domingo, 28 de noviembre de 2010

Demasiados libros por leer...

De Adrian Johnson

Metáforas teatrales

Los últimos estertores de un mundo que se acaba, la despreocupada banalidad de quien no sabe lo que le espera, de quien no quiere pensarlo. Un puñado de personajes ante su destino y una sólida articulación escénica para llevar al espectador de la mano, casi sin darse cuenta, a enfrentar un final que es un cara a cara con el vacío. Julio Manrique aborda con exquisita corrección uno de los clásicos dramáticos de Chéjov en una cuidada puesta en escena que parte de la más tradicional concepción teatral sin renunciar a una revisión personal  y poética.  –en el Teatre Romea desde el 9 de noviembre hasta el 9 de enero- planta L´hort dels cirerers sus raíces en el teatro más convencional para superarlo y contar así, a través de cuidados efectos de iluminación y sonido, aquello que el propio autor quiso que quedara en el aire, que se sobreentendiera en un mensaje no dicho. (sigue leyendo en Revista de Letras).

viernes, 19 de noviembre de 2010

El lugar de Carlos Edmundo de Ory

Aquí estoy enseñando a comer nieve a la gente,
dando estrellas a la gente…


“¿De dónde vengo yo?”, se preguntaba el joven poeta. Le preguntaba a sus amigos, a sus primeros colegas, a aquellos locos con los que intentaba arrancar los velos grises de la posguerra. “¿De dónde vengo yo para ser así?”. Apenas unos días después de su muerte, muchos amigos -conocidos, desconocidos- se lo siguen preguntando. Se preguntan si ahora tendrá la respuesta, si la encontrarán ellos mismos buscando y rebuscando entre su prodigioso paisaje de letras. Mapa de imágenes mágicas, entre lo místico y lo profano, entre lo real y lo inventado, entre el orden y el desorden. Imprevisible, creativo, trasgresor. Poético, en definitiva. Carlos Edmundo de Ory (Cádiz, 1923) moría el 11 de noviembre a los 87 años de edad pero todos sabían, todos los que un día rozaron el efecto de su palabra, que esa pareja numérica no era más que otra trampa de los convencionalismos. La de Ory era una edad plástica, detenida al filo de algún poema, en el borde de un apunte metafísico en algún cuaderno. [sigue leyendo en Revista de Letras]

jueves, 18 de noviembre de 2010

Postales Típicas I

En la consulta del fisio. Paciente 1 cuenta la razón de su cojera -un accidente en moto- a Paciente 2 y Paciente 3. Paciente 4 -una servidora- acaba llegar, como puede, tirando de su pesadísima cabeza.

Paciente 1: Y no fue el golpe, fue la postura. Mala suerte que uno tiene. Me di contra el canto y me rompí los huesos. Los dos. Y no sólo eso. Si no que se me salieron... Y no veas la sangre... ¿Y lo peor? El tiempo. 45 minutos que tuve que esperar porque en Cádiz no había ambulancias. La tuvieron que traer de San Fernando.
Silencio general. La visión es bastante asquerosa. Cinco segundos de pausa aprox.
Paciente 2: En Cádiz ya no hay ni ambulancias. Ya no hay nada. Es una ciudad fantasma.
Paciente 3: En Cádiz sólo vamos a quedar los funcionarios y los jubilados.
Paciente 2: Ni eso... ¿Tú te crees que para buscar una tienda especializada en pesca haya que irse a Jerez? Ni para los jubilados va a valer esto...

Paciente 4 cierra los ojos. Es verdad, ahora mismito ni siquiera sabría dónde pillar ahora una caña del país...

lunes, 15 de noviembre de 2010

Lo humano y lo inhumano

Cuando era todavía una niña mi madre me sentó a ver esta película.

-Si es de es de miedo no quiero, mami, porfa.
-Que no tonta, que se llama así pero es de risa.

Vi aquella película entre absorta y aburrida, no la entendía demasiado bien, como tampoco entendía El principito o aquella canción del lobo al que maltrataban todos los corderos -¿por qué no les mordía?-. Por supuesto, no me reí nada de nada. Luego, con los años, volví a verla, he vuelto a verla hoy para despedirme de Berlanga, y he vuelto a entender porqué hay gente que cuenta cosas que nunca cambian. Porqué es humano este verdugo de trabajo inhumano. Porqué la miseria sólo engendra miseria. Porqué es tan fácil juzgar a los demás cuando todos tenemos cadáveres dentro del armario. Cuando, cada uno en su tiempo, cada uno con sus valores, todos hemos visto aplicar garrotes, todos hemos dado de lado a la hija del verdugo, todos nos hemos visto arrastrados por las circunstancias.

