miércoles, 30 de mayo de 2007

El peaje


-Tengo un problema.
-Date prisa, me quedan diez llamadas para antes de las seis.
-No puedo escucharlos.
-Ya, lo has intentado otra vez. Bueno, esto pasa siempre, hazte a la idea, los perdiste...
-Pero no puedo prescindir de ellos.
-Pues tendrás que hacerlo.
-No entiendo, ¿cómo puede ocurrirme? Si está cerrado...
-Ya.
-Y hacía años que no los oía...
-Ya.
-No me lo puedo creer.
-Cariño, escucha a Albert Pla, es más divertido.
Vuelves a tu mesa con un mohín y el corazón en un puño. Cierras, casi con miedo, el vídeo de You Tube que llevabas meses buscando. Bebes agua y suspiras cabreada. El cerebro tiene mecanismos extraños, recovecos oscuros dónde se esconde el ser que fuiste hace diez, cinco, quince años. Lugares en sombra cuya existencia desconoces, espacios sin nombre que un día, una melodía, tocada por un loco en mitad de una terraza, expone a la luz de tu vida nueva. Entonces, vuelven emociones de las que ya no te acordabas, caras que ya no existen, imágenes que te estrujan el corazón y te llenan de vértigo.
Regresas cabezota hasta su mesa.
-Pero no quiero escuchar a Pla, los quiero a ellos.
-Lo siento, bonita, es el peaje que hay que pagar...
-Mierda.
Piensas, entonces, que la vida tiene paradojas absurdas. Extraños códigos para sobrevivir. Pasan las personas, los lugares, las emociones. Desactivados, diluidos en el tiempo, la muerte, el desamor. Podemos olvidar un romance, un amigo o un amante... Somos vencidos, desangrados, por los primeros acordes de una canción.

Revelación

Ayer Dios me mandó esto...

martes, 29 de mayo de 2007

Frases célebres

Anabel: "No creo que vaya esta noche... Aunque te prometo que algún día iré. Te lo juro por mis Manolo's (que un día tendré)".

Cuestión de estilo


Es color crema, con rayas y un lazo negro bajo el pecho, coronando el corte imperio. El traje de la discordia, el que ocupa las galerías fotográficas de los periódicos digitales, se ha hecho célebre por lo tremendo de la faena. Jane Fonda, la grande, la fantástica, la que sabe convivir con las arrugas y ser, todavía, una envidia de mujer; asistía a Cannes, a entregar la Palma de Oro, con el mismo trajecito que Anne Consigny, actriz francesa que unos días antes se había calzado el modelito para la presentación de una película.
Además de en la brutal colleja que le acaba de caer al responsable de RRPP de la actriz, el suceso me ha hecho pensar en los cientos de casos en los que, sin que a ningún personal assistant le llueva un despido, hacemos el pavo en escenas similares.
La globalización fordista, la masificación de productos, la vida moderna, hace que nada sea nuestro del todo. Ni los trabajos, ni las casas, ni los amores, ni, por supuesto, los patrones. La clave está en asumirlo con clase y, a falta de otra opción, con buen humor.
Hace unos años, en una boda, una gran mujer que conozco se topó con tres vestidos idénticos al suyo. Acostumbrada a ir contracorriente en más de un asunto que las féminas perdonan con dificultad, se pasó toda la noche de mesa en mesa, localizando a las de su tribu para una foto. Una pija remilgada que también había caído en la trampa la huyó hasta esconderse, sola, en un rincón. Tengo grandes recuerdos de aquella noche. En ninguno aparece la rubia horrorizada y sí las otras tres, muertas de risa.
Saber nuestro lugar en el mundo, conocer de qué va el juego y reír a tiempo siempre ha sido una buena muestra de estilo, de personalidad y buen gusto. Es algo que me enseñaron en casa y vi claro aquella vez. Aunque dudo que al asistente, esta humilde reflexión -pequeña, lejana y a destiempo- le salve el pellejo.

