Escorzo son ocho amigos y una furgo. También son artistas, compositores, empresarios de
la música y residentes en Granada. Hace mucho tiempo, quizás desde el
principio, que esta banda no es sólo una banda, que es algo mucho más complejo
de explicar que rebosa la manida palabra familia. Algo que se sale de
los moldes para hablar de gente que crece junto a otra gente, de destinos que
se escriben juntos. De hombres que ríen, lloran, aman y aprenden mano a mano
con una música que les da sentido. Tony, Jose, Jimi, Prudencio, JJ, Pepegu,
Zeque y Manuel se unieron para pasar un buen rato tocando y 15 años después son
una de las bandas más respetadas de la música nacional. Un grupo heterogéneo y
heterodoxo en el que cada gusto, cada identidad, tiene un espacio. Todos juntos
y todos por separado, en una mezcla rara y sin embargo equilibrada con la que
han escrito cuatro álbumes y varios sencillos. ‘El encanto de lo irreverente’
(Maldito Records, 2012), grabado en diciembre de 2010 en la Sala El Tren de
Granada, es el recopilatorio con el quieren rendir homenaje a estos 15 años de
escenarios y carretera. Sigue leyendo en la página 4 de MonsoSonoro Sur
"Hay muchas cosas que no puedo decir a nadie, casi todas se refieren a las matemáticas". Carlos Edmundo de Ory
martes, 10 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
Resaca Autoinducida Vol II
-Tienes mala cara, ¿dormiste mal?
-Bueno, tuve bronca en casa anoche.
-Oh… Vaya, mujer, paciencia… Todo tiene arreglo.
-Supongo.
-En serio… Todo pasa. ¿Algo grave que me quieras contar?
-No, nada… Si esto viene de largo. Es conmigo.
-¿Cómo?
-Que la bronca la tuve conmigo, conmigo misma. Estoy a punto de darme un ultimátum.
-Que la bronca la tuve conmigo, conmigo misma. Estoy a punto de darme un ultimátum.
sábado, 7 de julio de 2012
Me & him in Spain
Yo: Yo me he dado cuenta Manolito de que aquí en Castilla se lleva mucho el rollo Desigual...
Lolo: Si por desigual quieres decir descompensado "mepongoestomismo" tienes razón... Que estilismo hija...
Lolo: Si por desigual quieres decir descompensado "mepongoestomismo" tienes razón... Que estilismo hija...
miércoles, 27 de junio de 2012
Jugar a hacer poemas I
Soy la luz que brilla cuando nadie mira
Soy el agua que corre hacia donde no quiere correr
Soy el pájaro que huye cuando le dan pan
Soy la niña que miente
Soy el barco que tiene miedo de salir al mar
Soy la noche en que te obligaron a dormir
Soy la luz de los que se rindieron antes que yo
Soy el fuego negro que quisiera abrasarles
Soy la que calla gritos y grita silencios
Soy el sueño que hoy no me deja dormir
Soy la que no eligió su nombre
Soy el nombre que no eligió mi piel
Soy la piel
Soy el disfraz
Soy ellos
Soy yo
Soy tú
Pero soy, aún soy
(las negritas no son mías, las propone él)
Y esto me recuerda a una canción. Y a la voz de la negra. Y a todas esas mezclas de palabras que hablan de lo que uno no es capaz de decir aunque, como yo, se pase el día hablando.
Soy el agua que corre hacia donde no quiere correr
Soy el pájaro que huye cuando le dan pan
Soy la niña que miente
Soy el barco que tiene miedo de salir al mar
Soy la noche en que te obligaron a dormir
Soy la luz de los que se rindieron antes que yo
Soy el fuego negro que quisiera abrasarles
Soy la que calla gritos y grita silencios
Soy el sueño que hoy no me deja dormir
Soy la que no eligió su nombre
Soy el nombre que no eligió mi piel
Soy la piel
Soy el disfraz
Soy ellos
Soy yo
Soy tú
Pero soy, aún soy
(las negritas no son mías, las propone él)
Y esto me recuerda a una canción. Y a la voz de la negra. Y a todas esas mezclas de palabras que hablan de lo que uno no es capaz de decir aunque, como yo, se pase el día hablando.
martes, 26 de junio de 2012
jueves, 14 de junio de 2012
Prestar la prestada
Sonia Rivers (con un quinto en la mano en mitad de un bar uniformado de la roja): "Sabes lo que dice mi padre? Que el fútbol es de fachista. Que lo inculcó franco para entretener a la gente vamos..."
