"Hay muchas cosas que no puedo decir a nadie, casi todas se refieren a las matemáticas". Carlos Edmundo de Ory
jueves, 22 de enero de 2009
Melodía de la semana
Cuando amas las ciudades se descubren cálidas y mullidas, las calles y rincones adquieren significados insólitos y el escorzo de una plaza puede erizarte el corazón.
Cuando amas su espacio se vuelve radiante, magnífico... Sólo porque él vive allí...
On the Street where you live
I have often walked down this street before
But the pavement always stayed beneath my feet before
All at once am I several stories high
Knowing I'm on the street where you live
Are there lilac trees in the heart of town
Can you hear a lark in any other part of town
Does enchantment pour out of every door
No, it's just on the street where you live
And oh, the towering feeling
Just to know somehow you are near
The over powering feeling
That any second you may suddenly appear
People stop and stare. They don't bother me
For there's no-where else on earth that I would rather be
Let the time go by; I won't care if I
Can be here on the street where you live
Can be here on the street where you live
Can be here on the street where you live
Frederick Loewe y Alan Jay Lerner
My Fair Lady
Bueno, no tiene el magnetismo cultureta del Profesor Higgins pero es que esta canción me encanta y este pretendiente me resulta tan... entrañable...
La herencia ancestral
Supongo que una fagocita demasiado pienso sentimental como para que a ciertas alturas de la película -esas alturas en las que salen las primeras líneas de expresión, empiezas a descreer que las cosas mejoren y todo el mundo comienza a hacer bromas con las fórmulas de cocción del arroz- sea capaz de pensar por su cuenta. Si todos los finales felices terminan con un beso en el Empire State y una casa con perro y niños, no es raro que a una le cuesta trabajo adaptar tales categorías cinematográficas a su prosaica vida de superviviente. Una cree que, al final, "las cosas se arreglarán", "los malos la cascarán", "el chico guapo se quedará con la fea simpática", y "alguien encontrarás que te dé lo que tú necesitas". Alguien que dibuje y coloree esa vida idílica de casa adosada, trabajo maravillosamente pagado, cuenta en la boutique pija y encantadores bebés que, en tus brumas mentales, no se hacen caca ni pipí.La basura cultural de este mundo adorador de ídolos -a la tele me remito- termina por establecer perversas categorías mentales que, como si de vallas para el ganado se tratara, conducen tus acciones y tu pensamiento hacia ese happy end que alguien te ha escrito en sangre que mereces tener. O mejor, dicho, que alguien ha escrito en sangre que es la única forma de happy end.
Así las cosas, una puede tener un trabajo estimulante, una vida rica en actos sociales, una librería interesantísima, un instinto maternal propio de loba romana, una conexión wifi y un armario envidiable y echar de menos "la protección" de un señor X que imaginamos capaz de cubrir todos nuestros vacíos. Aunque ya los tengamos cubiertos.
"Oh... desgracia. Oh... incomprensión. Todo el mundo ve que mi vida es fantástica pero a mí... me falta algo". Me falta que algo cuaje con ese maromo al que jamás hubiera echado la mano encima de haber tenido 15 años menos pero que hoy -por el mágico efecto de nuestra hipoteca ancestral- resulta más guapo, más limpio, más suave, mejor. "¿Cómo puede estar con aquel tío?", se preguntan algunos cuando ven salir de la Iglesia a la extraña pareja formada por la jueza cultureta y el comercial de piensos fanático del F. C. Deportivo Pan con Migotes. Los más románticos miran al vacío y sueñan con la utopía anarca de la no cultura: "hay algo más allá que nos conecta como seres vivos..."
Ja... piensa una cuando sabe que el intimo mundo interior de cada uno no tiene puertas de conexión. Cuando sabe que no se trata de aficiones distintas, sino de distintas formas de mirar el mundo, distintas aspiraciones, admiraciones y hasta ritmos sexuales, distintas razones que te hacen latir el corazón... Distintos mundos que se vuelven uno cuando se cuenta, por fin, con un pedazo de carne que convertir en nuestro happy end, que convertir en padre, compañero de cenas y razón para sentir, muchas décadas de lucha de género en la cuneta, que por fin eres una mujer completa.