Hoy la he visto y, como otras veces, me he reído, con cierta amargura, con ese guardia civil buscando a José Luis por las cuevas del Drach, con esos chutes de coñac y ese champán robado a un reo. "Yo quiero vivir tranquilo con mi mujer y con mi hijo...". Lástima que para conseguir eso, tuviera que aplicar el garrote. Lástima que, para conseguirlo, mucha gente aplique el garrote a sus valores, a sus convicciones, cada día.
¿Qué no? Sólo hay que poner la tele...



-Me hacen reír los que dicen que el garrote es inhumano. ¿Qué es mejor, la guillotina? ¿Usted cree que se puede enterrar a un hombre hecho pedazos?
-José Luis: No. Yo no entiendo de eso.
-Y que me dice de los americanos. La silla eléctrica son miles de voltios. Los deja negros, abrasados. ¡A ver dónde está la humanidad de la silla!
-Yo creo que la gente debe morir en su cama ¿no?
-Naturalmente, pero si existe la pena de muerte, alguien tiene que aplicarla.



El Verdugo, 1963
Luis García Berlanga

jueves, 11 de noviembre de 2010

¿El mundo es suyo?

Hasta luego

Un niño disfrazado en una piel experta, un travieso agitador de las palabras, hoy el mediodía trae malas noticias y recuerdo cosas, personas y momentos. Recuerdo al hombre anciano ya, el libro fetiche lleno de dibujos hechos con un bolígrafo. Recuerdo aquel regalo de Ana, los comentarios geniales al borde de una cena. Recuerdo que hay cosas que nunca debí decirle a nadie, recuerdo que quizás, en realidad, habría que ser valiente para decirlas todas. Valiente para muchas cosas, muchas más cosas.
Recuerdo a un poeta, no sé si era un viejo o era un chico.
No me gusta despedirme, prefiero un hasta luego.

Dame

Dame algo más que silencio o dulzura
Algo que tengas y no sepas
No quiero regalos exquisitos
Dame una piedra

No te quedes quieto mirándome
como si quisieras decirme
que hay demasiadas cosas mudas
debajo de lo que se dice

Dame algo lento y delgado
como un cuchillo por la espalda
Y si no tienes nada que darme
¡dame todo lo que te falta!

Carlos Edmundo de Ory

martes, 9 de noviembre de 2010

Mitos

Ni el látex resiste la fealdad del valium y la manta eléctrica...

lunes, 18 de octubre de 2010

De plásticos, bosques y patos

Ya me advirtió mi amiga Ana que lo de hacer obras en casa era un riesgo que se contaba entre las tres principales causas de depresión -en las otras dos, para qué pararse-. No obstante, y a pesar de la advertencia, desde que hace unos meses me lancé al imperio del Mujeryaquetemeteslohacesdeuntirón, mil y dos veces -mil y tres, si me apuras- me he acordado de su advertencia. "Así que ya sabes, si te pones triste, relativiza...".

Con la mitad de la casa respirando cierta ordenación humana y la otra mitad sumida en el desastre, una empieza a comprobar cómo tanto polvo, tantos euros gastados unos tras otros, tantas noches durmiendo en un ladito de la cama, tienen cierto efecto narcótico o depresor. Cierto efecto telaraña que, como las ramas, te impiden -tarjeta de felicitación dixit-, "ver el bosque en todo su esplendor". Un bosque que, ahora lo sé, es, en esta metáfora doméstica, fresco, verde y bonito aunque a veces una lo imagine lóbrego y oscuro cuando se propone - en mitad del caos- hacer un ejercicio de relajación. "Hija mía, ¿No puedes imaginarte una playita llena de cocoteros?".