(las "ch" es intencionada)
(las "ch" es intencionada)
Más o menos algo así...
-Siento mucho mi manía persecutoria y lo de las patadas por
el tic nocturno. Sé que te agobio un poco y que no te dejo dormir.
-Tranquila, no pasa nada. Yo también sé que no es agradable
lo de mi fobia social. Y entiendo que no debió ser fácil cuando descubriste los
pelos verdes que tengo en la espalda…
-Pues no… Bueno, intentaré seguirte menos.
-Y yo ser menos fóbico. ¿Sabes? A veces me gustan tus
patadas.
-Y a mí tus pelos.
jueves, 7 de junio de 2012
¿Tímida quien?
Rakel Winchester habla de 'De mi mucha o poca vergüenza', un libro ilustrado sobre el pudor y las crisis más o menos evidentes de toooooda una generación. Entrevista en MondoSonoro Sur
viernes, 1 de junio de 2012
La princesa, las pelusas y el armario
Está metida en ese rincón del
armario junto a la horquilla oxidada y el puñado de pelusas. La imaginamos más
fresca, con el vestido blanco o rosa, mejor peinada, por supuesto. La
imaginamos con la cara lozana y fresca. Virginal, feliz, buena, bella,
perfecta. Lleva los encajes de ese tiempo en el que nos gustaban los encajes.
Los zapatitos blancos de niña buena. La sentimos dentro del corazón de nuestro
armario y gustamos de acariciarla y alimentar su mundo. Es fácil. Sólo hay que
encender la tele, enchufar una peli. Sólo hay que sentarse a recibir caricias
de color rosa y olor a fresa. Películas de arrebatados finales felices,
canciones de corazones rotos que resucitan por mor del amor eterno, leyendas
sobre otras criaturas adorables que, desde la torre de su castillo, esperan el
dorado final feliz en forma de príncipe inmaculado y valiente. Nosotras no nos
damos cuenta, porque hace demasiado tiempo que está ahí, pero nuestro corazón
late al compás de sus palmitas. Al ritmo que marcan sus expectativas cumplidas,
los encuadres donde todo tiene su correspondiente color pastel y dónde en cada
borde se pueden leer palabras de amor, de amor verdadero, of course. El amor de
la única manera en la que ella lo entiende.
Todas –permítanme la injusta
generalización- tenemos una princesa dentro del armario. Una criatura más o
menos acicalada que tamiza y a veces machaca nuestros pasos por el mundo. Alimentada
por esta industria cultural de mujeres elegantemente atadas por invisibles hilos de oro
y plata –un material muy propio de la indumentaria monárquica-, nuestra
princesa puede nacer en nuestra mismísima cuna. Puede echar a andar en ese
momento en el que se despliegan los mecanismos inconscientes del enamoramiento
materno -que luego pasa a ser paterno y si cabe más princesil- para sellar para
siempre su vinculación con ese universo patriarcal que ya está
tan dentro nuestro que ni lo vemos.
Las princesitas de nuestro armario pueden
tener mucha o poca suerte. Pueden entroncar con una aristocracia similar que
las llene de halagos y ser felices para siempre jamás o pueden dar en hueso.
Véanse esos casos en los que una princesa ve la luz en un entorno hostil en el
que nadie reconoce –ni celebra- las peculiaridades de su especie. Véanse esos
casos que son la mayoría. Casos en los que las princesas del closet sufren
secreta y más o menos calladamente hasta limitar su actuación a ciertos momentos
clave, ciertas situaciones límite, en las que reclaman su posición de divas, el brillo de sus encajes, el amor de la única manera en la que ellas
lo entienden.