Completa aunque te estremezcas más hablando por teléfono con tu mejor amigo que cruzando en crucero el mundo con él, completa aunque tu lista de amantes se alargue hasta el infinito, completa aunque sientas cierta vergüenza de su afición a las camisetas sintéticas del equipo local. Aunque te sientas incomprendida, vacía, estafada por esta peli en la que -caray- no ganan los buenos ni tampoco devuelven la entrada.
Completa aunque a los cincuenta descubras que tal vez hubieras estado mucho mejor sola.
Herencia ancestral, estructuras de género. Basura cultural para hacernos más vulnerables, más dependientes, en definitiva, más pequeñas.
martes, 20 de enero de 2009
Frases célebres
Chapa: "En Francia para trabajar, hay que hablar francés; en Cataluña para trabajar, hay que hablar catalán y en Cádiz para trabajar, hay que tener enchufe. Cada uno con su idiosincrasia..."
jueves, 8 de enero de 2009
Frases célebres
Lola: "La conciencia es como el chicle: cada uno la recoge o la estira como le da la gana"
lunes, 5 de enero de 2009
El hombre palanca
La palanca es una máquina simple -rudimentaria y prehistórica- perfecta para multiplicar la fuerza. El miedo a la soledad -al fracaso, al envejecimiento- es una plaga virulenta muy propia del siglo veintiuno. Ambos ingenios se complementan en un concepto que, cada vez con más insistencia, se produce entre los grupos sociales que me circundan. La expresión Hombre Palanca -de nuevo aviso su capacidad para denotar versiones femeninas- sirve para denominar a aquel ser que, como el mecanismo P x dp = R x dr, sirve para aplicar y concentrar nuestra fuerza en el levantamiento -y con él, expulsión- de un cuerpo demasiado pesado como para desplazarlo con un empujoncito.El cuerpo demasiado pesado es normalmente una relación más o menos consolidada. Un proyecto de vida naufragado a costa de postergaciones, egoísmos y mentiras piadosas que hace mucho tiempo que va a la deriva sin que nadie haya tenido narices de hablar del tema. El Hombre Palanca -el Ser Palanca para ser políticamente correctos- aparece en forma de encantador compañero de trabajo, parlanchín partenaire de estudios, amigo de un amigo presentado en una cena o vecino amable que te pregunta que tal mientras te sujeta la puerta.
El hombre palanca suele estar soltero, sin compromiso, suele disfrutar de las mieles de una independencia casi hollywoodiense y encarnar todo un catálogo de actividades más o menos intelectuales, más o menos deportivas, más o menos sociales, con las que la individua emparejada siente, de repente, una profunda y ancestral empatía. "¿Coleccionas sellos? Me encanta". "¿Eres un especialista en las migraciones de aves del norte de Europa? Jo... cómo he tardado taaanto tiempo en conocerte".
Debido a la fuerza ejercida por el punto de apoyo, también llamado fulcro, el ser que hasta entonces había compartido tus suspiros se convierte a partir de ese momento en un individuo devaluado y devaluante, cuyos hobbies son ridículos, cuya conversación resulta aburrida y su barriguita un cúmulo de lípidos absolutamente ajenos. Mientras las conversaciones se alargan con El Hombre Palanca y los mensajes al móvil multiplican tu factura, la fuerza aplicada va aligerando el peso de aquella decisión tan radical, de aquel corte por lo sano que semanas antes te hacía temblar las piernas.
Y como el peso es ligero, ligerísimo, el desplazado no vale nada, y como se tiene El Hombre Palanca para tomarlo del brazo y no sentirse deshermanada, las cosas ocurren de manera turbadoramente natural, extraordinariamente rápida.
Al menos, para una de las partes.
"Sí, lo hemos dejado, de mutuo acuerdo. ¿Con EHP? Bueno... no... es un amigo... pero nada serio..." Mentira. Estudios científicos que no sé si se han hecho, confirman que en la mayoría de los casos el agente expulsor, aquel que aplicó la fuerza a la palanca y le dio al tipo su número de móvil sabiendo perfectamente la verdadera intención, sólo quiere sustituir un peso por otro.
Si tiene suerte, la siguiente expulsión es rápida e indolora, deja espacio para la construcción personal, el cultivo de las artes, la juerga y la independencia. Si no, empiezan los problemas. Es entonces cuando en la relación recién estrenada resuenan los chirridos, los desajustes, los desórdenes. Los efectos colaterales de intentar adaptar un cuerpo al molde dejado por otro. La cosecha anémica de quién no se atrevió a dejar el corazón en barbecho.