Mi bosque, detrás del laberinto de cajas y plásticos blancos de Todo a un euro, se deja ver entre entre las visiones espectrales de lo que fueron mis muebles, mis trastos, mi vida -tan pesada ahora que lo pienso- metida en cajas de las que traían Iván y María como una colecta diaria después de la jornada de playa. Entre las ramas del bosque -de las pastillas de cetiricina, de los relajantes musculares- sobresalen las dos Anitas agrupando bultos y haciendo albaranes para el Punto Limpio: el de los Trastos Inservibles, en el de los Absurdos, el de los Potencialmente Dañinos para la Neurosis... "Mira, mira, aún guarda esto. Lo de ésta es grave. Mira, mira".

Sobresale Alberto, el pintor y perlitero que se llevó bien merecido el corazón de Leica -"Ella y yo somos amigos, compartimos el bocadillo, ¿verdad chica?", me anunció un día, uno de los pocos en los que coincidimos: "Trabajas demasiado, ¿así como te vas a poner buena?". Sobresale Jaume, tan entregado en su faceta de chapuzas, que fue capaz de romper y hasta superar muros. Javi moviendo muebles: "Loca, que sepas que esto lo hago por lo pides con arte". Y, finalmente, Juanma y Darío, colaboradores milagrosos y especialistas en la ingeniería mobiliaria de IKEA. Este fin de semana salí de Mostar para volver a una casa. Y hoy, a pesar del volumen de la ropa pendiente de plancha, a pesar de cajas por abrir, del cemento por rascar, me siento en el sofá que queda, desde donde se puede ver el bosque, y doy las gracias.

Trabajo en equipo, que se llama. Generoso, desinteresado. Trabajo de pizza a domicilio, trabajo de comida china, de olla que llega de Sevilla para ser calentada. "Ya sabemos que en tu casa hay poco plan de almuerzo". Todo para enseñarme que no todo es dolor de cuello, dolor de hígado o de espalda, que hay alivios humanos, ramas verdes, fuertes como brazos, en un bosque que tiene que ver conmigo, con los afectos voluntarios, que una se gana a pesar de ser tan petarda.

Antonio dice que hay una teoría sobre el trabajo colectivo que se basa en las pautas de conducta del pato mandarín. Uno dirige, los otros le animan. Luego se cambian, uno es líder, luego descansa. Desgraciadamente, no he podido encontrar ninguna referencia a la teoría aunque, referenciada o no, la cito porque me encanta eso de imaginarnos a todos como una bandada. Al fin y al cabo si es de patos lo de colaborar en el proyecto, muchos patos llenan mi vida, mi bosque doméstico, estas semanas.

Es una suerte que hoy me siente delante del ordenador y sea capaz de verlo. Al fin y al cabo, obras de por medio o no, podría relamerme las heridas, entregarme a las grietas de los zócalos y seguir mirándolo todo a través de otros bosques que no son míos. Perderme, al fin y la cabo, el espectáculo de afectos que sucede cuando observo a través de los plásticos.

Lo dicho, muchas gracias.

sábado, 16 de octubre de 2010

Junto a los poetas de EC3

La Estrella Invitada más invitada que nunca en la galaxia Creativa de EC3. Charla entre gente de muy lejos, de muy cerca, en En-Palabras, con los poetas Farouk Ait Nasser, Juan Emilio Ríos Vera, Javier Cádiz, Nuria Ruiz, Antonio Lucena, Leonor Villaseñor, Gaspar Lloret, Julia Jiménez, Alfredo Trujillo y Asunción Sotomayor.

Lo mejor, un momento mágico, ritual, de voces acompasadas e idiomas diversos. Todo para recordar que la poesía, más allá de prejuicios, tiene algo que ver con la oración.

¿O era la oración la que tiene algo de poesía?

miércoles, 13 de octubre de 2010

Soluciones

Anabel: "¿Sabes que mi amiga Marta va a clases de crecimiento personal? Ni psicólogo ni nada, está encantada con sus conversaciones con el Universo........."

[las cursivas prolongadas son de ella]

Ideologías posmodernas

Al final, miles de voces unidas, son capaces de cambiar las cosas...

Mmmmm.... Flipo con las grandes gestas colectivas de mi tiempo... Y, lo reconozco, tienen razón. Mucho mejor como estaba ;)

sábado, 9 de octubre de 2010

Y no seas...