Publicado en La Voz de Cádiz el 29 de mayo de 2007

domingo, 27 de mayo de 2007

La promesa


-Mamá no te vayas.
-No cariño. Estaré aquí toda la noche. Verás que no vuelves a tener miedo. Mamá pelea con la oscuridad hasta que te hagas valiente.
El niño sonrió vencido por el sueño y cayó dormido mientras su madre le deslizaba la mano por la frente, sudada y ardiendo. A los pocos segundos, la mujer comprobó el ritmo de su respiración y apagó suavemente la luz de la mesita antes de salir del cuarto.
Mientras recorría el pasillo hacia la sala de estar, oyendo al fondo el run run de la televisión, las voces acompasadas del reality del momento, se dio cuenta que allí, sin planteárselo, hacía apenas unos minutos, le había contado la primera mentira.

sábado, 26 de mayo de 2007

Bienvenido a casa


Hace 17 horas, al teléfono...
-Choni, tengo un regalo para tí...
-No me digas lo que es.
-Es para el baño.
-Mmmmm... ¿Huele a coco?
-No.
-Mmmmm... ¿Hace espuma?
-No.
-Mmmmm... ¿Es un pato de goma?
-....Mmmmmm... No.
Pero lo era. Se llama Felipe, como el santo del día, hace cuack cuando nota humedad y se une a la vasta familia de esta casa en la que ningún cachivache es inservible...

jueves, 24 de mayo de 2007

Melodía de la semana

No sé si la tocarán esta noche, pero ya es la elegida...
El otro día mi jefe me preguntaba qué canciones hacían que, desde el primer acorde, la piel se me erizara... Mmmmmmm... Ésta es una de ellas...
¿Qué porqué?
Está claro, ¿no? ;)



El Gurú

Ella manda, ella dispone
dice quién bebe, dice quién come

Tiene en su mano lo bueno y lo malo
la gracia y el garbo están de su lado

Ella tiene la fuerza
es la dueña de las ondas

Ella tiene la clase, ella tiene el encanto
sabe que hacer, sabe que decir
sabe muy bien dónde tenemos que ir

Ella es el gurú
ella domina
ella dirige los pasos de los que caminan

Levitar, levitar, tenemos que levitar
si con ella queremos descansar
No hay que hacer nada, solo mirarla
sentada en su alfombra vuela sobre las cosas

Sonrie terrible a los hombres que se acercan
por eso es importante que aprendas a quererla
Volar, volar, tenemos que volar
si a nuestra reina queremos alcanzar

Ella es el gurú
ella domina
ella dirige los pasos de los que caminan...


Los Ronaldos
1988

martes, 22 de mayo de 2007

A SS.MM. los políticos...


Queridos candidatos, en esta legislatura he sido especialmente buena. Estoy, por fin, al día con mis impuestos y he cuidado el mobiliario urbano así que en mi carta os pido: un utilitario pequeñito, con todos los extras y adaptador para el iPod. El soterramiento de parte de la Avenida para, desde mi casa, poder ver el mar. Un servicio de transportes nocturno. Que los bares puedan vivir tranquilos y un descuento del 40% en discos y libros. Entradas gratis para todos los espectáculos. Que traigan a la Bartoli al Falla y que se acabe el problema del aparcamiento.

Revitalización del tejido industrial. Que los chinos no trabajen tan deprisa y que en Corea dejen de hacer barcos. Que vaya menos gente a la playa. Reagrupamiento de mis amistades con trabajo, piso y cierta oferta de ocio y cultura en Cádiz, esa ciudad a la que, como el piloto del anuncio, vuelven por Carnaval para largarse espantados. Un par de sesiones de láser a costa del erario público. El ciudadano despelado es más feliz.

Media docena de bibliotecas salpicadas por los barrios. Desayunar con Lenny Kravitz. Un centro de estudios orientales con masajes a buen precio. Un futuro que no dé mareos. Vivir sin tanta propaganda. El fin del dolor de espalda y del cambio climático. Que desaparezcan el cáncer, el sida, la envidia. Frenar la guerra de Irak y restituir lo suyo a Palestina. Que alguien le quite a estos bobos el mundo de las garras. Guarderías públicas y una vacuna contra la memez.