Empieza -salvo en misteriosos casos de perfecto acoplamiento- la crisis estructural de un modelo de relaciones habitualmente coronadas con matrimonio, hijos y cuernos a los cuarenta. Relaciones forzadas que aseguran compañía durante la cena, descuentos en el cine, acompañantes en bodas y viajes y otras muchas versiones del amor a duras penas. ¿A te que suenan?
miércoles, 31 de diciembre de 2008
Desafío digital
Como yo misma me he encargado de propagar por el facebook mi Navidad terminó con una semimutilación de mi dedo izquierdo. Un super mini cooper que me las tenía guardadas desde que me dio por insinuar que era "un poco mariquita" se ensañó con mi falange hasta convertirla en un fotograma de la autopsia de Laura Palmer. Desde ese momento varias preguntas azotan mi ya de por sí dura existencia: 1º- Si me desmayo con esto, ¿seré capaz de soportar las contracciones de un parto?, 2º- ¿Perderé la uña? 3º- ¿Sería contraproducente estrenar mi nuevo esmalte? 4º- ¿Recuperaré la sensiblidad y la temperatura? 5º- Pasar por una experiencia tan traumática, ¿me hará más dura?
Y sexta y más importante: ¿Desarrollaré como si fuera un personaje de Héroes alguna habilidad desconocida para pelar y comer esta noche gambas y patas rusas?
Mi tiempo se acaba y el dedo responde con dificultad... grrrrr....
Y sexta y más importante: ¿Desarrollaré como si fuera un personaje de Héroes alguna habilidad desconocida para pelar y comer esta noche gambas y patas rusas?
Mi tiempo se acaba y el dedo responde con dificultad... grrrrr....
viernes, 26 de diciembre de 2008
La movida madrileña, el derecho de la mujer y los cinco muñecos
A veces, una quisiera tener la chispa, el ingenio y el salero para escribir un post taaaaan bueno...
Una lástima que, cesiones para el humor negro aparte, no pueda quitarme el amargo regustillo del miedo: Chica, esta gente habla en serio.
Una lástima que, cesiones para el humor negro aparte, no pueda quitarme el amargo regustillo del miedo: Chica, esta gente habla en serio.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Frases célebres
Antonio: "Espero llegar más despierto al 009, creo que este dígito tiene licencia para amar"
mmmmm.... ojalá...
mmmmm.... ojalá...
lunes, 22 de diciembre de 2008
La táctica del cordero y el menú de las arañas
Muchas décadas de lucha por la igualdad femenina después, las mujeres seguimos arrastrando la atávica costumbre de ser madres, enfermeras, psicólogas , brujas, expertas cortesanas, adivinadoras de la fortuna y resucitadoras varias. Todas, alguna vez, tuvimos un episodio de "Suproblemaesquenadielehaqueridocomolequieroyo" o "enrealidadsóloyosélomuchísimoquevale" o "aypobrecito, aypobrecito". Cómo buscadoras de oro, como buscadoras de tendencias o coolhunters -un trabajo que ahora, mira por dónde, está muy de moda- vamos por el mundo a la caza y captura del ejemplar más desvalido, del más necesitado, el que aglutine más problemas o resulte más tóxico emocionalmente hablando. A la caza, en definitiva, del cordero degollado. Como un mandato divino, como un estúpido reto. "Sí, Manolito será muy bueno y muy santo, será limpio y cocinilla, tendrá formación de género, adorará la poesía, admirará a Virginia Wolf y respetará religiosamente el reciclaje, pero es que... me resulta taaaaan aburrido..."
Aunque las hay que aprenden a tiempo -Hombre de mediana edad adorador de su madre/esquivador del compromiso=Uy... tú no me convienes-, el número de mujeres adictas a ir salvando vidas y rescatando corderos se repite en todos los países y todas las sociedades. Parece innato a un género al que desde muy pequeñas le enchufaron la bata de enfermera, la tiza de maestra, la cocinita o el bebé de plástico.
