viernes, 2 de noviembre de 2007

La envidia del tirano

Dentro del mobbing contra las mujeres embarazadas hay que tener en cuenta factores psicológicos como la envidia del hombre ante tal estado». La frase, una verdadera perlita para pintársela en una camiseta estrecha, no es mía, es de un locuaz locutor de la radio que me sacudió la bilis el otro día, todavía sol de cara, camino al trabajo. De los colegas de la radiofrecuencia siempre me ha llamado la atención, en los buenos casos, su apabullante capacidad para tener siempre algo que decir. Algo impagable que, aunque alguno me porfíe, no me pasa ni siquiera a mí.

Como diría un amigo poeta, los silencios, cuando la cara del otro no está delante, pueden ser insoportables, y no hay peor vacío que el run run que borbotea sin palabras desde el transistor. Por eso me horroriza ante un nuevo caso de diarrea verbal tener que exculpar del delito al individuo ejecutor por estar obligado por contrato a regalar pavadas. Y como las palabras se las llevas el viento pues ahí va la perla, como si nada... Encima de ignoradas, mal pagadas, peor consideradas y embarazas habrá que ser sensible con el tirano de turno, qué dolor, al que dios no bendijo con el desequilibrio de hormonas y la agradable visita de la regla.

A riesgo de convertirme en una feminista panfletaria -en el fondo algunos ya saben mi íntima tendencia a la pancarta- y sabiendo que no por protestar conseguiré que se promulgue un Real Decreto contra las Memeces, una se reserva el derecho al pataleo frente a esta sutil fórmula para justificar que en el mundo de la empresa, como en la vida, al final, nada cambia. Ni por mujeres, ni por profesionales, humanas o preñadas.

Publicado en La Voz de Cádiz el 31 de noviembre de 2007

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Encima de putas, apaleas... si es que es todo más de lo mismo

Arwen dijo...

Alma de Dios, ¿no escribes suficiente al cabo del día que -además- te haces un blog?
Es que las hay masocas...

Blanca dijo...

Nos tienes olvidados amore. Tengo mono de nuevos posts.

tribeca dijo...

LO extraño es que para ser mujer hay que tener muchos huevos... curiosa paradoja...

saludos