Nuestra princesa heredada vive en el fondo de nuestro armario y, como la mayoría no sabemos que existe,
no nos paramos a mirarla. No sabemos que es ella la que inspira muchos de
nuestros desaires, ese catálogo de frustraciones de sentirnos no suficientemente
cuidadas, queridas o celebradas; de necesitar un príncipe que nos halague
y nos haga mimos, que nos regale joyas y nos lleve de paseo. “Pero vamos a
ver, ¿no eres tú la que quiere ir al baile de máscaras? Pues saca las entradas
y ya me dices a qué hora quedamos”. La princesa mira al plebeyo con el que tú
compartes la vida con los ojos llenos de lágrimas. Los taconcitos blancos
golpeando el suelo, llenos de rabia. Se pregunta dónde está la calesa, dónde
está el brazalete de magnolias, en qué lugar quedó ese príncipe que le prometieron llegaría y que no se parece en nada a este individuo imperfecto y algo
perdido que tú frecuentas. “Te mereces algo mejor”, susurra entonces la
criatura sumiéndote en una confusión extraña en la que todo tu mundo, tus
referencias, se dan la vuelta. La princesita saca la artillería, el catálogo de
triunfos ajenos que, como estampitas, ha atesorado durante años. “Mira a
Lady tal, mira a Lady cual, son taaaan felices”.
Todavía preguntándote si
sacarás por internet o en taquilla las entradas para el baile antes de que se
acaben las buenas y muy pero que muy confusa, te paras en seco. ¿Lady qué? Observas las estampitas amarillentas y gastadas por los bordes, la vida de esas mujeres
metidas en burbujas -las señoras de, la asustadas, las niñas eternas, las
felices casadas, las madres abnegadas, las workaholics solitarias en busca del
galán perfecto- y sabes que tienes un poco de todas pero también un poco de
otra cosa. De esa otra cosa que te hacía jugar con princesas pero también grabar
en el casette imaginarios programas de radio, inventar canciones y escribir
historias de naúfragos. Te das la vuelta y la miras de frente. Sus cabellos desmadejados
por el tiempo, su vestido gastado, las ojeras moraditas debajo de los ojos y
los bracitos enclenques. Sabes que, como a ti, a tu princesa también le ha dado
algún golpe la vida. Y te das cuenta de que lo ha llevado bastante peor que tú. Tiene los ojos
vidriosos y el vestido sucio, esa pátina triste de vivir en un mundo antiguo,
en el que las estructuras hacen mucho tiempo que no valen. Aferrada a esa tóxica forma de amor que es la única que ella entiende.
Tienes la tentación
de hacerle cosas malas, de librarte para siempre de ella y sus caprichos.
Esa noche no puedes dormir. Las
dudas te asaltan. La opción de cargártela es una especie de eutanasia parcial y,
bueno, ahora que la has visto de cerca sabes que no tiene tanto poder, que no
es tan fuerte. Al día siguiente te tomas un té con ella y le planteas un pacto: "Te dejo
ver alguna peli moña, pasar horas en L´Occitante y controlar mi Pinterest pero
porfa, no me machaques tanto”. Ella deja caer los ojos, nunca dirá que sí
porque las princesas nunca ceden, son orgullosas y desdeñosas por naturaleza. Inmutable
en tu postura, vuelves a mirarla con cierta lástima y te das cuenta que le
tienes cariño. Alargas la mano para retirarle alguna pelusa que le asoma por el pelo. Aunque sepas que volverá a escaparse del armario, que
habrá veces que no podrá controlarse y te martilleará en la cabeza con su desgastada corona, le tienes aprecio. Ella no sabe lo bien que una se siente cuando usa su VISA y sus patitas para ir al baile, cuando se escapa del castillo, decide su destino y no necesita estar divina para agradar a nadie. Antes de irse, lánguidamente, te toma con
su manita blanca y helada para entonar su dramático adiós: “De acuerdo, pero no todo mi reino ha sido malo”.
La ves alejarse con su vestidito
roidito y su tristeza y sonríes sin que ella te vea. Tiene razón, no todo su
reino ha sido malo y hay hasta algún consejo del que no piensas
desprenderte. Uno: jamás te fiarás de ninguna vieja que te ofrezca una manzana, de hecho, no te fiarás de nadie que gratuitamente te ofrezca una manzana.
Dos: procurarás frecuentar príncipes o plebeyos que, aunque destronados, abdicados y confusos, sean capaces de tener algún detallito.