Hace un par de días, leía en una muy cuestionable revista científica cedida amablemente por Spanair que hay un tipo de arañas macho que se hacen los muertos para provocar la curiosidad de ellas y, acto seguido, trincarlas vilmente para el apareamiento. Qué decepción... Cuánto daba yo por un mundo animal en el que -como en la alta sociedad- destacan siempre los de mejores plumajes, los más grandecitos, los que bailan mejor, tienen mejores coches o más largo el pico... Cuánto daba yo por las arañas... tan arpías y tan listas ellas... Pues no.
Los muy canallas de los araños se echan al suelo con expresión victimista -si es que la mímica cabe en el universo gestual de este tipo de invertebrados- propiciando que la hembra se acerque para pillarle desprevenida y hacerles, no sé, pues unos 400 o 500 niños... La verdad es que no me fiaría demasiado de la competencia científica de mis cifras.
Sólo me queda el consuelo de que otra especie más baqueteda, más dura y más herida, ha dado la vuelta al sistema devorando al macho tras el coito en plan Mantis Religiosa.
"¿Pero cómo que dices que te vas? Si no eras nada antes de que yo te conociera..."
Ñam.
jueves, 18 de diciembre de 2008
Frases célebres
María: "Hacer didáctica emocional cansa. De tanto meterte y sacarte las tripas para mostrar lo que sientes terminas destrozada".
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Melodía de la semana
Me hiciste un regalo,
y yo tardé unos días en abrirlo...
Enero en la playa
Y tu piel es blanca, como esta mañana de enero,
demasiado hermosa como para ir a trabajar.
Y, sin pestañear, hablamos con la jefa, un cuento chino,
y, como niños, nos volvemos a acostar.
Se supone que debía ser fácil, ¿tienes frío?,
pero a veces lo hago un poco difícil, perdón.
Suerte que tú ríes y no te enfadas
porque eres más lista y menos egoísta que yo.
¿Todavía tienes frío? Bueno,
cierra los ojos un minuto que te llevo a un lugar.
Imagina una calita, yo te sirvo una clara.
Es verano y luce el sol, es la costa catalana.
Y estamos tranquilos, como anestesiados,
después del gazpacho nos quedamos dormidos
mirando el Tour de Francia en la típica etapa
donde Lance gana imponiéndose al sprint
con un segundo de ventaja en el último suspiro,
colgándose a sus hombros el maillot amarillo.
De nuevo al chiringuito, un bañito,
helado de pistacho y partida al futbolín.
Lanzamos unos frisbis, jugamos a las cartas
y acabamos cenando sardinas y ensalada.
Bebemos, dorados. Hablamos, callados.
La luna, la sal, tus labios mojados.
Me entra la sed y pido una copa
y España se queda en cuartos en la Eurocopa.
Pero nos da igual, hoy ganaremos el Mundial.
Subimos a casa, hacemos el amor
y sudamos tanto que nos deshidratamos.
El tiempo se para, el aire no corre.
Mosquitos volando y grillos cantando,
y tú a mi lado, muriendo de sueño.
Cansada, contenta, me pides un cuento,
y yo te lo cuento, más bien me lo invento.
Te explico que un niño cruzó el universo
montado en un burro con alas de plata,
buscando una estrella llamada Renata que bailaba salsa
con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta.
Malvado, engreído, traidor, forajido,
conocido bandido en la Vía Láctea
por vender estrellas independientes
a multinacionales semiespaciales. Y te duermes.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Al principio, como siempre, dormimos abrazados,
y cuando ya suspiras me retiro a mi espacio.
Me gusta dormir solo a tu lado
de la cama, esta cama, hoy repleta de mantas,
en esta mañana fría, fría, fría,
congelada, congelada.
Facto Delafé
y yo tardé unos días en abrirlo...
Enero en la playa
Y tu piel es blanca, como esta mañana de enero,
demasiado hermosa como para ir a trabajar.
Y, sin pestañear, hablamos con la jefa, un cuento chino,
y, como niños, nos volvemos a acostar.
Se supone que debía ser fácil, ¿tienes frío?,
pero a veces lo hago un poco difícil, perdón.
Suerte que tú ríes y no te enfadas
porque eres más lista y menos egoísta que yo.
¿Todavía tienes frío? Bueno,
cierra los ojos un minuto que te llevo a un lugar.
Imagina una calita, yo te sirvo una clara.
Es verano y luce el sol, es la costa catalana.