Q dice a veces que piensa en eso tener una niña. "Lo pienso y no lo pienso. En en el fondo, estoy bien como estoy. Uno, y es un chico". Me dice un día. "Creo que para haber tenido un sólo hijo, es una suerte que haya sido un varón". Levanto los ojos como platos. Estamos en la cafetería del Corte Inglés -hemos llegado a punto de que la hora del menú se acabe pero el camarero es amable, consulta si puede servirlo, "aún estáis a tiempo"-. Casi ha empezado el verano y le meto un sorbo a mi bitter kas. Es lo que pido cuando no sé qué tomar. "¿Has visto? Han cambiado el diseño de la botella".

"¿Pero qué estás diciendo?". Reacciono y me dejo caer en el sillón acolchado esperando rebatir ese argumento incoherente que me suena al control de natalidad chino. Detrás de Q se ve, desierto, un trozo inmóvil de Cortilandia. En mi ciudad, una especie de equipamiento estable e inerte, un parque de atracciones fantasma que nunca tuvo demasiado uso, que no sé si alguna vez tuvo uso.

Q es una mujer independiente, de comentarios brillantes y una mirada de mieles iridiscentes. Estoy apoyada en el sillón acolchado, absorta, esperando su respuesta. "El mundo es más fácil para un varón. Estoy cansada de verlo: en trabajo, en la vida, en el colegio del niño, en la familia. Los hombres cooperan, se ayudan y, sobre todo, tienen una capacidad especial para evadirse de ciertas cosas y que no les dañen". Q agita la cabeza para retirarse el flequillo, su expresión es serena, es algo sobre lo que ha meditado mucho. "Nosotras, por defecto, nos pasamos el día analizando, esperando, sufriendo por lo propio y por lo ajeno. Vivimos en un mundo de hombres, intentando alcanzar algo que a ellos les viene dado, intentando ser mejores para merecérnoslo. Y en ese camino, nos llueven los golpes: de ellos, de la sociedad, entre nosotras mismas. Sé que parece el tópico de siempre, pero es lo que es".

El camarero ha traído los menús y seguimos dándole vueltas. "Tu comentario es más que políticamente incorrecto. Ten cuidado dónde lo haces...", le contesto. Q deja caer los ojos como suele hacerlo siempre que va a dar una opinión, analítica y certera, sobre cualquier cosa. "Sí, es cierto, suena horrible. Ojalá pudiera decirte otra cosa, pero es como lo siento. Sólo tengo un hijo y creo que es una suerte para él ser un chico. Nadie quiere ver sufrir a lo que más quiere y las chicas... las chicas sufrimos constantemente".

Me paso el verano dándole vueltas al tema. Me viene a la mente a menudo la imagen de Q, elegante con su vestido estampado, superpuesta sobre la cigüeña lejana de Cortilandia. Relaciono los conceptos, doy la vuelta a los grandes mensajes de nuestras madres, a las grandes exigencias de nuestro tiempo. Miro a mi alrededor las historias de mujeres más o menos amadas, más o menos detestadas, raramente ignoradas. Porque las mujeres, para nuestra desgracia, raramente pasamos por alto algo, alguien. Estudio sus pasiones y sus intrigas, su capacidad de afrontamiento. Miro las listas del paro, leo libros, diarios y suplementos. Escucho sobre la silla de madera del bar del barrio la historia de otra amiga, me escucho contar la mía por teléfono.

"Pienso mucho en aquello que me dijiste?". "¿Síiii?". Q se ríe con cierta timidez. Es otoño, tomamos una cerveza. El tema se abre a los selectos asistentes en una terraza del centro. Cuatro mujeres y un hombre. "¿Pero qué estás diciendo? -interrumpe él- No creo que sea tan grave como lo planteas... Las tías siempre estáis con lo mismo". Yo le miro a los ojos y él abre mucho los suyos, muy azules y absortos. Es un hombre especial, con una capacidad única para ver y sentir cosas que a menudo nadie se plantea. Finalmente, después de dimes y diretes, de lugares comunes en torno al victimismo femenino, ciertos argumentos hacen caer las barreras. "Bueno, sí... Es cierto, en eso las mujeres sois la leche".

Ese día no duermo en casa, charlo con un amigo hasta muy tarde y sigo pensando en esa idea. En tener la capacidad o no de pasar por encima de las cosas, en la condena genética de la empatía, en la condena social del perfeccionismo... En la exigencia de ser mejores, más bellas y más buenas, más platónicas para, entonces, que alguien pueda aplastarte en Operación Preventiva porque se te presupone una arpía. Y no parezcas débil, y no llames la atención, y no digas lo que piensas, y no le des tanta importancia, y no te importe lo que piensen, y no seas dependiente, y no te fíes de nadie, y no te preocupes por nadie...