Por que si no, How do you know he loves you? :b
Por que si no, How do you know he loves you? :b
martes, 15 de mayo de 2012
viernes, 11 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
Ellos y yo, y casi nadie más
Crónica del concierto de Ellos en la Sala Imagina (pág 11 de MondoSonoro Sur)
lunes, 23 de abril de 2012
domingo, 22 de abril de 2012
miércoles, 18 de abril de 2012
Melodía de la semana
Somos muchos. Todos y al mismo tiempo. Somos uno. Imperturbable. Rígido pero maleable. Somos el espejo donde se miran los otros, el charco donde nos descubrimos, el trozo de cristal donde nos reconocemos. Un fluir incesante de pensamientos, memorias nuestras y de otros. Caricias y heridas. Todas y al mismo tiempo. Más dueños de nuestro destino de lo que nadie nos contó, más presos de nuestro destino de lo que nadie nos contó. Escribimos tarjetas de felicitación, asistimos a fiestas y hacemos la compra en el supermercado. Hablamos y comemos. Hacemos el amor y hacemos la guerra. Dormimos. Solos, muy solos. Solos con nosotros mismos. Solos entre los otros. Nos hacemos fotos. Vencemos y nos dejamos vencer. Nos reconocemos.
Somos carne caliente y sensible. Piel. Poros que dejan transpirar el agua, que se suavizan con besos y con aceite. Somos lo que queremos y lo que otros quieren. Lo que nos dejamos y lo que nos dejan. Ser libres y no, estar presos y no. Somos algo, con nombre, con patria. Somos hasta que un día, algo, alguien, una amalgama de gestos que pertenecen a una o a cien personas, nos toca el hombro, nos toma de la mano, nos enseña un nuevo espacio en nuestro propio mapa. Un trozo de piel extraña, más limpia, que no tiene nombre. Un trozo de piel que también estaba ahí, que es nuestra, que es nueva. Piel que ha permanecido recubierta de resistencia. Resistencia propia y ajena. Resistencia con nuestro nombre, resistencia que tiene nuestra cara, nuestra huella, nuestras contraseñas.
Sabemos que ese lugar puede ser sólo un espejismo, sólo un fruto de casualidades. Un suspiro. Ser y no ser, como el éter. Sabemos que es difícil llegar allí y muy fácil perderse. Sabemos que ese espacio nos da vértigo. Nos habla en otros idiomas, de cosas que duelen, que no queremos. Algunos elijen darse la vuelta, volver al paisaje de siempre.
Pero puede ocurrir que, cuando se ha respirado en esa piel nueva, ya no valgan los mapas de siempre.
Maravillosos tres nuevos temas.
martes, 17 de abril de 2012
sábado, 14 de abril de 2012
Frases célebres
PiliB: "Los neuróticos del mundo deberíamos denunciar al tipo que inventó el whatsapp".
jueves, 12 de abril de 2012
Melodía de la semana
Hoy alguien nos dedicó una canción... :')
Eva no quiere ser pagada
ha paridora pagada con pan
Eva prefiere también parir
pero después escoger dónde ir
por eso adquiere un semental
y le da usos sin dudas normal
Eva cambió la señal
Eva sale a cazar en celo
Eva sale a buscar semilla
Eva sale y remonta vuelo
Eva deja de ser costilla (x2)
Eva no intenta vestir de tul
Eva no cree en un príncipe azul
Eva no inventa falso papel
el fruto es suyo con padre o sin el
Eva se enfrenta al que dirán
firme al timón como buen capitán
y encoge hombros
Eva sale a cazar en celo
Eva sale a buscar semilla
Eva sale y remonta vuelo
Eva deja de ser costilla Silvio Rodríguez Fórmula magistral
Alto potencial intelectual + vida aburrida = ideas obsesivas.
De Carmen, a través de Anul Un.
martes, 10 de abril de 2012
Nos vemos, ¿no?
Con un año de retraso -cambiarse de pies constantemente es lo que tiene- este viernes, por fin, la estrella y yo estaremos en La Clandestina haciendo una lectura.
Una lectura, que -con esto del pudorcito y la brevedad no lo había puesto y es para matarme- estará presentada por el poeta, amigo y maestro -o profe de muchas cosas, que seguro que le sonará menos taurino- Miguel Ángel García Argüez. Un lujo vaya...