Ya sé que tenéis muchas cartas que leer, miles de misivas de ciudadanos tan buenos como yo. Por eso no pido imposibles, sólo cosas que seáis capaces de prometer. Aunque eso, la verdad, no sé si es una garantía.

Publicado en La Voz de Cádiz el 21 de mayo de 2007

sábado, 19 de mayo de 2007

Tarde de sábado

Tener una amiga bruja tiene grandes ventajas y pocos inconvenientes. Tener una amiga bruja que adora el té, la laca de uñas, el Blues, los pasteles y los libros infantiles puede convertir una tarde sábado en una verdadera jornada terapéutica en la que escarbar cicatrices -de las físicas y de las otras-, confesar lo inconfesable y recordar extrañas relaciones que una no sabe cómo leches empezó.
La clave para tener una amiga bruja es no andar todo el día colgadas del teléfono, verla cada cierto tiempo, como si fuera el primer día, devorar la especialidad del obrador de abajo, contar alguna parida y, antes de que la conversación se mueva por temáticas pantanosas, asistir en silencio a tu tirada. Que ella, frente a tu mirada alicatada de secretos sin contarle, intenta relativizar con frases como "Tampoco le hagas mucho caso" y "Ya sabes, es como un juego".
Lo fantástico de mi amiga la bruja -criatura brumosa para abrazar lo días de lluvia- es que desliza la claves de tu destino con un aplomo aplastante.
En el salón de su casa, hace unos siete meses...
-Nena pues yo me veo como súper enamorada...
-Buff, no sé, ya sabes que estas cosas no son exactas. La tirada es súper buena aunque El Diablo de amor no sabe nada. Ya te digo, sexo y egoísmo.
-¿Sexo? ¿Egoísmo?
-Chi... ¿quieres más té?
-Vale-dices acercándole la taza con el colmillo retorcido y una expresión escéptica de miamiganosabeloquesedice.
En el salón de su casa, recientemente...
-¿Cómo? ¿Y El Diablo? ¿Ya no está? No me jodas...
-Nada, nena, sales del barbecho...
Con los ojos como platos y pensando ya en una ración de maquis que te alegre la velada, oyes la carcajada de la tercera en discordia, que en esta nueva partida se ha llevado tu ansiada carta, con cuerno, rabo y todo tipo de apliques satánico.
-Bueno, nena, ya sabes, La Emperatriz: O te enamoran como a una boba o nos haces titas...
Descartada la opción de poner un huevo, resoplas con fastidio.
-Mierda... nunca pensé que diría esto pero... con lo bien que me lo estaba pasando...
-Bueno, mujer, sabes que esto es un juego...
Mientras la rubia arquea una ceja con mirada de arpía, tú decides flagelarte fregando las tazas y te levantas con un bufido...
-Ya, ya...

martes, 15 de mayo de 2007

De pezones y delirios


Dice la RAE que un pezón es «parte central, eréctil y más prominente de los pechos o tetas, por donde los hijos chupan la leche». Objeto de inspiración de poetas y pintores, vergel del lactante e interruptor del deseo, el pezón -tostado, rosa o lila- es una de esas partes del cuerpo que una cree que nunca despertará sentimientos nauseabundos hasta que pone un pie en los locales de moda de esta ciudad. Es entonces cuando la vida se da la vuelta, las tripas se agitan y pides a Dios que te devuelva las dioptrías ante la oda a la lycra, la punta decolorada y la barbita de perfilado perfecto. Vaya por delante, por cierto, mi reconocimiento a A. M., inspiradora terminológica de realidades semánticas como ésta a la que ahora me refiero.

