
enloquecí por salvar ese amor
pero el barco hacia aguas y el barco se hundió
creí que moría en la profundidad
y de sorpresa aprendí a bucear
son pequeños dolores
entre pálidas flores de puntas de alfiler
son pequeños dolores
entre pálidas flores de puntas de alfiler
puntas de alfiler
puntas de alfiler
metamorfosis no sentí dolor
creció una cola y de distinto color
ahora quien muere por oírme cantar
pero al que yo espero me hace esperar
la tarde ha caído y le veo llegar
pero decide nadar
son pequeños colores
entre pálidas flores de puntas de alfiler
poco amor necesita
pera esquivar la marea al atardecer
mi pequeña odisea no tendrá quien la lea
que se le va a hacer
son pequeños dolores
entre pálidas flores de punta de alfiler
puntas de alfiler
puntas de alfiler

Frases célebres

Luis O: "En esta vida no te deseo a nadie que se arrastre, pero sí a alguien que sea capaz. Que te diga "lo hago" y tú le respondas "no, no lo hagas, no hace falta".

martes, 4 de octubre de 2011

Electronic... oh

Bueno peque, es lo que hay. Ya es hora de recojas los bártulos, las expectativas y proyecciones, y entiendas que, como dice el poema de ese gran gran sabio, quizás sólo era tu pensamiento el que lo hacía inteligente. Y en mitad del estupor, mofarse un poco de la historia y recordar aquella sabia exclamación de YB: “¿En serio? Esto me suena muy muuuuy maricón..."
Anda mujer... ¿Y lo que te estás riendo?

Empezar la semana II


- Hoy estás muy guapa.
- ¿¿?? Si no me ves...
- Te siento!!!! Por las cosas que me dices, te siento guapa. Tontorrona...


lunes, 3 de octubre de 2011

domingo, 2 de octubre de 2011

Frases célebres

Lolo: "Fátima, ella no es que se ponga de rebajas cuando dan las tres de la mañana. Es que es un outlet toooodo el año".