Y estamos tranquilos, como anestesiados,
después del gazpacho nos quedamos dormidos
mirando el Tour de Francia en la típica etapa
donde Lance gana imponiéndose al sprint
con un segundo de ventaja en el último suspiro,
colgándose a sus hombros el maillot amarillo.
De nuevo al chiringuito, un bañito,
helado de pistacho y partida al futbolín.
Lanzamos unos frisbis, jugamos a las cartas
y acabamos cenando sardinas y ensalada.
Bebemos, dorados. Hablamos, callados.
La luna, la sal, tus labios mojados.
Me entra la sed y pido una copa
y España se queda en cuartos en la Eurocopa.
Pero nos da igual, hoy ganaremos el Mundial.
Subimos a casa, hacemos el amor
y sudamos tanto que nos deshidratamos.
El tiempo se para, el aire no corre.
Mosquitos volando y grillos cantando,
y tú a mi lado, muriendo de sueño.
Cansada, contenta, me pides un cuento,
y yo te lo cuento, más bien me lo invento.
Te explico que un niño cruzó el universo
montado en un burro con alas de plata,
buscando una estrella llamada Renata que bailaba salsa
con un asteroide llamado Julián Rodríguez de Malta.
Malvado, engreído, traidor, forajido,
conocido bandido en la Vía Láctea
por vender estrellas independientes
a multinacionales semiespaciales. Y te duermes.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Vivan las noches, el sol, la sal en tus labios.
Al principio, como siempre, dormimos abrazados,
y cuando ya suspiras me retiro a mi espacio.
Me gusta dormir solo a tu lado
de la cama, esta cama, hoy repleta de mantas,
en esta mañana fría, fría, fría,
congelada, congelada.
Facto Delafé
Quererse

-No sé cómo quererte.
-Quiéreme cómo tú quieras.
Ella cerró los ojos y sintió palpitar el silencio, el vacío de las respuestas que no hacen falta. Por le hilo del teléfono caminaban dejando huellas moradas las tardes de la infancia, los sueños rotos, la utopía frágil de creernos invencibles. Desfilaban las lágrimas del primer amor y la esperanza de las caricias. Desfilaban dientes apretados, trucos para sobrevivir. Desfilaba la vida que era y la que pudo ser, un desordenado amasijos de espejos, un secreto heredado, varias bofetadas y mariposas de colores de las que viven en la barriga. Desfilaban las máscaras y las mentiras piadosas, las puertas falsas, las corazas. Los pecados ajenos y los propios, los errores de los padres, del mundo. Caminaba un abrazo envolvente, el sexo y el pálpito. El miedo, dejando sobresalir su cabeza por encima del resto. Un amargor de hombres y mujeres secuestrados. Eran los pequeños fracasos y los grandes éxitos. Era el amor inmenso, era la belleza serena del sueño. Quererlo a él, era quererlos a todos, era saberse perdidos, imperfectos. Era abrirse camino, torpemente, por aquella muchedumbre propia y ajena. Era llegar agotada y rozar su mano caliente, escapar un instante del desastre, y respirar, salvados.
Ilustración: The Red Ribbon, Simona Cordero
domingo, 14 de diciembre de 2008
jueves, 4 de diciembre de 2008
Mi candidatura
Este es sin duda un país de misterios. Junto al niño de Somosierra y las caras de Vélmez, el enigma del blindaje del incompetente es otra de las lagunas negras de mi historia emo.. digo nacional. Olisqueo a un lado y a otro y sigo viendo a los mismos, con sus cagadas de empresa, con sus grandes sueldos, con su reuniones de horas y sus diarreas mentales nuevas. Plan de Empresa Más Idiota Todavía, Menos Responsabilidades Todavía. Siempre sorprendiendo. No importa, pagan otros y si la cagamos nos montamos un business weekend en un Spa y nos comemos un poquito... la olla (cómo diría el Señor Lobo). Los veo a ellos y a los micuitbecarios recién llegados para ocupar la plaza de un empleado de boca o cabeza amenazante.
Van saliendo en filita india los peones del desastre y ellos siguen ahí, mirando desde la barrera, manejando dinero que no es suyo con la seguridad de una clausula que perpetúa imbéciles como si este país fuera una especie de ONG Para la Protección de los Cerebros Blandos.