Y no seas mujer, al fin al y cabo. O, al menos, no lo seas como te enseñaron.




La foto: Gata Flora, de Catalina Bartolome.

jueves, 7 de octubre de 2010

Maneras de salvarse

El otro día, la respuesta estaba refugiada en el taller. Hoy, todo se entiende en casa de Asun y Marcelo...



"El infierno de los vivos no es algo que será; hay uno, es aquél que existe ya aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Dos maneras hay de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de no verlo más. La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio".



ITALO CALVINO (1923 - 1985)
Las ciudades invisibles


* El dibujo es de Jordi Labanda, que Anabelita amenaza por denunciarme por no respetar los derechos de autor...

lunes, 27 de septiembre de 2010

Terapias

Cuando los momentos más placenteros de la semana se suceden de 16 a 17 horas sobre una camilla que te aplasta media cara, la frase más bonita del día puede llegar a ser:
-Quédate quietecita, que te voy a meter bien los dedos por los occipitales.

Mmmmmm...

jueves, 23 de septiembre de 2010

Le debe ir en el nombre...

Anda... como la mía ;)

La buena noticia del día, del mes, del año...

Hall de una administración pública, la ordenanza se acerca a consolar a la pupas de la temporada...

-Pero, ¿porqué lloras? ¿Ha pasado algo??
-No, sniff... Es que estoy muy contenta... Una de mis mejores amigas va a tener un bebé...
-Ah... ¿Y estáis muy unidas?
-Sí, sí... sniff, sniff...
-Ya... como hermanas...
-Bueno, en realidad nos vemos muy poco, vaya, no nos vemos casi nunca. Pero, no sé, sniff... es muy muy importante para mí y la quiero mucho.
-Ah... [mohín de extrañeza antes de la retirada]

Así he recibido esta mañana la mejor noticia del año.

Felicidades chicos.
Os quiero mucho: a los dos y medio.

Invitada en la galaxia de los libros II



También estuvimos de prospección galáctica por el escaparate de Quorum. Sí, lo he colgado a destiempo... Sí, lo reconozco, me he pasado unas semanas "bajita"...

Regalos a destiempo

Hoy el menú izquierdo (o es derecho??) del gmail me ha hecho un regalo. Ha aparecido MR, desde tan lejos, aunque tan cerca. Gmail me trae un regalo y comparto letras, palabras completas e incompletas porque faltan de ese abrazo nervioso y apretado que siempre suele darme agitando la cabeza. Ese abrazo que las letras no pueden darme aunque casi consigan que lo sienta.

Desde muy lejos, MR cruza sus sueños, camina paso a paso, sorteando esquinas vacías llenas de cosas que no le interesan. Anda con el alma en un puño desde que se sentó a oír su corazón -si es que alguna vez no lo oyó, si es que alguna vez dejamos de oírlo el resto- y apostó todo por un sueño. Ése al que todos renunciamos a costa de cobardías.

Hablamos de colaboraciones malpagadas y gratuitas, de VISAS de las buenas y de las malas, de blogs recién nacidos. Hablamos de decepciones y de libros que viajarán en el próximo envío, desde Sevilla a Jerusalén. Estrellas invitadas que, ahora que caigo, viajarán sin dedicatoria, faltas de letras manuscritas que habrá que escribir a destiempo. Pero, ¿no ocurren a destiempo la mayoría de las cosas bonitas? Los chats de gmail, el mensaje de aquella amiga, el amor que, de repente y aunque ya sea demasiado tarde, un día ya no vacila...

Le escribo a MR desde la cama, con mi mantita eléctrica en el cuello y el valum 10 mg en la barriga. Intercambiamos claves, no hace falta mucho, ya hace tiempo que somos esa cosa tan rara que se conoce como amigas. Yo me lamento un poco, ella, por fin, después de meses de papeles y luchas periodísticas, da buenas noticias.

-Mándame fotos, no te olvides.
-Tú cuídate, pero no cambies.

Después de tantos años, media hora de chat puede resumirse en un par de frases. En el aire, queda un grupo de palabras -una clave íntima y compartida-:

"Pase lo que pase, que no te manchen".

lunes, 13 de septiembre de 2010

Melodia de la semana, del mes, del año...