Una lectura, que -con esto del pudorcito y la brevedad no lo había puesto y es para matarme- estará presentada por el poeta, amigo y maestro -o profe de muchas cosas, que seguro que le sonará menos taurino- Miguel Ángel García Argüez. Un lujo vaya...
Nos encantará veros por allí :)
Viernes día 13
20’00 h.
Librería-cafetería La Clandestina (Cádiz)
viernes, 23 de marzo de 2012
Por fin
No será hoy, será mañana, pero mis chicas -y mi chico- saltaremos a la pista...
Porque no queremos más lamentos, porque no creemos en un final prometedor, porque no jugamos a ganar, porque arriesgando lo pasamos mucho mejor...
Porque no queremos más lamentos, porque no creemos en un final prometedor, porque no jugamos a ganar, porque arriesgando lo pasamos mucho mejor...
Ya no les queda nada
Les quitaron todo atisbo de color
Les robaron las palabras
Les hundieron bajo el agua
Destrozaron su talento arrollador
Lo que no imaginaban
Es que alguno conservara el corazón
Los trocitos de asteroides pequeños escapan del hubble mi amor
Los chicos hoy saltarán a la pista
Y arrasarán porque ya no tienen miedo a gritar
Como si fuera el último día
Como si el golden torch hoy fuera a resucitar
Ya no se van a agachar
Ya no les pueden parar
Hoy los tabiques se empiezan a tambalear
Se van a desplomar
Sí
No quieren más lamentos
Ya no creen en un final prometedor
Les da igual que pase el tiempo
Sólo quieren el momento
Se olvidaron del futuro aterrador
Ya no les interesan
Las apuestas a caballo ganador
Hoy prefieren no jugar a ganar
Arriesgando lo pasan mucho mejor
Los chicos hoy saltarán a la pista
Y arrasarán porque ya no tienen miedo a gritar
Como si fuera el último día
Como si el golden torch hoy fuera a resucitar
Ya no se van a agachar
Ya no les pueden parar
Hoy los tabiques se empiezan a tambalear
Se van a desplomar
Sí
Los chicos hoy saltarán a la pista
Y arrasarán porque ya no tienen miedo a gritar
Como si fuera el último día
Como si el golden torch hoy fuera a resucitar
Ya no se van a agachar
Ya no les pueden parar
Hoy los tabiques se empiezan a tambalear
Van a caer, se van a desplomar
La Casa Azul
Les quitaron todo atisbo de color
Les robaron las palabras
Les hundieron bajo el agua
Destrozaron su talento arrollador
Lo que no imaginaban
Es que alguno conservara el corazón
Los trocitos de asteroides pequeños escapan del hubble mi amor
Los chicos hoy saltarán a la pista
Y arrasarán porque ya no tienen miedo a gritar
Como si fuera el último día
Como si el golden torch hoy fuera a resucitar
Ya no se van a agachar
Ya no les pueden parar
Hoy los tabiques se empiezan a tambalear
Se van a desplomar
Sí
No quieren más lamentos
Ya no creen en un final prometedor
Les da igual que pase el tiempo
Sólo quieren el momento
Se olvidaron del futuro aterrador
Ya no les interesan
Las apuestas a caballo ganador
Hoy prefieren no jugar a ganar
Arriesgando lo pasan mucho mejor
Los chicos hoy saltarán a la pista
Y arrasarán porque ya no tienen miedo a gritar
Como si fuera el último día
Como si el golden torch hoy fuera a resucitar
Ya no se van a agachar
Ya no les pueden parar
Hoy los tabiques se empiezan a tambalear
Se van a desplomar
Sí
Los chicos hoy saltarán a la pista
Y arrasarán porque ya no tienen miedo a gritar
Como si fuera el último día
Como si el golden torch hoy fuera a resucitar
Ya no se van a agachar
Ya no les pueden parar
Hoy los tabiques se empiezan a tambalear
Van a caer, se van a desplomar
La Casa Azul
jueves, 22 de marzo de 2012
Entender, confiar
Él siempre me lo dice y yo no le termino de entender. Todo va a está bien cielo, todo va estar bien. Yo no le entiendo porque en ese momento estoy cansada, o triste, o ansiosa, y le escucho pero no le oigo. O le oigo pero no le escucho, no sé... Me lo dice en mensajes de color gris que llegan a mi móvil, me lo dice también al oído porque a veces necesita romper la ambiguedad de tanto texto corto. Porque en este mundo loco en el que hemos caído es fácil creer que tenemos algo que ni tocamos, que somos algo que no sentimos, que formamos parte de algo -por inmersión o por evasión- que es humo, fruto de lo circunstancial y del azar, del capricho de algún publicista, o algún guionista con ganas moldear nuestra vida. Es fácil vivir una vida pública maravillosa y una vida íntima que es un desastre. Es fácil crear siluetas agradables y circunstaciales con las que bailar perfectos y es fácil huir de aquello que nos sacude, que nos ponen un espejo. Es fácil huir de aquellos que saben cómo saben nuestras lágrimas y, aunque las aceptan, nos la recuerdan.
