jueves, 21 de mayo de 2009

Perdona, ¿me prestas tu vida?

Una a veces piensa que al final del camino -sí, me refiero a "ese" camino- se encontrará con individuo con gafas y libreta que, con tono conciliador y no exento de ironía, te informará que alguna vez estuviste en lo cierto: verdaderamente la vida no tiene ningún sentido. Mientras sospechas que al final habrá alguien que ponga en ridículo tus espachurramientos mentales a lo largo de la existencia y confías cada vez menos en que, en el invierno de tu cabellera -por lo de la metáfora de las nieves y las canas y todo eso- mirarás atrás para descubrir que Todotieneunsentido, el tic tac del tiempo va pasando y lo acusan dos impertinentes pelos blancos alojados a ambos lados de tu flequillo.

No sé si a todo el mundo le pasa o si la angustia es patrimonio de seres -¿cómo me dijeron últimamente?- que nunca están contentos, pero lo cierto es que en la mayoría de las ocasiones llega un día en que tienes que pararte en seco decir: "Coño, esta es mi vida, pero no estoy segura de quererla".
Por poner un ejemplo:
-Fulanito tiene un niño precioso. Le gusto mucho.
-¿Al padre o al niño?
-Al niño, es muy tierno.
-Esto me tufa a "Perdona, ¿puedes prestarme tu vida?
-Buff. Confesión chunga: el otro día soñé con una preciosa niña pelirroja y uno de mis históricos estaba felizmente acodado a mi lado.
-¿Y?
-Me pasé llorando todo el día...

Lo peor es que una no tiene demasiado claro si lo que le molesta es haber perdido de vista al noviete de turno, si es cosa de la pátina del tiempo que te hace olvidar que era medio lelo, poco interesante e increíblemente aburrido bajo las sábanas. Si se trata del reloj biológico, si aguantaría convertirse en ese otro tipo de mujer que tiene la vida que tú fantaseas tan afortunada y reconfortante, si podrías convertirte de repente en una fiera de los negocios o una talentosa artista que recibe la admiración del auditorio, si, en el fondo, no tienes nada que ver con 'eso'. Si, en el fondo, eres incapaz de tener otra vida distinta a la que tienes.

Al final una se acaba el café con su amiga sabiendo que hay quien está eternamente condenada a la insatisfacción. Hace mucho tiempo, una working girl del periodismo me comentó, mientras deslizaba el primer lexatin de mi carrera periodística por mi palma de mi mano: "Hija, esto te pasa por ser demasiado lista".

Se lo repito a mi amiga, sé sobradamente que se merecía otra respuesta, pero no la tengo.

2 comentarios:

hermanastra dijo...

El otro día, un todoterreno periodístico me decía, precisamente, algo parecido: '¿Quieres hacerme el favor de escuchar una, sólo una, de las doscientas voces que tienes en la cabeza y hacer como que le haces caso? No puedes ser Mata Hari, Doris Day, la Dama de las Camelias y Madame Curie a la vez'.
Y lo de listas... no sé. ¿No has sospechado siempre que lo dicen para que una no se traume al descubrir que es tonta de baba? bss

Fátima Vila dijo...

jajajaja...
tooootal!
mi amigo lolo añadiría y la baba y yo tenemos grandes conexiones...jajajaja