Muchos domingos, muchos lunes de madrugada, muchas tardes de aeropuerto recuerdo a Mara con las gafas de poeta terminando un verso, en mitad de un ejercicio de palabras: "... todavía no he aprendido a resolver las despedidas". La frase era ésta o se le parecía. Tengo que preguntarle, le hará gracia: "¿De verdad que para ti ha sido tan importante? Resolver las despedidas como quien se enfrenta a una fórmula matemática, como quien aplica un método y se pierde, porque nunca ha sabido leer bien los libros de instrucciones.

Luego un día, un poeta te enchufa en el spotify esta canción y descubres que las casas, como las pieles, como las lágrimas, tampoco son buenas para el álgebra de las soledades, que también ellas se pierden en los decimales del silencio y en las ecuaciones de las esquinas vacías.

Mi casa se queja, te echa de menos...



Mi casa está enferma no sé que le pasa.
Las luces se encienden.
No puedo apagarlas.
Las puertas chirrían
Y crujen los muebles.
Los grifos gotean
Y el suelo se mueve.

Mi casa no sabe que aún nos queremos.
Mi casa se queja, te echa de menos.
Si no estás en casa se escucha un lamento.
Mi casa se queja no aguanta el silencio.

No puedo orientarme
Si no estás en casa.
No encuentro la cama,
no encuentro nada.
Mi casa está fría,
mi casa está helada,
desde que te has ido,
no sé que le pasa.

Mi casa no sabe que aún nos queremos.
Mi casa se queja, te echa de menos.
Si no estás en casa se escucha un lamento.
Mi casa se queja, no aguanta el silencio.


Marc Parrot

jueves, 17 de junio de 2010

Melodía de la semana

Bueno, como en todo...




From the ice-age to the dole-age
There is but one concern
I have just discovered :

Some girls are bigger than others
Some girls are bigger than others
Some girl's mothers are bigger than
Other girl's mothers

Some girls are bigger than others
Some girls are bigger than others
Some girl's mothers are bigger than
Other girl's mothers

As Anthony said to Cleopatra
As he opened a crate of ale :

Oh, I say :
Some girls are bigger than others
Some girls are bigger than others
Some girl's mothers are bigger than
Other girl's mothers

Some girls are bigger than others
Some girls are bigger than others
Some girl's mothers are bigger than
Other girl's mothers

Send me the pillow ...
The one that you dream on ...
Send me the pillow ...
The one that you dream on ...
And I'll send you mine

miércoles, 9 de junio de 2010

Maravilloso comentario de una tal Marta en una noticia de El País

453 Marta - 09-06-2010 - 21:01:32h

Para Axel (368), ¿y tú crees que muchos de los que escriben comentarios aquí conocen a Susan George, Noam Chomsky y compañia? Para nada, se limitan a decir que si Zapatero es un inútil, que fuera políticos (desde luego los de España no se merecen gran cosa), que si los funcionarios a la calle, que si mejor privatizar todo, etc, etc. Lo peor de todo es que desde los mismos trabajadores, desde la misma clase media y baja (porque sí, sigue habiendo clases) se está alentando todo esto, están pidiendo a gritos acabar con el Estado de Bienestar, y claro, el FMI, los neocon, los especuladores se parten de risa, porque ya que se lo piden, pues claro, habrá que concedérselo.

lunes, 7 de junio de 2010

Invitada en la galaxia de los libros

La estrella novata:¿Te importa si hago una fotillo al escaparate? Es que me hace mucha ilu...
El librero: Sin problemas mujer.


'La estrella invitada', en el escaparate de Manuel de Falla.

Astros cómplices

Que una se encuentra tarde -con el despiste-, y a los que no piensa renunciar ni una mijita.
Muchas gracias!

martes, 1 de junio de 2010

Melodía de la semana

no estoy pa tonterías
báilame un rocanrol
dame una alegría
hace calor
quítate la blusa
¿para qué quieres la información
si no la usas?


Kiko Veneno

Refranero popular

Cuando dios cierra una puerta, abre una ventana...

miércoles, 26 de mayo de 2010

Frases célebres

Juanma: "He tardado años en darme cuenta de que en este mundo en el que vivimos la gente confunde la educación con debilidad".