Y un día te topas con esta foto y sabes que, a pesar de todo, sí que entiendes lo que él te quiere decir, lo entiendes perfectamente. Aunque tu resistencia haya querido aferrarse a modelos que no valen, que ya demostraron que no valen; aunque la resistencia de otros te machaque la cabeza y el corazón. Modelos que hablan de lo que otros eligen, exigen, para uno. Modelos que pulverizan tu cabeza, modelos que se nutren del miedo, de la vanidad o del apego. Modelos para sentirnos incompletos, o para creernos libres cuando estamos presos.
Modelos diseñados todos para que se nos olvide que nuestro mayor enemigo está siempre dentro de nosotros mismos, vestido con nuestras mejores ropas. Alojado en ese disco duro imperturbable que son nuestras creencias, nuestras ideas, nuestros miedos, nuestras etiquetas. Esa heredada concepción del mundo en la que las cosas siempre parecen más complejas de lo que realmente son.
Estar bien. Aceptarse, reconocerse, dejarse ir. Aceptar, reconocer, dejar ir. Dejar de malgastar segundos pertrechados en esquemas que no nos valen. Amarse, amar. Aprender a acoger y también a decir adiós.
Aceptar que estamos bien, que todo va a salir bien.
Conocer cual será el final de la película y saber que, aunque no lo parezca, es lo mejor que te puede pasar.
Estar bien. Aceptarse, reconocerse, dejarse ir. Aceptar, reconocer, dejar ir. Dejar de malgastar segundos pertrechados en esquemas que no nos valen. Amarse, amar. Aprender a acoger y también a decir adiós.
Aceptar que estamos bien, que todo va a salir bien.
Conocer cual será el final de la película y saber que, aunque no lo parezca, es lo mejor que te puede pasar.
Foto tomada en el Paseo Marítimo de Cádiz y compartida por la Biblioteca de la UCA en Facebook.
miércoles, 21 de marzo de 2012
Feliz día
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Marío Benedetti
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
Marío Benedetti
viernes, 16 de marzo de 2012
Vive La Pepa 2012
Los que leen el blog y me conocen bien la carita, saben que además de neurótica empedernida y grafómana intermitente tengo un empleo. Un empleo que ya no es exactamente de periodista y sí de chica para todo. Aunque haga de periodista de vez en cuando y todo tenga que ver con esa palabra que a veces odio y otras adoro, comunicación. Comunicación corporativa, comunicación institucional, comunicación 2.0, comunicación de crisis, comunicación, comunicación, comunicación. Una 'especialidad' donde todo entra, lo cual es estresante pero nada malo dado los tiempos que corren. Y como en ese cajón de sastre cabe de todo, también cabe comunicar con herramientas que no son letras. Así salió primero el plan de comunicación, luego el eslogan, luego el briefing… Y dificultades aparte, al final salió este anuncio –spot para los entendidos- del que me siento muy orgullosa.
No es fácil, y más en estos tiempos de recortes, vender una constitución :b
Muy gráfico
-Mira Vila, no hay nada imposible en esta vida. Pero como eso pase vamos a terminar todos como los dibujitos chinos.
-¿Cómo?
-Con la cabeza a un lao, la boca abierta y los mocos colgando...