Conocida en mi círculo como Moda Pezonera, no le costará nada identificar a los individuos poseídos por este mal de bajura. Si llega a un bar y ve a un tipo con más laca que Raquel Mosquera, zapatos de punta blancos de sky y pantalón y camiseta a punto de estallar, está ante uno de ellos. Ahí lo tiene, un representante más de ese traspiés de la percepción visual fruto de la confusión entre vida y realityshow. Dice la inspiradora del vocablo que «OT ha hecho mucho daño a la moda masculina» y duelen las pestañas al contemplar el delirio pezonero. Una realidad que un amigo, no exento de crueldad, ha definido como «mutación madeincadi del metrosexual».

Gran triunfador entre las tribus urbanas de la capital -todo parece indicar que cortijeros, opusinos, hippiesguarri, canilonguis, frikis, heavys, corrientitos y otra fauna autóctona han quedado eclipsados bajo el boom-, El Pezonero ha conseguido lo imposible: Colocar, agazapadas junto a la barra del bar, a un nutrido ramillete de jovencitas a la caza y captura del chico normal. Ya saben, queridos lectores, si leen esto a tiempo, ya tienen la clave. La sencilla clave para ligar.


(En la foto: Not Guilty, representante pezonero junto a otros colectivos musicales como Nash, RBD o la factoría O.T.)

Publicado en La Voz de Cádiz el 15 de mayo de 2007

El juego


-¿Sabes? A veces, al contacto con el agua, me sale cola de pez.

Deslizó el comentario apurando la última calada. Desnuda bajo las sábanas, con el pelo revuelto y la piel sudada. Él reconoció que bajo el algodón blanco arrugado bien podría esconderse su secreto de criatura extraña. Locuaz e inaccesible, entregada y ajena, como una niña descentrada. Ella dio la vuelta con un brinco para apagar el cigarrillo en el cenicero de cristal de la mesilla y resopló antes de exhalar con fuerza, cerrando los párpados en una sonrisa. Fumaba demasiado, le confesó.

Él la contempló con ternura y recorrió su contorno acuático antes reencontrarse entre sus piernas. De perderse, despacio, en el perfume dulzón de aquellos días en los que nunca supo a ciencia cierta si llegaba o no la noche, si hacía frío o calor, si subían o no los porcentajes de muertos en accidentes de tráfico, si alguien aprobaba el mir o lograba un ascenso. Si el resto continuaban vivos. Días, en los que no había reloj, ni calendarios, ni frases de compromiso, ni escenas de seducción.

Como en una partida infantil, como en un divertimento inventado para la hora del recreo, aquella semana fantaseó con su perfil de niña ñoña y la aguardó en la puerta mientras se bañaba. Hacía tanto que no jugaba...

Una mañana, apenas unos días después de que desapareciera para siempre, pudo observar con estupor, mientras se afeitaba la barba, que allí, adherida a la desvencijada cortina, como un pelo o un resto de jabón reseco, se había dejado una escama.



(Efectos visuales tomados, con la mejor voluntad, de aquí)

lunes, 14 de mayo de 2007

Melodía de la semana

A veces es orgullo,
miedo paralizante,
timidez...
Todos, alguna vez, estuvimos poco atentos

A veces esperando las oportunidades,
no se ven y se tira todo a la marchanta
y vos tan orgullosa que nunca me avisaste
que también fuiste mía aquel verano...

Mirando las golondrinas en el cielo,
no se ven otras golondrinas al alcance de la mano
es cuando la estupidez gana por afano
a la suerte que nunca llega si la estamos esperando.

¿Cómo?, ¿Cuándo? y ¿Por qué?
son demasiadas preguntas para hacerle al destino
a veces estamos finos y otras veces nada que ver
pues hay que caminar antes de empezar a correr.

La culpa es un invento muy poco generoso,
y el tiempo tremendo invento sabandija,
será que será suficiente con que uno elija,
porque si no la buena fortuna pasa de largo
Y vos tan orgullosa que nunca me avisaste
que tal vez, fuiste mía un verano...