Mmmmm... agridulce país de la casera con tinto, de las contradicciones. En el que siempre pagan los mismos.
Evidentemente, mi candidatura para el 3.000.000 no hubiera sido José Luis.
Van saliendo en filita india los peones del desastre y ellos siguen ahí, mirando desde la barrera, manejando dinero que no es suyo con la seguridad de una clausula que perpetúa imbéciles como si este país fuera una especie de ONG Para la Protección de los Cerebros Blandos.
Mmmmm... agridulce país de la casera con tinto, de las contradicciones. En el que siempre pagan los mismos.
Evidentemente, mi candidatura para el 3.000.000 no hubiera sido José Luis.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Vocaciones
-Anda nena cuenta, ¿qué te gustaría ser de mayor?
-Sirena, peluquera o ginecóloga.
Después me dio la vena de hacerme periodista... Las cosas...
Sin duda, ésta sería mi tarta soñada.
domingo, 30 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
lunes, 24 de noviembre de 2008
Intuiciones propias, ciencias ajenas
Punset: "...lo más sorprendente es descubrir que el amor lejos de ser como cree mucha gente un acto de generosidad y de entrega, trovadoresco, es un acto puro de supervivencia..."
domingo, 23 de noviembre de 2008
De vuelta
El olor de la cocina de mi tía. La empinada cuesta de la entrada. Aquella primera foto, con coleta y vestido rosa, bajo el brazo de mi madre. El verdín de las paredes. El cielo preñado de estrellas. La calma. Una vuelve a casa y sabe que no tiene casa. Sabe que hace tiempo que juega a tomarla prestada. Llega y llena el baño a la temperatura exacta de las lágrimas. Jugar a pertenecer, jugar a ser y saber que, en el fondo, te ha tocado la carta más lúcida, la de saber que no eres nada. La carta agridulce de los que les tocó mirar desde el otro lado, la del vértigo que, en los días de sol en el pecho, te convierte en valiente, fuerte, uña, caricia, "ven, respira, no va a pasarte nada".
Una vuelve a casa y reúne las paredes, vuelve a cuadrar las ventanas. Ordena la fábula de un espacio y lo acicala. Me esperan el té, el agua caliente y el pijama. Me esperan espejismos dulces, las herramientas domésticas, la voz cerca y lejos al otro lado del teléfono. Soy un caracol que apúntala su cáscara. Mientras no sople demasiado frío, puedo creerme abeja u hormiga, vuelvo a fantasear con encontrar mi sitio, los calcetines por encima de la ropa, debajo de una hoja, en mitad de estas ramas.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Frases célebres
Aurora: ¿En Cibeles? Unas tías muy raras... Flacas, flacas, con tacones de 15 centímetros y... ¡Camisetas de tirantes aunque haga frío!
martes, 11 de noviembre de 2008
viernes, 7 de noviembre de 2008
Nubes en la cabeza
Lo malo de tener la cabeza en las nubes es que un día, aburridas del intercambio desequilibrado, son ellas las que entran en tu mollera. Suele coincidir con los días grises de sueños raros. Una se levanta con la sensación de haber dormido demasiado poco, de despertar, por qué no, en mitad de la pesadilla.
Son días en los que el desayuno sabe raro, el café quema la lengua y la cabeza tintinea abotargada. Llena de vapores. Es cuando las ideas locas, los grandes sueños, las ilusiones tontas y los proyectos se caen al suelo de golpe, pesados al perder el sostén del vapor de agua.
Caen sobre el asfalto frío o recalentado, dependiendo la época del año, y te arrancan del viaje vaporoso dónde bailando con la esperanza se perdía tu cabeza. En el viaje, los proyectos pierden datos, se magullan y resultan mutilados. Alguno no sobrevive la velocidad de caída. Es normal, son demasiados metros.
Hoy la cabeza se me ha llenado de brumas y veo con exquisita claridad el final de los caminos. El oscuro paisaje de lo que los mayores llamamos, qué crueles, "la vida real". Hoy, bebo margaritas y mastico lágrimas de abejas, dicen que es un buen antídoto para abrir a las nubes, en medio de mi masa gris, un camino de regreso a casa.