-¿Cómo?
-Con la cabeza a un lao, la boca abierta y los mocos colgando...
jueves, 15 de marzo de 2012
miércoles, 14 de marzo de 2012
Perspectivas
El hombre se dio la vuelta en la cama para rozarla con la punta de los dedos. Podía oír su respiración. Se acercó despacio y pegó la nariz contra su pelo. Identificó el perfume compartido, la reconocible combinación de hormonas que pellizcaba su centro. Cerró fuertemente los ojos y se dejó ir. Fue un extraño ejercicio que le costó unos segundos. Imaginó que ella acababa de meterse entre sus sábanas, que era piel nueva y extraña, desconocida entre las paredes del dormitorio, de la casa. La siguió observando un rato más, recorriendo cada breve gesto de aquel sueño ajeno. La imaginó en otra vida, en otra cama, en otro sitio en el que nunca se hubieran cruzado. La imaginó en otros escenarios, en otros conflictos, arrancando la rabia de otro hombre que no era él, que ni siquiera se parecía a él, que no se hubiera llevado bien con él. La imaginó arrancando también su ternura, el deseo en los bordes de la costumbre. La vio llorando otras lágrimas, teniendo otros hijos, dejándose oler por un extraño que un día fantaseara al encontrarla durmiendo en su misma cama. La admiró ligera y liviana, sin el peso muerto de la propiedad y la costumbre. Sin la repetición de verla todas las mañanas, de cuidar de sus jaquecas y de sus gripes, de escuchar su voz templada al final del día. ¿Recibiste mi mensaje? ¿Has hablado con el técnico del seguro? Estoy muerta, creo que me voy ya a la cama.
Horas después, mientras preparaban en desayuno, ella le abrazó con entrega y él no se zafó como de costumbre. Lo de antes ha sido muy especial, le susurró al oído. Él sonrió mientras observaba detenidamente los contornos una tostada.
En el espacio familiar de la cocina todo había vuelto a su sitio. Se reencontraba con la ruta de siempre pero aún podía notar un pellizco en la parte superior del vientre. Aquella mañana, en aquella cama, se había dado cuenta de que esa mujer dormida siempre tendría algo de extraña, de que les unía un hilo muy frágil camuflado por la cíclica repetición de sus rutinas. Que no era suyo, que no era suya. Pensó entonces que todo podía quebrarse en un momento, de que sólo una concatenación de casualidades, una concatenación de miedos y azares pero también de acción consciente seguían manteniendo a aquel ser amaneciendo entre sus sábanas. Se reconoció, también, increíblemente ligero. La había pensado en otra cama, en otro escenario, y había podido reconocerla. Fuerte, entera, sin necesitarle, sin necesitarla.
El paso de los años había dejado caer entre ambos una sensación de permanencia que pesaba y absorbía. El hombre comprobó cómo era la vida cuando se esfumaba, sólo unos segundos, aquella mañana. Concluyó entonces que sólo asistía a una de sus vidas posibles, a una versión de entre las muchas. Notaba una sensación extraña, muy parecida al miedo pero también muy parecida al placer.
Antes de salir de casa se detuvo a darle un beso. Eligió detenerse a darle un beso. Eligió regresar luego, observar cómo se desplazaba por el piso, cómo agarraba el vaso de cristal lleno de agua, cómo se perdía en una charla aparentemente trivial. Eligió renovar por un tiempo más aquel pacto emocional que, tras la quiebra de aquella mañana, se le revelaba estimulante. Sentía una energía rara e inquietante. No entendía porqué pero aquella nueva perspectiva, turbadora, le hacía verla extraordinariamente ajena y volátil. Pensarla así le inquietaba, y le gustaba. Podía identificar una sensación esponjosa, agradable, mullida, muy parecida al alivio.
lunes, 12 de marzo de 2012
Frases célebres
Sonia: "Fátima, ya nada dura para siempre: ni los móviles, ni las lavadoras, ni por supuesto, los matrimonios".
domingo, 11 de marzo de 2012
sábado, 10 de marzo de 2012
Frases célebres
Chapa: "Sí que te has puesto las gafas, sí. Pero gordas... Son gafas de culo de poeta".
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