Y vos tan orgullosa que nunca me avisaste
que tal vez, fuiste mía un verano...

domingo, 13 de mayo de 2007

Frases célebres

Feria de Jerez. 6 p.m. Ante una de las casetas de moda.
Anabel: "Nena, para mí que los pijos esnifan albero o algo así... ¿Cómo pueden divertirse en estos sitios?"

martes, 8 de mayo de 2007

Historias inventadas


A veces, por las noches, noto el viento frío que se cuela en el agujero de mi pecho. Coincide con el ciclo premenstrual, la resaca posdomingo o los días de Levante. Entonces recuerdo a Tita, a su colcha de kilómetros de pasión y el rubor arrebatado del primer amor. Que sabe a realismo mágico todavía cuando me lo encuentro. A veces, cuando la vida se me complica, me sacude la insoportable levedad de pintar sobre una obra que no tiene boceto. Me asusto y pienso en otra cosa. En ocasiones, mientras trago mi Pantomicina en los eternos días de anginas, se me viene una magdalena a la cabeza, con gustillo a niñez y prosa interminable. Hay momentos -pillando un ascensor, comprando en el supermercado- en los que un niño pequeño y locuaz me recuerda el color del trigo.
Pasa que, cuando se me trinan los nervios, me sacude en mitad de la oficina, del cine o la biblioteca, el ansia por un puesto de salchichas con las que conjurar la necedad. En el otoño, si llueve mucho, vuelve el olor a plastilina y las bromas de un pequeño compi de colegio que, creo, se llamaba Nicolás. Pienso en Celia cuando me cruzo una monja. En el capitán Ahab cuando las olas se encabritan, y en mitad del viento, diviso el mar.
Si asisto alguna desgracia, mascullo que «todas las familias felices se parecen», me repito que, como Jaime, hay héroes que no ganan las guerras y antes de cerrar la puerta digo «qué coño». Cuando soy feliz, sé que alguien me mira como un cíclope, que soy un poco maga, ¿y por qué no? Que al perder la cabeza por amor, alguien adquiere el perfil de un amante de la China del Norte.
Hace mucho tiempo, un colega de la universidad que terminó metiéndose a soldado, me reprochó mis vicios de ratilla de biblioteca: «Es absurdo perder el tiempo con historias inventadas». Ahora sé que, sin ellas, no sabría contar la mía.

Publicado en La Voz de Cádiz el 8 de mayo de 2007

lunes, 7 de mayo de 2007

Melodía de la semana

A quien diga una palabra más...
me lo cargo :)
besos, besos, besos

Tre Parole

C'e solo una cura
io so che lo sai
è una stanza vuota
io mi fiderei

Bravo, puoi capire
cose che non vuoi
sei il tuo guaritore
sei nel tuo mondo...

RIT. Dammi tre parole: sole, cuore e amore
dammi un bacio che non fa parlare
è l'amore che ti vuole
prendere o lasciare
stavolta non farlo scappare
Solo le istruzioni per muovere le mani
non siamo mai così vicini
aaah, ahhh

Parla a voce bassa
spiegami che vuoi
sai ne è pieno il mondo
di mali come i tuoi
slacciati la faccia
ha rabbia il gatto che
gioca con la buccia
e gira in tondo

RIT. Dammi tre parole: sole, cuore e amore
dammi un bacio che non fa parlare
è l'amore che ti vuole
prendere o lasciare
stavolta non farlo scappare
Solo le istruzioni per muovere le mani
non siamo mai così vicini
aaah, ahhh

Tra la terra e il cielo
e in mezzo ci sei te
a volte è solo un velo
un giorno, un fulmine
se hai dato, dato, dato
avuto, avuto, avrai
oggi è già piovuto
dove sei, dove sei, dove sei..