Cuando puedo, entre la telaraña de desalientos y el tic tac de los relojes, les susurro que se vayan, que ya iré yo a verlas. Arriba hay más espacio y el efecto es contrapuesto. Arriba, mi cabeza vuelve a creer en todo lo posible, soy criatura de sueños y nada me da miedo. Allí no tengo nombre, ni camino, ni plazos, ni tiempos. Allí me olvido de que otros nos cocinan la vida para presentármela ya hecha.
Chris Scarborough
jueves, 6 de noviembre de 2008
Melodía de la semana
Con cada amor crecemos, creemos, nos descubrimos. Con cada amor nos hacemos más altos, más guapos, más sabios, nos endurecemos. Con cada amor mudamos la piel y aprendemos a mirar con ojos nuevos. Ojos verdes, azules y negros, ojos prestados. Por eso cada amor, cuando pasa, se lleva una parte única que sólo una vez compartirmos. Una parte que quizás nunca volvamos a ser.
Hasta el día en que una canción melosa en un idioma nuevo te recuerda que nuestras pequeñas historias son grandes hazañas que todos compartimos. Entonces te reconoces a ti, pequeña, lejana, conservada intacta entre el paisaje de sonidos. Entonces estiras la mano y, como dice Miguel Ángel, alcanzas lo real con la yema de los dedos.
Se ha abierto una grieta y allí estás tú, allí están todos, como guardados con mimo. Callados y tímidos, los sentimientos. Brillantes, oscuros, cálidos y dolorosos. Allí están mientras la canción suena.
Decides no escucharla mucho, temes que la magia, como el amor, también pueda morir por la costumbre.
Com anar al cel i tornar
Nina de molsa i glaç
que ara em dorms al costat
et llevaràs un dia amb un cert regust estrany.
Et faràs l'esmorzar,
iogurt amb cereals,
i quan batis la porta notaràs que tot és fals.
Sense fixar-te que ensopegues amb el gat,
ni amb aquell nom que vas guixar amb les teves claus,
mig esborrat.
Com les paraules que ja no em parles.
Nina de sucre i fang,
que ara jeus al sofà,
t'aixecaràs un vespre pressentint aquest final.
Mentre fas el sopar
llesques de pa torrat,
l'estómac encongit t'avisarà que s'ha acabat.
Sense mirar la foto de les nostres mans
que ens vam fer un dia dins el llit en fer-se tard,
no fa pas tant.
Quan em parlaves sense paraules.
D'un amor llarg
com anar al cel i tornar.
D'un amor boig
com pluja seca.
D'un amor dolç
com panellets de pinyons.
D'un amor feréstec com les pel·lícules d'en Truffaut.
Nina de marbre i sal
que un dia em deixaràs
tots els prestatges buits de roba teva per planxar.
Remenant els records,
mentre em faig el dinar
sopa de maravilla i un bistec amb poca sal.
Sense parar de dir-te coses amb el cap,
com quan dormies i jo estava desvetllat
tot enyorant
quan em parlaves sense paraules.
D'un amor llarg,
com anar al cel i tornar.
D'un amor boig
com pluja seca.
D'un amor dolç
com panellets de pinyons,
d'un amor feréstec com els que surten a les cançons.
D'un amor llarg,
com anar al cel i tornar.
D'un amor boig
com pluja seca.
D'un amor dolç
com panellets de pinyons,
d'un amor feréstec com els que surten a les cançons.
Els Pets (bueno chicos, se me tiene que pegar algo...)
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Frases célebres
Lolo (por escrito): Y ya no te doy mas el coñazo con lo de AGUANTAR que parezco la Pantoja cuando salió en la tele diciendo: ESTOY HARTA DE AGUANTAR LA FAMILIA RIVERA...
Pillados
Como tiernas babosas de la campiña
ella y él se enroscaron húmedamente
y el dejo de ser hombre, como ella niña
para ser uno solo completamente
Desde todos los puntos que los juntaban
se saborearon tanto y con tal delicia
que las horas de vida que les quedaban
decidieron pasarlas en la caricia
A menos de un suspiro del tibio abrazo
el resto de la historia se debatía
en átomos, galaxias y otros acasos
encontraron certezas justo aquel día
y se hicieron leyenda los dos amantes
enroscados eterna y húmedamente
nada pudo tocarlos detrás de guantes
sólo pueden saberlo los igualmente
los igualmente...
S. R.
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