RIT. Dammi tre parole: sole, cuore e amore
dammi un bacio che non fa parlare
è l'amore che ti vuole
prendere o lasciare
stavolta non farlo scappare
Solo le istruzioni per muovere le mani
non siamo mai così vicini
aaah, ahhh

RIT. Dammi tre parole: sole, cuore e amore
dammi un bacio che non fa parlare
è l'amore che ti vuole
prendere o lasciare
stavolta non farlo scappare
Solo le istruzioni per muovere le mani
non siamo mai così vicini
aaah, ahhh
ahhh, ahhh

Valeria Rossi

jueves, 3 de mayo de 2007

La caja de los besos

Hasta la escuálida cama de María se aproximó, con orden marcial, una cohorte de besos. En fila, formales, de uno en uno, se fueron acercando labios de todos los colores. Los había blancos como las sábanas del hospital, dispuestos a taparla cada noche, estrictamente cálidos, sin aturdirla. Los había grises, de día de lluvia, preocupados y temblorosos. Cautos y tímidos de color azul cielo. Los había amarillos, de color de risa. Naranjas y descarados, azul linóleo y verde campiña.
En aquellos días de primavera pudieron atisbarse enormes besos alados que se colaban por la ventana y se salían de la fila. Había besos de color rojo, besos como el pantone, besos con flequillo, que bajito, repetían que la querían. Había besos enamorados, besos barbudos y flacos. Besos que se volvían poesía y se confundían con la luz para acercarle la bandeja del almuerzo al mediodía.
A su hora, formalmente, llegaron los de buenas noches, los de buenos días, los que no se presentan, los que llegaban callados, mientras estaba dormida.
Llegaron besos que hablaban inglés. Besos multicolores, besos de compromiso. Llegó, algo a destiempo, algún beso de hace siglos, algún labio algo aterido.
Cuidadosos ante el estado de la convaleciente, muchos llegaron por carta, otros adheridos a vaho de otros labios. Había algún beso valiente, alguno cobarde, alguno que no se estaba quieto, como un chiquillo. Los había cortados, también heridos.
Entre el entramado de achuchones, dicen, que pudo verse algún beso arrepentido, beso que cree que llega tarde, beso penitente, beso estremecido y beso de sabor a bizcocho de chocolate y a película de vídeo en día de lluvia, en domingo. Se acercaron besos rosas. Hasta alguno muy cursi, estampadillo. Le llegaron besos sonoros, húmedos, besos de abuela y besos chicos y asustadizos. Besos tiernos y dolorosos, besos que hacían llorar, besos, besos, besos.
Al salir los metió todos cuidadosamente en una caja de lata. A veces, cuando llegas a su casa, si después de la comida andas bajo de glucosa, te deja elegir uno como de una caja de chocolates. Una vez, algo perdida, pude reencontrarme con uno mío.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Mujeres


Yo, ser pluricelular ensartado de contradicciones, capaz de sucumbir a las más oscuras frivolidades, de viajar en una charla desde las desgracias de la Esteban a la crisis de la posmodernidad, del estilismo del Vogue al elogio de la pata de gallo; no soporto, no tolero, vivo con auténtico asco vital, cada uno de los repugnantes comentarios sobre la rivalidad femenina. Me da prurito el anuncio del té verde, me repugna la escena del spot de Pons y hasta me siento desfallecer con esa rivalidad idiota ante los beneficios de la lejía espesa.
Me ha costado años darme cuenta de quién gana algo con ese tópico deleznable que todas, alguna vez, perpetuamos como en una rueda destructiva. Me ha costado algún que otro episodio trascendente, algún batacazo en el camino, alguna mano que se adelanta para sostenerte, descubrir los niveles de falsedad de un aserto que disfruta separando lo que a cada una de nosotras nos une irremediablemente. Esa brutal caricia de ser cómplices, hermanas, amigas, hijas, madres, nietas y abuelas en mitad de un mundo forjado a nuestras espaldas.
Alrededor de una mesa de cervezas -un refresco para la más pequeña- el mundo fija contornos alrededor de seis mujeres con alguna década de diferencia. Una pizza para compartir y mil secretos, mil alegrías y decepciones. Cientos de momentos que huelen a mujer y a vida, a millones de esperanzas, a ganas de reír. Ser mujer es difícil y divino, es hormonal y socialmente vulnerable, es grande. Ser mujer es compartir maravillas y terrores. Algunos intentan disfrazarlo, pero al final siempre sale a flote. La empatía.

Publicado en La Voz de Cádiz el 1 de mayo de 2007